sábado, 24 de junio de 2017

LAS JUANITAS

Por los años en que hice la primaria se vivía de otra manera. Y lo digo sin temor a caer en esa cosa de viejo nostálgico, que ve todo tiempo pasado como mejor. Nada de eso!!
Era distinto, claro. Otro nivel tecnológico no? Sin Google ni Wikypedia, la visión del mundo era un planisferio arrollado y puesto de punta en un cesto de papeles. Mapas de divisiones políticas donde la señorita nos mostraba el mundo exterior. Pero sabíamos señalar donde queda el Congo o Hungría.
Para mi era como asomarme fuera de los alcances de la canchita de futbol que estaba en el patio.
La escuela n°36 de Prov. de Buenos Aires “Las Juanitas” queda en un paraje frente a una estación del viejo tren provincial abandonado. Todos los días hasta cuarto grado recorrí lleno de sueños esa legua hacia la escuela.
Todavía está allí dando testimonio de ese pasado. A pesar del paso de los años y los vándalos que la saquearon, me pareció oír los gritos del recreo. La ví a la señora de Cánepa parada en el frente dando clase a todos los grados, sirviendo la leche con mate cocido, repartiendo las empanadas y los pasteles en la fecha patria…
Las Amandi, los Ibarra, Zulma y Ester las hijas del jefe de estación, Gladis Mabel, Raúl, los Amador. 
Éramos tan chiquitos!! Todos proyectos, todo en potencia y con una vida por delante. 
Los recuerdos mas fuertes que tengo son la naturalidad con la que vivíamos el frío en el salón de clase, los sabañones!! Y lo que nunca pude olvidar es mi libreta de ahorro. Los viajes al correo con las monedas de las changas de niño para comprar las estampillas que certificaban el valor de mi capital.
Desde niño, cultura del trabajo y ahorro con visión de futuro.
Llevo 50 años de estafa. 
Los pesos moneda nacional que juntaba con mi trabajo en la libreta de estampillas se evaporaron. Me los robó la política de los genios de la burocracia. 

