viernes, 29 de abril de 2011

Vuvuzela Tóxica

La pucha, ¡que mala leche tengo! Tirado, en la agencia Dalcros de Trenque Lauquen mientras me arreglan la camioneta. La sala de espera tiene audio funcional y por el parlante sale la vuvuzela ética.
¿Será posible? Es inagotable, bla, bla, bla. Agota con la cantinela tóxica.
Hoy ocupa su prodigioso intelecto al servicio del micrófono en hacerme una descripción de la expresión hemorroidal de el príncipe Carlos. (Pobre Charles)
Trato de evadirme. Imagino, es últimamente, el método que uso para lograr libertad.
Imagino Londres, al pueblo inglés, orgulloso o indiferente de su familia real, pero siempre respetuoso.
No tengo un monitor que me lo muestre pero lo veo. Vistas aéreas de la Abadía de Westminster, las calles, el Támesis, las mujeres, la pilcha, los autos, los carruajes, el Palacio de Buckingham, las flores, el repicar de las campanas, el saludo de la plebe emocionada ante el paso del carruaje real.
William y Kate, el presente de Inglaterra. Felices, portadores de toda la historia y tradición del pueblo inglés y su monarquía parlamentaria.
Desde acá, el dedito acusador de la vuvuzela con su cantinela tóxica. Postrado de fastidio, como si la cara de tuje de Carlos, hiciera fea a Catherine Zeta Johns.
Todos blanquitos, ordenados, elegantes y educados lo hacen brotar. ¡Son piratas! Y además no se dan cuenta de que la modernidad es usar la calle para decir lo que uno piensa, no para saludar el paso de los “zánganos de la corte“.
A mi, por el contrario, que me conmueve la belleza de Kate soy un Cipayo inmundo.
Compro, compro la historia de principio a fin y por mas argentino que soy… ¡las Malvinas son Argentinas! Pero prefiero a Robin Hood y que la Vuvuzela se quede con el gordo Valor.
Todas sus sentencias me caen como mazazos. ¡Vasallo! ¡cordero colonial!
Seguro que mucho cipayo mirará las “bellas” imágenes de este sueño, “delirio en el siglo 21 del atraso” cuento de hadas y caerá en el clásico pensamiento colonial de compararlo con nuestros hermanos “compañeros” trabajadores, que hoy viven una fiesta similar en nuestra gran ciudad.
La pelotudez vernácula dirá: festejan el día del animal. ¿Y los Tobas? ¿Se sumarán a la fiesta o estarán en los bares de la 9 de Julio viendo la boda por tele, envidiando el júbilo del reino Pirata. Hace 5 días que cagan en el obelisco, pero la reina Cristina se les fue a Calafate.
Toda la mañana en un taller, tratando de leer Mamá de Jorge Fernandez Diaz (muy recomendable), misión imposible.
¿Qué cosa no? Teniendo una tribu comiendo pasto en los canteros de la 9 de Julio, un ejercito facho vestido de verde y lleno de tatuajes pululando en la ciudad sitiada mientras nuestra reina autóctona hace popo con la puerta abierta…. ¿Tenemos que ocuparnos de la caripela de Charles?
¿Esta bien ser tan mala leche de recordar lo cornuda que era Diana Spencer y que murió abrazada a un sarraceno?
Cagáte de risa del sombrero ridículo de la reina y del pedo de Felipe y de todos los excesos y debilidades de la casa de Windsor, dale nomás. Siempre hiciste lo mismo. En el 82, ya practicabas tu deporte predilecto y le sostenías los genitales al Diego en España, mientras “el nabo” del príncipe Andrés venía con las tropas del reino a recuperar “nuestras” Malvinas.
¡VINO! ¿viste? No es puro micrófono y jeta tóxica como vos, que vivís del pensamiento mágico del falso progresismo hipócrita que profesas.
Un poco de paz te pido, ¿es mucho? Desde el mundial de Sudáfrica en que tuviste el tupe de criticar la falta de “verdad y justicia” del GIGANTE MANDELA que me estas martirizando.
¿Tenés que dar cátedra en todo? ¡Silencio piadoso por favor!
El domingo beatifican a Juan Pablo II. ¡Ya siento dolor por anticipado! Con tu sentido de la oportunidad…Ya te veo dándole matraca al aborto, unión homosexual, pedofilia y la cantidad de irrespetuosidades que usarás para ofender la Fé de 2.000 millones de “atrasados” como yo que solo pedimos respeto y un poco de consideración.
¿Es mucho pedir? Para los Tobas que reclaman, para los “compañeros” que festejan su día, para Charles, Kate, William, que se casan prometiendo amarse y honrarse. Respeto para todos ellos y para mi también.
¿OK? Gracias.
En esta onda re bautizadora, en la que a todo monumento, calle, edificio público o teatro que se llame Roca, Avellaneda, Sarmiento o Rivadavia pasa a llamarse Néstor, yo te prometo que en tu honor, desde hoy, en nombre de la memoria de Lady Dy, rebautizare mi INODORO.
Se llamaba Carlitos. A partir de hoy se llama Víctor Hugo.