sábado, 26 de noviembre de 2016

FUEROS Y DIPUTADO QUE RECUPERA LA MEMORIA


A la caída de Querétaro quedó prisionero de los Juaristas el General Don Severo Del Castillo jefe del Estado Mayor de Maximiliano. Fue condenado a muerte y su custodia se encomendó al Coronel Carlos Fuero.
La víspera de la ejecución dormía el Coronel cuando su asistente lo despertó. El General del Castillo, le dijo, deseaba hablar con él. Fuero se vistió y acudió de inmediato a la celda del condenado a muerte. No olvidaba que Don Severo había sido amigo de su padre.
–Carlos– le dijo el general, –perdona que te haya hecho despertar, como tu sabes me quedan sólo algunas horas de vida, y necesito que me hagas un favor. Quiero confesarme y hacer mi testamento. Por favor manda a llamar al padre Montes y al licenciado José María Vázquez.–
–Mi General– respondió Fuero,– no creo que sea necesario que vengan esos señores–.
-¿Cómo? –se irritó el General Del Castillo– Te estoy diciendo que deseo arreglar las cosas de mi alma y de mi familia, ¿y me dices que no es necesario que vengan el sacerdote y el notario?
–En efecto, mi General — repitió el Coronel republicano– No hay necesidad de mandarlos llamar. Usted en persona irá a arreglar sus asuntos y yo me quedaré en su lugar hasta que usted regrese–
Don Severo se quedó estupefacto. La muestra de confianza que le daba el joven Coronel era extraordinaria.
-Pero Carlos –le respondió emocionado– ¿Qué garantía tienes de que regresaré para enfrentarme a un pelotón de fusilamiento?–
-Su PALABRA DE HONOR, mi General. –contestó Fuero.
-Ya la tienes. –dijo Don Severo, abrazando al joven Coronel.
Salieron los dos y dijo Fuero al jefe de guardia:
-El señor General Del Castillo va a su casa a arreglar unos asuntos. Yo quedaré en su lugar como prisionero. Cuando él regrese me manda usted despertar.–
A la mañana siguiente, cuando llegó al cuartel el superior de Fuero, General Sostenes Rocha, el encargado de la guardia le informó lo sucedido. Corriendo fue Rocha a la celda donde estaba Fuero y lo encontró durmiendo tranquilamente.
-¿Qué hiciste Carlos? ¿Porqué dejaste ir al General?–
-Ya volverá, –le contestó Fuero.– Y si no, entonces me fusilas a mi y asunto arreglado.–
En ese preciso momento se escucharon pasos en la acera.
-Alto! ¿Quién vive?, –gritó el centinela.
-¡Méjico! –respondió la vibrante voz del General Del Castillo. –Y un prisionero de guerra.–
Cumpliendo su palabra de honor, volvía Don Severo para ser fusilado.
El final de esta historia es feliz.
El General Del Castillo no fue pasado por las armas. Rocha le contó a Don Mariano Escobedo lo que había pasado, y éste a Don Benito Juárez. El benemérito, conmovido por la magnanimidad de los dos militares, indultó al General y ordenó la suspensión de cualquier procedimiento contra Fuero.
Este episodio histórico que ocurrió en Méjico tiene proyección en la actualidad con repercusión mundial.
¿Qué son los Fueros?
Fueros parlamentarios, en honor a Carlos Fuero, son los privilegios o normas especiales que tienen los legisladores por el hecho de pertenecer a un poder legislativo democrático que representa la voluntad ciudadana.

