sábado, 24 de febrero de 2018

RITA LA PEOR DE TODAS

Muchas veces, la demagogia, nos distrae del punto y además, el enojo que nos provoca que nos digan la verdad, nos impide resolver los problemas que arrastramos desde hace mucho tiempo.
La mayoría de los políticos, por suerte no todos, son especialistas en patear la pelota afuera o postergar todo para que lo resuelva otro. 
Siempre aguantamos y postergamos hasta que la situación se hace insostenible y cuando, finalmente, alguien se hace cargo, entonces sale el ejército de voluntarios pidiendo lapidación y crucifixión.
En estos días estuvo en los medios locales la decisión de fusionar divisiones y cerrar el turno mañana de la Escuela N° 11 de Guanaco.
Estando en un taller escuché en la radio que había gran alboroto con el tema y después vi en el diario como la comunidad política le dio maza a la jefa distrital.
No conozco a la señora Rita Arriaran, pero estoy seguro de que la debe estar pasando mal y sentí la obligación de solidarizarme. Es muy nuestro eso de erigir un demonio y hacerlo responsable de todos los males cuando, sabemos, que hemos mirado para otro lado mientras se preparaba esta menezunda.
Pregunto que opinan en el taller. Me sorprendieron las respuestas. Éramos 6 personas pero solo 1 compartía la noticia contada de la manera políticamente correcta. Los demás tenían claro otro panorama.
El comentario era que todos sabemos que la jefa distrital tiene razón, pero lamentablemente nadie la iba a acompañar porque, hacer lo que hay que hacer, tiene un costo político demasiado elevado.
¿Cómo es eso? Pregunté. Y claro, resulta que todos sabemos que existen nóminas de alumnos virtuales. Alumnos de palo que le llaman. (Y no solo en Guanaco)
¿Y cómo es eso? Claro como el agua. No existen, desertaron. Se fueron a Pehuajó, abandonaron o nunca existieron.
¿Y entonces? Y entonces viene un gobierno que por fin decide, como puede, a los ponchazos, empezar a poner orden para racionalizar y optimizar recursos y arde Troya!!
“Te imaginas!!! ¿Quién toca esa industria? Es una estructura armada sobre dimensionada, hipertrofiada que se considera inamovible y está aceitada para mucha gente que se vale de los vicios del sistema“.
El tema no es la educación pública y la contención de los chicos. Además, los resultados están a la vista. Los alumnos ¡NO ESTÁN!.
Y de lo que hay… ¿nadie de la comunidad educativa puede hacer una autocrítica?
Recuerdo cuando cerraron “Las Juanitas”. Teníamos una sola maestra para todos los grados de 1° a 6°!! Y además nos hacía el chocolate y la limpieza de la escuela con nuestra ayuda. Claro en una época en la que no había licencias, suplentes, certificados truchos y todo lo que pulula ahora. La cerraron y nadie protestó cuando nos llevaron, justamente, a Guanaco y a Pehuajó.
En otra parte del diario, ni lerdos ni perezosos, hay una solicitada de página entera donde el oficialismo municipal a pleno, ejecutivo y legislativo, meten la cuchara. ¡Magistral!, una oportunidad política que no se privaron de aprovechar. Ni el intendente se resistió.
Se atropellan por expresar su repudio al cierre y fusión de cursos y repetir como loros que todos los males empezaron con la asunción como gobernadora de la provincia de Buenos Aires de María Eugenia Vidal.
La debacle empezó ahí. Los 35 años anteriores no cuentan. Los chicos no comprenden lo que leen, cuando leen… pero, claro,  también es culpa de la gobernadora y de su lugarteniente Rita Arriarán.
Lo mas fácil, lo que han hecho siempre, es tapar los problemas con plata. Bueno, se debe haber acabado seguramente porque, por primera vez veo que están tomando medidas ingratas y difíciles, pero lógicas.
No sirve demonizar a las personas tratando el tema con deshonestidad intelectual.
Todos sabemos como son las cosas. Está en la calle, se respira que deseamos dejar de engañarnos y aprender a unir causa con efecto. Hay que respetar a quienes intentan cambiar y pagan costos.
Da pudor tanta mezquindad y oportunismo.
Es alentador escuchar que empiezan a animarse a tratar estos temas. Muy alentador. Ojalá sigan profundizando. 
Y ojo, no estoy hablando de presupuesto, de déficits, de puestos de trabajo, de educación ni de escuelas rurales… aunque también hay que hablar de eso.
Estoy hablando de reconciliarnos con la verdad y hablar con honestidad intelectual sobre como hacemos para salir hacia adelante.
La cháchara mentirosa, que me recitan desde siempre, tiene a la educación pública agonizando. 
¿No lo ven?
Juan Martín Perkins.

