Por los años en que hice la primaria se vivía de otra manera. Y lo digo sin temor a caer en esa cosa de viejo nostálgico, que ve todo tiempo pasado como mejor. Nada de eso!!
Era distinto, claro. Otro nivel tecnológico no? Sin Google ni Wikypedia, la visión del mundo era un planisferio arrollado y puesto de punta en un cesto de papeles. Mapas de divisiones políticas donde la señorita nos mostraba el mundo exterior. Pero sabíamos señalar donde queda el Congo o Hungría.
Para mi era como asomarme fuera de los alcances de la canchita de futbol que estaba en el patio.
La escuela n°36 de Prov. de Buenos Aires “Las Juanitas” queda en un paraje frente a una estación del viejo tren provincial abandonado. Todos los días hasta cuarto grado recorrí lleno de sueños esa legua hacia la escuela.
Todavía está allí dando testimonio de ese pasado. A pesar del paso de los años y los vándalos que la saquearon, me pareció oír los gritos del recreo. La ví a la señora de Cánepa parada en el frente dando clase a todos los grados, sirviendo la leche con mate cocido, repartiendo las empanadas y los pasteles en la fecha patria…
Las Amandi, los Ibarra, Zulma y Ester las hijas del jefe de estación, Gladis Mabel, Raúl, los Amador.
Éramos tan chiquitos!! Todos proyectos, todo en potencia y con una vida por delante.
Los recuerdos mas fuertes que tengo son la naturalidad con la que vivíamos el frío en el salón de clase, los sabañones!! Y lo que nunca pude olvidar es mi libreta de ahorro. Los viajes al correo con las monedas de las changas de niño para comprar las estampillas que certificaban el valor de mi capital.
Desde niño, cultura del trabajo y ahorro con visión de futuro.
Llevo 50 años de estafa.
Los pesos moneda nacional que juntaba con mi trabajo en la libreta de estampillas se evaporaron. Me los robó la política de los genios de la burocracia.
Mi primera compra sería un caballo para reserear. Soñaba con participar de los arreos que llevaban las tropas a la estación para embarcar al mercado de Buenos Aires.
Puedo decir que cuando era niño fui estafado. No pude entender y aún hoy no lo entiendo, como seguimos con la misma mentalidad.
Ya no puedo decir que nos estafan. Ahora, nosotros sabemos que cada tanto, un día, alguien te rompe la libreta de estampillas en la cara. Y no hacemos nada, porque lo aceptamos como si eso fuera parte el ser argentino.
Por eso ahora nos educan en vivir de prestado, total al final, dentro de un tiempo, ¡paga Dios! Y arrancamos de nuevo como si no fuéramos nosotros las víctimas del descrédito y la decadencia.
70 años llevamos en esta cultura. Nos llenamos de “derechos” en el discurso y el relato, porque declamamos que donde hay una necesidad hay un derecho pero sabemos que es mentira. Sabemos que es solo un recurso de la política que te miente y al final te vuelve a estafar. Y además te hace sentir culpa y vergüenza porque los que mas sufren son los pobres….(argumento preferido de los sakeadores)
Y nos reímos de los niños que creen en los Reyes Magos pero los adultos creemos y tropezamos con la misma piedra una y otra vez hace 70 años. Y un día decimos que se vayan todos por chorros y delincuentes y mañana los volvemos a votar a todos.
Ya salió el gorila estarás pensando… pero decime si no tenemos una mentalidad enferma. No es cuestión si peronista, radical o militar… la mentalidad ha sido siempre la misma. Los argentinos somos todos peronistas o lo que sea, solo que no lo sabemos, o hacemos como que no lo sabemos. Es como que pretendemos resultados distintos haciendo siempre lo mismo. ¿No podemos relacionar causa con efecto?
Hay algunos pequeños matices pero el sistema, la matriz, es siempre la misma. ¿No te parece?
Lo que tenemos que pensar es que los políticos son intérpretes de nuestros humores y apetencias. Gana y nos gobierna el que mejor nos interpreta. No tenemos “estadistas” que nos contradigan y nos hagan “ver y corregir” nuestros errores, que los tenemos. Por el contrario, lo que ha venido pasando es que nos han sobado el lomo diciéndonos que somos un pueblo maravilloso y que nunca nos equivocamos… mientras compras los espejitos de colores.
La maniobra es sencilla, profundizar el error, embrutecerte y dividirte para que les sea mas fácil.
Vuelvo a “Las Juanitas” porque es una metáfora de la argentina. No digo que sea mejor volver al caballo para ir a la escuela ni que sea bueno pelarte de frío, solo intento hacer ver como hacíamos las cosas y como las dejamos de hacer. Nos estafamos a nosotros mismos. Nos mentimos y nos olvidamos de donde venimos.
Venimos de esas mañanas gélidas, de ese esfuerzo, de la perseverancia y la conducta, de la austeridad, de esos bancos compartidos con tintero al medio, de una señorita para todos los grados, de una directora inspectora que nos visitaba y evaluaba cada 15 días mientras no volaba una mosca en su presencia.
Venimos de la disciplina, de el que se portó mal se va al rincón mirando contra la pared y se acabó.
Venimos de la quinta, el gallinero, de cuidar el agua, regar el árbol para tener sombra.
El tren corría por las vías y había clase todos los días, aunque diluviara y fuéramos a caballo.
¿Cómo llegamos hasta acá? ¿Qué nos pasó?
Mi escuelita todavía está ahí, en silencio. Algunas veces, cuando paso a su lado, siento un poco de vergüenza.
Hoy que es sábado y cierran las listas de candidatos para las elecciones… los llevaría a mi escuela y a la estación abandonada para que vean lo que “hemos” hecho con ese país que prometíamos ser.
Tengo la esperanza de que alguna vez, por fin, empiecen a sentir un poco de vergüenza y Cambiemos… en serio.
Tenemos la oportunidad de tomar conciencia y poner manos a la obra, no aceptemos mas postergaciones porque cuanto mas tardemos en asumir la verdad, mas difícil será.
Juan Martín Perkins.