Mi primera compra sería un caballo para reserear. Soñaba con participar de los arreos que llevaban las tropas a la estación para embarcar al mercado de Buenos Aires.
Puedo decir que cuando era niño fui estafado. No pude entender y aún hoy no lo entiendo, como seguimos con la misma mentalidad.
Ya no puedo decir que nos estafan. Ahora, nosotros sabemos que cada tanto, un día, alguien te rompe la libreta de estampillas en la cara. Y no hacemos nada, porque lo aceptamos como si eso fuera parte el ser argentino. 
Por eso ahora nos educan en vivir de prestado, total al final, dentro de un tiempo, ¡paga Dios! Y arrancamos de nuevo como si no fuéramos nosotros las víctimas del descrédito y la decadencia.
70 años llevamos en esta cultura. Nos llenamos de “derechos” en el discurso y el relato, porque declamamos que donde hay una necesidad hay un derecho pero sabemos que es mentira. Sabemos que es solo un recurso de la política que te miente y al final te vuelve a estafar. Y además te hace sentir culpa y vergüenza porque los que mas sufren son los pobres….(argumento preferido de los sakeadores) 
Y nos reímos de los niños que creen en los Reyes Magos pero los adultos creemos y tropezamos con la misma piedra una y otra vez hace 70 años. Y un día decimos que se vayan todos por chorros y delincuentes y mañana los volvemos a votar a todos.
Ya salió el gorila estarás pensando… pero decime si no tenemos una mentalidad enferma. No es cuestión si peronista, radical o militar… la mentalidad ha sido siempre la misma. Los argentinos somos todos peronistas o lo que sea, solo que no lo sabemos, o hacemos como que no lo sabemos. Es como que pretendemos resultados distintos haciendo siempre lo mismo. ¿No podemos relacionar causa con efecto?
Hay algunos pequeños matices pero el sistema, la matriz, es siempre la misma. ¿No te parece?
Lo que tenemos que pensar es que los políticos son intérpretes de nuestros humores y apetencias. Gana y nos gobierna el que mejor nos interpreta. No tenemos “estadistas” que nos contradigan y nos hagan “ver y corregir” nuestros errores, que los tenemos. Por el contrario, lo que ha venido pasando es que nos han sobado el lomo diciéndonos que somos un pueblo maravilloso y que nunca nos equivocamos… mientras compras los espejitos de colores. 
La maniobra es sencilla, profundizar el error, embrutecerte y dividirte para que les sea mas fácil.
Vuelvo a “Las Juanitas” porque es una metáfora de la argentina. No digo que sea mejor volver al caballo para ir a la escuela ni que sea bueno pelarte de frío, solo intento hacer ver como hacíamos las cosas y como las dejamos de hacer. Nos estafamos a nosotros mismos. Nos mentimos y nos olvidamos de donde venimos.
Venimos de esas mañanas gélidas, de ese esfuerzo, de la perseverancia y la conducta, de la austeridad, de esos bancos compartidos con tintero al medio, de una señorita para todos los grados, de una directora inspectora que nos visitaba y evaluaba cada 15 días mientras no volaba una mosca en su presencia.
Venimos de la disciplina, de el que se portó mal se va al rincón mirando contra la pared y se acabó.
Venimos de la quinta, el gallinero, de cuidar el agua, regar el árbol para tener sombra.
El tren corría por las vías y había clase todos los días, aunque diluviara y fuéramos a caballo.
¿Cómo llegamos hasta acá? ¿Qué nos pasó? 
Mi escuelita todavía está ahí, en silencio. Algunas veces, cuando paso a su lado, siento un poco de vergüenza.
Hoy que es sábado y cierran las listas de candidatos para las elecciones… los llevaría a mi escuela y a la estación abandonada para que vean lo que “hemos” hecho con ese país que prometíamos ser. 
Tengo la esperanza de que alguna vez, por fin, empiecen a sentir un poco de vergüenza y Cambiemos… en serio. 
Tenemos la oportunidad de tomar conciencia y poner manos a la obra, no aceptemos mas postergaciones porque cuanto mas tardemos en asumir la verdad, mas difícil será.
Juan Martín Perkins.


sábado, 17 de junio de 2017

GÜEMES

En Le Croissant sirven un café muy bueno.
Hay un par de mesitas donde uno puede ojear el diario o alguna revista de chismes que siempre están a la mano del cliente.