sábado, 17 de febrero de 2018

LOS 70 EN PEHUAJÓ

Mi amigo Beto dice siempre que los 70 fueron los mejores y mas felices años que recuerda. 
Sobre gustos no hay nada escrito, dicen. Cada uno tendrá su experiencia.
Los 70 desde la visión de niños, como éramos, pueden haber sido maravillosos, pero vistos ahora, despojados de la ignorancia y la inocencia de la primaria, vemos que también tuvieron su ingrediente de turbulencia y tragedia.
Claro, si me pongo a recordar al viejito Delarco y su triciclo Kiosco ambulante esperando la salida del Normal por la escalinata de la calle Hernández, lagrimeo de nostalgia. Caramelos, figuritas, girasol, chupetines… aunque no tuvieras una moneda siempre ligabas algo. ¿Me lo anotas Delarco?
El Zurro lleno!! A veces, incluso, con funciones simultaneas con el Español. Una cosa de locos. Las de Sandrini, Alcón en “El Santo de la Espada”, Torre Nilson, la Coca Sarli!!, las de Tita Merello pero la Tita verdadera!!.
El Sportman a las apuradas en algún intervalo de esos días de 2 pelis… La vereda desde el Zurro hasta “la Galver” llena de mesas de la confitería Select de Tabita.
Polito el mozo. De esos de saco y moño, rejilla blanca inmaculada y bandeja de estaño!! Esas picadas llenas de platitos donde te servían hasta alitas de murciélago y patas de rana. Inolvidable lo de Tabita, sobre todo, pasar al baño que quedaba por un pasillo angosto al fondo, casi en el centro de la cuadra donde tenías que abrirte paso entre cajones de sifones, Gancia y Cinzano a los palazos con las águilas, ratones y gatos del barrio.
Y el gran DUVAL al lado de lo de Tabita, sepultado bajo la pila de zapatos de todo Pehuajó.
Los 70 tuvieron esa gloria en que se dejaban las puertas y ventanas abiertas. De las casas y los autos!! 
Pero claro, también en los 70 se vivía la tragedia.
No comparto ese lamento que dice que toda época pasada fue mejor. Es cosa de viejos ¿no?
Y los 70 que idealiza Beto tuvieron su infierno. Éramos buenos e inocentes, vivíamos en democracia, había vuelto Perón, pero se secuestraba, torturaba y mataba gente. Argentinos, hermanos, inocentes a manos de la insensatez de otros que jugaron al Santo de la espada. Y después la guerra, y después y después y después… eso también fueron los 70 que nos llenaron de traumas por los cuales NADIE todavía nos ha pedido perdón.
Nadie se ha arrepentido ni ha pedido perdón por el sufrimiento y las victimas provocadas.
Todo pasó ante nuestra nariz, es decir, la de nuestros padres, porque nosotros éramos muy chicos. Explotaban bombas, moría o desaparecía gente y nosotros… mirando paridos en el cine Zurro. ¿Se acuerdan de Aramburu secuestrado y asesinado en Timote? ¿Y Etchecolatz comisario en Pehuajó? Balas que picaban cerca no?
Cosas que pasaban en los 70, cuando éramos mas educados, nos queríamos mas, había cifras de pobreza mas soportables y todo el mundo tenía trabajo.
Nadie sabía lo que era una AUH porque no existían planes de asistencia. Había crotos, pero era una profesión optativa. Linyera que le decían.
Los 70... Tremendo complejo nacional nos dejaron. Todavía estamos llenos de culpa y de vergüenza.
Ni se puede hablar de ellos, los 70 del post hippismo del pelo largo y pantalones acampanados nos castraron la infancia y le comieron la lengua al gran pueblo argentino… salud!! Mientras nos bañaban en sangre.
Unos, viven de las indemnizaciones, cargos y jubilaciones del Estado, otros, se pudren en vida tras las rejas. Todo, en nombre de la memoria, la verdad y la justicia.
Nosotros el pueblo, no vemos nada y callamos, porque fuimos, somos y seremos… derechos y humanos en los 70 y en los 2000 también.
Juan Martín Perkins.
 