 Con los fueros se pretende proteger a un electorado que ha decidido que una persona con determinada corriente de opinión esté representando los intereses de ese electorado desde la banca..
Los fueros deben proteger al parlamentario durante sus funciones para que no tenga que depender del humor del benemérito Benito Juárez ni de ningún otro mandamás iluminado de turno de los que han sobre abundado a lo largo de la historia..
Ésta ha sido una iniciativa por la cual los actos parlamentarios no pueden ser objeto ni materia de proceso judicial, por lo tanto, podrán expresar todas las ideas enteras, sin reservas ni preocupaciones, solo inspiradas en la convicción y el ideal de verdad.
Esta es la teoría ideal.
¿Cual ha sido la experiencia real?
Los fueros parecen haberse transformado en un pasaporte a la impunidad ¿no? La ley dice que los legisladores solo pueden ser desaforados por sus pares y para ser juzgados tienen que haber sido pescados con las manos en la masa.
Tenemos el caso de un senador, ex presidente, que tiene por destino morir en la banca para poder gambetear a la justicia.
Por algo llamamos escribanía a la casa del pueblo. ¿no? A veces es por demás impúdico.
Hoy es noticia un tal diputado Bossio. Un muchacho que súbitamente recuperó la conciencia y denunció a viva voz que desde siempre, su bancada FPV, supo que la pobreza supera el 30% pero que, hipócritamente, sostuvieron el relato del 4% para “bancar al proyecto“. ¡Menos que Alemania y Canadá!
Curiosa y honesta manera de usar los fueros ¿no?
Como en nuestro pueblo, bloque monolítico de criterio único donde votan a brazo enyesado como si fueran robots.
¿Sabrán de los fueros? ¿O creerán que están a merced del humor del benemérito?.
A veces nos entra la duda sobre los privilegios que otorgamos a quienes no lo merecen.
El disgusto hace de recordatorio. El recuerdo debe ser que todos tenemos que ser iguales ante la ley.
Los fueros no deben dar impunidad ni chapa para legitimar cualquier chantada.
Bossio recuperó la memoria sobre datos reales de POBREZA, falta que siga conectando neuronas y podamos enterarnos de todo lo que aún LE FALTA RECORDAR.
Hago votos para que siga recuperando la memoria y nosotros lo robado.
Juan Martín Perkins.


sábado, 19 de noviembre de 2016

Calixto Gauna sin dietas y pasajes por desarraigo.