Estaba en medio de mi rico y humeante café cuando la crónica me salió al paso. Quería dedicarla a Guemes, en el aniversario de su muerte, pero no sabía como.
Sabía que el prócer se iba a encargar de convocarme. Y ocurrió.
En la revista del café descubro una nota “Haciendo historia” de Felipe Pigna
Ya el nombre del espacio me predispone mal puesto que Pigna no hace la historia. Podría contarla, en todo caso, si fuera mas riguroso en atenerse a la verdad, pero nunca “hacerla”.
El título de la columna es: “El final de Guemes, el padre de los pobres”
Éste es el personaje que “hace” la historia. Martín Miguel de Guemes. Su muerte no fue su final sino el paso a la historia y no se reduce a los pobres sino que su paternidad alcanza a la patria entera.
Me convoca rescatar a estos personajes, que son de todos los argentinos, de las fauces de los revisionistas que acomodan la historia a la conveniencia del relato político actual al que intentan favorecer. Así es que moldean a su antojo la figura y la imagen de los próceres. Los hacen peronistas, padres de los pobres, cultores de la lucha de clases, vende patrias, cipayos y demás conveniencias según  a que causas actuales alquilen la pluma..
Baja estofa, diría mi abuela. Mala fe y deshonestidad intelectual, agrego yo. 
Manipulan al prócer en vez de ponerse en su lugar, en su piel y en su contexto. Eso sería lo que respetaría a Guemes y a nosotros los lectores.
Estar allí, con el cuadro completo, meterte en contexto. Caminar en el filo de piedras flojas, ver la quebrada desde arriba. Sentir el viento, oír el trueno de la montaña, palpar la rigurosidad de lo que, en el momento menos pensado, se te vuelve adverso.
Seguir los pasos de mis héroes me aclara el panorama. Esos héroes que viven en los labios de aquella maestra de escuela de campo o de un manual que se hace carne nuevamente y te interpela.
He acompañado a mis generales mas valientes en su vía crucis, en su legendario pasaje a la muerte.
He acompañado a Lavalle hasta Bolivia. Lo he velado en Tilcara. Lo he cargado en brazos, he descarnado sus huesos para lavarlos en el arroyo de Huacalera, envolverlos en su poncho celeste y enterrar sus partes blandas embolsadas en cuero en la capilla de la Inmaculada Concepción.
He cabalgado al norte huyendo de los federales con la cabeza del general en un saco de miel y su corazón en un tarro de aguardiente abrazado a mi pecho hasta cruzar la frontera para que pudieran, sus restos, descansar en paz.
Es para hombres la quebrada y el camino de Jujuy a Potosí. Hoy miramos el encanto del paisaje, los siete colores de los cerros que parecen un muestrario de Alba donde el turistaje circula sin mínimo respeto dejando un basural espontáneo a su paso. 
Pero no tenemos que olvidar que la quebrada es testigo de nuestro nacimiento como Nación.
El éxodo jujeño con el gran Belgrano fue otra excursión emocionante. General gigante de cuerpo pequeño y voz aflautada con aspecto de enfermo que dejó tierra arrasada en un paso ejemplar. 