sábado, 10 de febrero de 2018

ARTESANOS DE LA VIDA SIN PRELAVADO

Que anduve por España y es igual que acá… por toda España ehh. 20 ciudades  recorrí.
Pensé que era una idiotez nuestra, pero es mundial, parece. Es que busques por donde busques…  hay muy pocos.
No abundan, artesanos de mente lúcida y pausado trabajo manual capaces de crear con el lado bueno de su corazón, ni conciencia de lo singular.
Escasea el orgullo legítimo por la obra, concienzuda, perfecta, bien hecha. Escasea mucho.
Lo singular, hermoso, útil y noble… ya casi no existe.
Todo es en serie. Escupido por una maquina a la que se le aprieta un botón y larga todo hecho. Parejito. Comprable y listo para usar, consumir y tirar rápido. Para volver a comprar.
¿Quién es artesano de su propia vida? Mi viejo decía que hay que ser artífice de nuestro propio destino…
En general, no lo estamos logrando. No lo estamos haciendo, mas vale, los que podemos, lo estamos comprando hecho. 
Seguro, pensarán que mi concepción romántica de la vida es obsoleta. ¿Si? Yo no lo creo. Fíjense la crónica sobre Carmen de la semana pasada. Ella es una “artesana” de su vida. Como hay otros en nuestro pueblo que nos deben servir de ejemplo.
Ayer me encontré con mi peluquero, “El Bocha”, otro artesano de la vida que le pone mimo a lo que hace de su vida… y puedo nombrarte muchos que conozco. Gente de carne y hueso que se ha vuelto excepcional
Artesanos de la vida que caminan entre nosotros. ¡¡Porque andamos todos juntos!! Pero vos sabes cuando alguien compró el Jean azul oscuro y cuando compró ese prelavado y desteñido artificialmente con el agujero hecho..
Uso la metáfora del Jean recordando esos de Eduardo Sport que mi vieja nos compraba en un local de Pacífico. Azul oscuro, duros casi como chapa, a los que había que domar. Pero viviendo, envejeciendo juntos, trepando a las plantas, trabajando. Viviendo nuestra vida propia entre lavado y lavado natural. Las manchas o agujeros que tal vez nos hizo una batería y el 7 que nos hizo ese alambre de púa que saltamos con apuro son la vida misma.
Vivimos, la mayoría, en un tiempo en que, como ocurre con los jeans descoloridos y falsos, hasta la memoria nos la convierten en mercadería postiza, artificialmente envejecida, empaquetada como un producto.
Así vivimos, con falsas pátinas, falsas cabelleras, falsos perfiles, falsas pieles, anónimos que hablan por nosotros.
Somos tan cómodos y cobardes que a la vida también pretendemos comprarla hecha. Vivida por otros y servida en la pantalla de la televisión y en las redes sociales.
¿Qué tal si nos la procuramos nosotros mismos?, ¡esa es la gracia de vivir!
Ninguna vida viene lavada de fábrica.
Juan Martín Perkins.