Caminaba un día por el Cabildo de Salta.
Salta la linda, ciudad llena de historias a cada esquina, cuando veo la placa recordatoria de un personaje muy singular.
Calixto Ruiz de Gauna.
Descendiente de españoles nacido en la ciudad de Salta en 1748. Su niñez transcurrió en Cerrillos y su juventud en las posesiones de Sumalao. Gaucho de a caballo, dedicado a las faenas rurales y al comercio con el Alto Perú. Hizo una sólida fortuna y fue uno de los hombres distinguidos en épocas de la Revolución de Mayo.
Cuenta la historia que Don Calixto, junto a un grupo de salteños, se encontraban presentes en el pronunciamiento del Cabildo salteño durante la jornada del 19 de julio d 1810, mediante la cual se resolvía adherir a la nueva Junta de Gobierno surgida en Buenos Aires el 25 de mayo.
Este hecho provocó la reacción del gobernador realista de Salta, don Nicolás Severo de Isasmendi que lo hizo apresar junto a otros cabildantes y los mandó encerrar en los altos del edificio del Cabildo.
Allí estaba don Calixto, preso junto a 7 cabildantes, acusados de conspiradores revolucionarios a la espera del seguro destino de morir fusilados.
Sortearon y en suerte le tocó a Gauna. Anudaron por las puntas a sus capas e improvisaron una cuerda de tela que le sirvió a Gauna para descolgarse desde los altos hasta la calle y perderse en la noche.
Empresario de la cría de mulas y caballos, del transporte, de las rutas y las postas, conocedor de los caminos de la patria, don Calixto se lanzó en una carrera desenfrenada para salvar la vida de sus amigos.
Galopó a media rienda sin parar las 352 leguas que lo separaban de Buenos Aires y al octavo día entró a toda la furia hasta la recova del Cabildo de Plaza de Mayo.
Leyeron bien!! 352 leguas, 1760 kilómetros en 8 días pasando por todas sus postas, cambiando por el mejor caballo de refresco y vuelta a los caminos del invierno argentino. Día y noche. 8 días.
Si todavía estas haciendo cuentas… espera que termino el cuento y te vas a desnucar.
Calixto Gauna denunció la situación en Salta, forzó la designación del primer gobernador criollo para reemplazar a Isasmendi, que se encontraba en Córdoba y partió de regreso inmediatamente para buscarlo y escoltarlo hasta Salta.
A 17 días de haber partido como fugitivo, hacía su entrada triunfal en la ciudad escoltando a Feliciano Chiclana, primer gobernador criollo de Salta la linda.
El primer acto de gobierno, luego de derrocar a Isasmendi, fue liberar a los revolucionarios amigos de Gauna y alinear a Salta con la revolución de mayo.
17 días, 704 leguas, 3520 kilómetros a caballo. Así se hizo la patria. ¡Y cuantos casos como este habrá!!
Sin dietas, sin viáticos, sin pasajes por desarraigo, sin becas, subsidios y demás curros, como exigen ahora lloriqueando por televisión. Sin mas que coraje y el deseo de hacer un país nuevo y libre.
Da vergüenza ajena contrastar aquella actitud de esos hombres con la pequeñez, casi la insignificancia del promedio de los de ahora, tan entregados a la ventaja, la prebenda… tan ocupados en la rosca chicanera, en la frase fácil del manual de la demagogia para mentirle al pueblo y seguir manteniendo sus privilegios oligarcas.
Da vergüenza y pena el contraste de semejante diferencia de estatura.
Estamos ante una oportunidad de salir de 70 años de decadencia. Tenemos pocos Gaunas contra una mayoría “enana” que no quiere abandonar su comodidad y “repudia” todo aquello que la pone en evidencia.
Pero lo estamos intentando y no vamos a aflojar. No podemos aflojar por la memoria de héroes como Gauna.
Según las fuentes consultadas, Don Calixto Gauna nació en 1748 y realizó esta hazaña en 1810. ¡¡Tenía 62 años!!!
Casi la edad de nuestro intendente… ¿te lo imaginas a media rienda y viento arriba en una mañana fría de Julio?
La historia de la libertad de Argentina tiene figuras como Gauna. Su figura fuerte, serena, triunfal, arriesgada, temeraria, a veces sobrenatural es lo que debe perdurar en nuestra memoria. En la de los que amamos la lealtad, el ejemplo de hombre incorruptible, por sobre las sombras de la injusticia y la corrupción.
Si ellos pudieron, tenemos que poder… porque ¡se puede!!.

Juan Martín Perkins.

 

 

 