No quiero aburrir con historia conocida. Solo trato de explicar lo que se siente estando in situ invocando a Guemes…
Intento hacerte sentir una bala entrándote en las carnes por el coxis. Sentir que se aloja en tu pelvis y que la adrenalina se te dispare al límite neutralizando al dolor..
Le han dado al general Guemes que estaba en casa de la Macacha, en la calle de La Amargura (hoy Balcarce). ¡Le han dado al general! Que pechaba junto a su escolta a la carrera en medio de una emboscada por las calles de Salta.
Todo la noche a caballo huyendo de los realistas entre la espesura de los montes, desangrándose, con un tiro en el medio de su orgullo gaucho.
Lo he acompañado hasta donde agonizó diez días.
Llegamos con la última luz de la tarde, justo el horario en que murió aquella tardecita de Junio de 1821.
El termómetro del Corolla me marcaba -2°.
El negrazo Salteño que me acompañó se persignó. Con voz quebrada me hizo su sentido relato y  comprendí como es que, en Salta, el general muere cada día.
Ha visto? Pues lo han traído hasta aquí, la Cañada de “Las Horquetas” porque en su finca de “La Cruz” seguramente lo esperaban para robar el cadáver y los gauchos no lo íbamos a andar entregando.
Yo podía sentir el orgullo y la emoción de ese gaucho que hablaba de “mi general” como retrocediendo el reloj 200 años.
Recé mi plegaria y despacio me fui internando en la espesura tratando de escuchar, oler, ver en el lugar su cuerpo delirando recostado bajo el monte. Presa de la gangrena, sin antibióticos ni analgésicos. 
Entregado al amor o temor de sus gauchos que lo creían inmortal; pero también entregado a la ignorancia, la superstición y la brutalidad del medio que él lideraba.
Estaba helando fuerte. Sentí el dolor de la carne pudriéndose en vida sobre un catre bajo la enramada, apenas envuelta en un poncho federal. 
Sentí el duelo del gauchaje custodiando al caudillo que paró a los realistas en el norte. 
Lo imagine lúcido hasta el último momento, como dicen los libros, y dando consuelo a su segundo que no iba a tener huevos para seguir la empresa del general.
Todos conocemos la historia ¿no? Vivirla hace la diferencia, estar allí y conversar con uno de sus gauchos… eternos. 
Corta pero intensa vida. Murió a los 36 años, combatiendo desde los 14. 
En las invasiones inglesas dirigió una carga de caballería que abordó un buque de guerra encallado por una bajante repentina en el Río de la Plata. Curiosa hazaña, un buque de guerra capturado por una partida de caballería dirigido por un chico salvaje de 14 años. Así era Guemes, el único general del ejercito argentino que murió en combate durante la guerra de independencia.
Alguno me dirá que estos son personajes discutidos. Ya lo se, y no tiene que estar en nuestro animo juzgarlos, idealizarlos ni denostarlos. Solo tenemos que ponernos en su contexto.
Güemes hizo historia!!!!
No se lo entreguemos al revisionismo para que lo transforme en relato.
Juan Martín Perkins.


martes, 13 de junio de 2017

AL FONDO DEL BAÚL DEL OLVIDO


El ronroneo de los motores contribuye a la modorra de la tropa. Solo el hambre los vuelve en si.
Entregados en todos los sentidos, permanecen en las cuchetas y en el piso de la bodega recostados unos contra otros en una pila amorfa, vencida y doliente. 
Se cuenta el tiempo transcurrido por la cantidad de comidas. El sueño es la manera de evadir la realidad abominable. 
Mugre, nauseas, vómitos, vergüenza, humillación.
Sopor de angustia y cansancio casi crónico con mal de las trincheras. Principios de congelamiento. Dolor….
De repente, un oficial ingles altera la monotonía.
-¡Soldado! ¡Interprete!
- ¿?
-¡El que habla inglés!
- Che, Esteban, contestá hermano.
- Eh, si yes, yes. 
El mugroso y harapiento Esteban se levanta con dificultad y expresión de dolor pero, aún así, conserva su actitud desafiante. Es un bravo que ha aprendido a tragarse el orgullo porque no sabe las razones por las que está en ese trance. La desinformación es un arma muy temida y la ansiedad y la incertidumbre hicieron mella en su animo. No saben nada, ni que día viven.
Esteban se desplaza por sobre casi cadáveres que lo siguen con la mirada perdida hasta llegar al compartimiento vidriado desde donde los observa la guardia.
Dos personas al cuidado y vigilancia de 4.200 almas que yacen a bordo del Camberra.
-¿Puedo invitarlo con un cigarrillo? Por favor, me gustaría conversar contigo. ¿Sabes inglés?
-Soy interprete. Me las arreglo bien.
- Pronuncias bien. ¿Dónde aprendiste mi idioma? ¿Conoces mi país?
- No conozco su país, lo aprendí en el colegio.
- ¿En el colegio? Y.. ¿no te has olvidado con el tiempo? Si no has viajado….
- ¿Con que tiempo? Acabo de terminar el colegio. No he tenido tiempo de olvidarme.
- Pero entonces… ¿Cuántos años tienes?
- 19.... ¿Me da otro cigarrillo?
- ¿Cómo es que te vienes a la guerra tan joven y sin instrucción militar ni experiencia?
- Bueno, es que no es una opción. Es una obligación y un honor.
- Para mi, en cambio, venir significa duplicar mi pensión cuando pase a retiro como veterano de guerra. Aumento de rango y por supuesto, de sueldo. Tu paga ha de ser muy buena, ¿no?
- (atisbo de sonrisa) No nos pagan. Estamos por el honor de defender a la patria.
- Si, lo veo en las armas que les secuestramos… y en esa ropa tan inadecuada. Verdaderamente tu esfuerzo ha sido titánico en relación a tu “amor a la patria”
Señor, ¿Qué van a hacer con nosotros?
-Tranquilo, no puedo darte información pero te prometo que en 24 horas estarás desembarcando en la patria que con tanta bravura has defendido. Tranquilo soldado…. Tu misión ha terminado y estas volviendo a casa.
A Esteban lo sacaron de la playa de Pinamar y lo llevaron al infierno. Él quiso ir porque lo sentía “su“ infierno. Fue con 2 amigos, los 3 llenos de ilusión. No eran correntinos ni formoseños, ni pobres que andaban en patas… eran muchachos porteños a los que no les faltaba nada… solo dos islas perdidas en medio del océano.
Fueron, se re cagaron de frío, hambre y miedo. Gracias a Dios volvieron. Y cuando volvieron NADIE los esperó en el muelle. Los abarajaron en formación, los cargaron sobre camiones y los llevaron a los galpones de las Barracas Lahusen. (hoy bingo de Cristóbal) Y de ahí a Trelew, al lazareto como animales importados.
Fue como cuando te aburrís de jugar a los soldaditos y tu mamá te pide que los juntes, los metas en la lata y los guardes en el baúl.
La guerra terminó un lunes 14 de Junio. El Viernes 19 al mediodía apareció el SS Camberra en el muelle de Aluar en Puerto Madryn con 4.200 soldaditos de la patria. 
Mugrosos, hambrientos, pálidos… los metimos en la lata y los tiramos al fondo del baúl.
El 13 de Junio había empezado el mundial de futbol España 82. En el partido inaugural, jugado en el Camp Nou, de Barcelona se midieron Argentina y Bélgica.
Argentina campeón del 78, defensor del título ya con Maradona en la cancha… ¿te imaginas?
¿A quien le interesaba la guerra? ¡¡¡El Diego ya estaba en la cancha!!!.
Pasaron 35 años y todavía tenemos idiotas que dicen que estos hombres no son dignos para desfilar.
Esteban se enteró por el oficial inglés de la derrota Argentina ante Bélgica durante la larga charla a bordo del SS Camberra. No le importó. 
No tenía espacio para otro dolor porque la derrota que él portaba lo colmaba todo.
Nunca habla nada sobre Malvinas y su pasado de soldado. Aborrece el espíritu malvinero del que se jactan “todos” los políticos y el gran pueblo argentino que un día le llenó la plaza a Galtieri y a los 3 meses les dio la espalda porque la derrota no nos va. Así somos.
Hoy es 14 de Junio. Yo no me olvido. 
Perdón Esteban. Y ¡Gracias!!
Juan Martín Perkins.


sábado, 10 de junio de 2017

IDEOLOGÍA DE GÉNERO

Esta semana osé emitir una opinión en las redes con referencia a la ideología de género.
Me limité a compartir un cuadro con una ingeniosa síntesis de la corriente de pensamiento que representa mi idea.
Inmediatamente me cayó la GESTAPO ideológica descalificatoria y me cortó la cabeza.
Como siempre, nunca exponiendo su opinión personal, lo cual enriquecería el debate,… siempre descalificando la tuya y adjetivando tu persona. 
No necesito explicarlo mucho puesto que todos sabemos que esto es lo que mas abunda en la política vieja que se resiste a cambiar.
La pregunta es: ¿Qué es la ideología de genero?
Primero, voy a explicar desde donde me respondo esta pregunta con una breve historia familiar, sin pretender imponer nada a nadie.
Cuando era muy chico escuché a mis padres explicarnos que la tía Emilia estaba enferma y que su dolencia era muy grave.
A Emilia le descubrieron un Cáncer de pecho justo cuando quedó embarazada. 

Joven, linda, casada hacía unos meses con un buen paisano, en la dulce espera, pero con una noticia que partía al medio a la familia y la llenaba de angustia.
Le hablaron clarito… Era su vida o la de su hijo. Si empezaba el tratamiento moría su hijo y si no lo empezaba, la que no tenía chance era ella. Ni lo dudó.
Emilia siguió con su embarazo y Federico, firme a su lado, acompañó la decisión. La panza creció en un ambiente de esperanza y alegría, a pesar de lo que Emilia sabía que sucedería.
Llegó Emilita, un sol de bebita que hoy es una mujer con mayúscula.
Por fin entonces, Emilia pudo enfrentar la enfermedad con todas las armas de la ciencia, luchó estoicamente pero ya era tarde. El cáncer se la llevó.
Se fue Emilia y al poco tiempo, se dejó morir Federico, su amor, que nunca pudo reponerse de la tristeza a pesar del nacimiento de su hijita.
Otros tíos, que tenían una hija de la edad de Emilita, la adoptaron y criaron como a una hija mas.
Siempre tengo esta historia presente. Marcó a la familia. Nos educamos con el ejemplo, con estos valores que no son fáciles ni difíciles… para nosotros son la vida. No la muerte.
Cuando me contesto que es la ideología de género, lo hago desde acá, desde mi historia familiar y la experiencia de vida…. y la respuesta es muy clara.
Para mi la ideología de género encierra engaños ocultos detrás de una careta de libertad e igualdad.
Para mi es intolerancia, imposición, censura y totalitarismo. Esconde una agenda de control político.
Dicen que atraso, que denigro, estigmatizo y cosifico a la mujer…. Y muchas cosas mas.
Pero lo mas prejuicioso y resentido que leí fue que no quiero construir una sociedad cada vez mas plural por creer que las mujeres solo valen por el útero.
Hacen eso los opinólogos de la opinión ajena que no tienen el coraje de expresar la suya!! Eliminan la reciprocidad. La diversidad que declaman no contempla mi opinión. Solo la de ellos.
Justamente, la ideología de genero para afirmar que la sexualidad es “diversa”, lo primero que hace es declamar que no se nace varón o mujer con un sexo determinado biológica, anatómica y cromosómicamente sino que éste se “aprende” y se “construye” social y culturalmente.
La ideología mata a el sexo para hacer nacer a el “género”.
La diversidad que plantean relega a la sexualidad como “condición” y plantea que la heterosexualidad es solo una mas de ellas y que lo que importa, es como deseamos “auto percibir nuestro género” para elegir cual, de toda la amplia gama de opciones, es la posibilidad sexual que deseamos. Incluida la trans-especie y trans-generacional.
La ideología de genero supone que la familia compuesta por un varón y una mujer es un “invento religioso y cultural” en decadencia que debe dar lugar a familias “diversas” dependiendo del “género” de sus miembros.
Otra intención oculta de la ideología es instalar que los hombres somos la causa de las desigualdades, la violencia y las injusticias por medio del machismo y el patriarcado.
Para la ideología la violencia es unidireccional. Únicamente por parte del hombre hacia la mujer, descontando que los hombres resolvemos los conflictos con violencia y siendo potenciales criminales y femicidas.
Para la ideología de género la masculinidad y el lenguaje sexista son expresiones violentas y misóginas a erradicar….. 
¿Adonde queda la familia “convencional y antigua” después de esto?
También dice que el matrimonio es opresivo.
¿Matrimonio y maternidad son formas de oprimir y subyugar a la mujer?
La ideología de genero sostiene que matrimonio y maternidad limita y restringe la libertad, las oportunidades y derechos de la mujer….. Como si la procreación fuera una frustración!!
Pregunto yo: ¿La promiscuidad y el aborto liberan de este “yugo”?
Ultima pregunta: ¿Cómo nos aseguramos la continuidad de la especie si todos ejercemos opciones “diversas” que no contemplen la unión de un hombre y una mujer en el amor?
La reingeniería social que pretende eliminar el modelo hombre-mujer me deja afuera. Tengo derecho a decirlo y preguntarles…. Ustedes ¿no tienen mamá y papá? ¿No les gustó tenerlos?.
Esta es la idea, la fe, la convicción mas fuerte que tengo.
La familia nos pide que demos testimonio. Acá tienen el mío.
Juan Martín Perkins


viernes, 2 de junio de 2017

GRACIAS

Recuerdo cuando Pablo Landa salía corriendo hacia la libertad al sonar de la sirena.
Le servía para zafar de la prueba de Filosofía de la Carmen Potenza o de una tarde de gabinete de físico- química bajo la batuta de “la gallega” Gallo. No lo atajaba ni el Chilín García. Se iba y se iba nomás.
La profesión de “bombero voluntario” supone una responsabilidad superior por la cual un grupo de estudiantes, mecánicos, electricistas, farmacéuticos o lo que seas en la calle, mediante un brevísimo paso por el destacamento y la trepada a la autobomba, te transforma en un personaje muy especial.
En esas épocas de colegio nacional, en donde nadie nos separaba entre oligarcas o nacionales y populares yo festejaba las prontas huidas de mi compañero bombero y en espíritu, me escapaba con él.
Claro, el zafaba, a mi me costaba un uno. En aquella época también existían las calificaciones, el respeto y ni en sueños podía ocurrir que una madre agrediera a un profesor. Otro país.
Un bombero es un tipo que en 3 minutos y medio puede saltar del laburo en el torno o de pasar unos cables en la obra de la esquina a tomar contacto cara a cara con la desgracia o con la muerte. Ellos siempre están allí. Tanto pueden rescatar un caballo que cayó en un pozo ciego como luchar a brazo partido con el demonio del fuego o bañarse con tu sangre para rescatarte de entre los fierros retorcidos que te mutilan en un accidente.
Hace unos años, tuvimos un shock muy fuerte en mi familia. Se prendió fuego el conducto de la chimenea y el fuego comenzó a enfurecerse y a bramar amenazando extenderse rápidamente por las cabreadas del techo. El machimbre de los cielorrasos empezó a dejar pasar el humo y antes de que mi mujer lo pudiera controlar se encontró en la antesala del infierno.
No pudimos hacer nada, la manguera del jardín estaba escarchada y se cortó al hacer fuerza para tratar de llegar con el agua arriba del techo para enfriar la zona. Nada podíamos hacer. Cuando yo llegué, me paralicé, nunca uno sabe como reaccionará en situaciones límite por más cerebral que seas.
Por suerte, un alma caritativa, tuvo la idea de llamar a los bomberos que llegaron casi en un santiamén.
Todos con uniforme, ordenados y respondiendo a una jerarquía que enseguida se puso en evidencia.
Rápidamente analizaron la situación y mientras el jefe nos contenía tratando de tranquilizarnos para sacarnos el pánico, a su vez, indicaba a su equipo los pasos a seguir con mucho profesionalismo.
Yo imaginaba destrozado el esfuerzo de toda una vida de trabajo y mi mujer estaba muy asustada.
Farias y su gente trabajaron con absoluta delicadeza, cuidando la casa como si fuera de ellos.
Siento tanta gratitud que todavía tengo la necesidad de contarlo.
Estas son las cosas que hacen que uno se reconcilie con la comunidad y con la condición humana de la gente de tu país.
Me hicieron sentir algo parecido a lo que sentí con el cirujano y los médicos que operaron a mi hija o el equipo que me atendió mientras estuve postrado en un quirófano del Favaloro.
A veces, es preciso sentirse vulnerable para tomar conciencia. Uno se hace un callo cuando se va acostumbrando despacio a este ambiente en el que reina la soberbia y la altanería de un discurso con tanta violencia. Para sobrevivir te vas creyendo omnipotente. 
Esta vez, el fuego se encargó de bajarme de un hondazo.
Por suerte estaban los bomberos para rescatarnos, y gracias a ellos, quizás, hoy sigo teniendo una casa.
Me sirvió para acordarme de mi compañero Landa, de quien, en mi condición de vago, sospechaba de su espíritu de servicio. 
Hoy que me tocó verlos en acción, me sentí mas cerca de mi antiguo compañero Pablo. 

 Suerte que están. Siempre están, llegan con la pala, el hacha, la manguera y te rescatan sin preguntar si sos kirchnerista o racional.. 
Que suerte que siempre están. 
Gracias BOMBEROS. ¡¡¡Feliz día!!!. 
Juan Martín Perkins