sábado, 12 de noviembre de 2016

REPUDIO



Muchos individuos nos quedamos toda la vida en la edad psicológica de los 12 años.
Habemos gran cantidad de débiles de espíritu y de idiotas morales que cada vez en mayor número elevamos los índices de criminalidad. Es una característica de nuestra sociedad por demás evidente, sin embargo hacemos como que no vemos y cuando alguien se asoma y hace oír su voz, inmediatamente lo decapitamos por alterarnos la conciencia.
Al mismo tiempo, los individuos normales están agobiados por el peso de aquellos que son incapaces de adaptarse a la vida y reconocer la verdad.
Extraje esta idea de “La incógnita del Hombre” del Dr Alexis Carrel, premio Nobel de medicina porque aplica y tiene mucha actualidad a pesar de haber sido escrito en los años 39-40.
Me hizo reflexionar sobre la experiencia de estas semanas en las que escribí unas crónicas sobre el período democrático previo a la irrupción del último gobierno militar. 25 de mayo de 1973-24 de marzo de 1976.
Crónicas escritas en base a datos extraídos de fuentes serias y confiables con toda la rigurosidad.
Datos fríos y duros, ciertos y dolorosos. Que no son mi irrelevante opinión, representan nuestra historia, esa de la que nos tenemos que hacer cargo.
Algunos amigos me preguntaron porqué lo hacía, cual era mi objetivo y para que me complicaba la vida si es algo que ya pasó y no vale la pena recordar. ¿Perdón?
Durante estas semanas se me ha convertido en apólogo del terrorismo de estado, apropiador de bebes, facho, dirigente de Cambiemos, neo-liberal, cipayo y poco menos que un Groucho Marx leproso. Gajes del oficio para cualquiera que intente salirse del relato y buscar la verdad.
La memoria es parcial, subjetiva, es una construcción caprichosa que se acuerda de lo que quiere y le conviene recordar y olvida u oculta lo que no quiere recordar. La memoria no siempre arriba a la verdad.
La verdad, en cambio, es algo inapelable y superior con la que tenemos que escribir la historia. La historia completa que nos contiene a todos con nuestras virtudes y defectos para que nos podamos asumir, reconciliar y convivir.
Porque no nos queda otra que convivir.
Hoy dirijo esta columna a mis amigos que se preocuparon por el repudio y a los repudiadores bloque FPV de mesas de café. A todos juntos.
Ante todo, gracias por leerme. Es un gran paso leer. Y pensar, ni hablar.
Tenemos que entender que la “VERDAD” no es algo que se negocia. No es un punto medio acordado que queda entre dos extremos de opinión. Queda donde queda y es lo que es, ni mas ni menos. Aunque no nos guste. Y lo que no es verdad, es mentira. MEN-TI-RA.
Les quiero contar que mi fuente no es la imaginación, son revistas y diarios de la época. Medios populares de consumo masivo. De esos que se leen en el subte yendo al trabajo, en el bar, en la espera de la peluquería o en cualquier hogar común y corriente de la república Argentina.. Y libros, que no muerden.
Las notas tienen firma y muchos periodistas firmaron como “corresponsales de guerra”. De esa guerra que ahora niegan los firmantes, los lectores y principalmente los jurásicos “gendarmes del relato“ de repudio fácil.
Ustedes se preguntarán cuales son los diarios a los que hago referencia… ¿les suena “La opinión”?
La opinión de Jacobo Timerman, cuyo director era su hijo…. el que fue canciller de la ex presidente Kirchner.  ¿Qué pasó? ¿Dónde están hoy los firmantes de esas crónicas?
Los que firmaban como corresponsales de guerra…. ¿desaparecieron todos? ¿Mentían antes o mienten ahora?.
La Nación, Clarín, La Prensa, La Razón, Gente…. ¿Dónde están ahora los periodistas que firmaron esas notas? ¿Se olvidaron de todo?
Según las notas, Tucumán fue una especie de infierno, pero resulta que ahora me cuentan que fue una excursión de caza por el interior del zoológico. ¿Cuál es la verdad?
Yo no me olvidé. Y no puedo vivir tranquilo con ese recuerdo sin hacer nada.
Todo está ahí, con fotos y textos espeluznantes. Y no me vengan con teorías conspirativas ni con la sara sasasa de la teoría de los dos demonios y demás.
No tengo el mas mínimo nexo con las fuerzas armadas mas que mi paso obligado por el servicio militar, no tengo ni un solo pariente o amigo militar, sin embargo, no quiero vivir en un país que se miente a si mismo y se exculpa demonizando una parte de su historia para ocultar la mitad de la verdad.
A los que me preguntan porque hago esto… lo hago por mi, porque no quiero ser cómplice de la injusticia. No quiero cargar sobre mis espaldas ni llevar en la conciencia la inacción del silencio egoísta y cobarde.
Y se muy bien todo lo que se hizo mal, muy mal y horripilantemente mal. Todo, desde los vuelos de la muerte, las apropiaciones de bebes, las torturas, las desapariciones y todo de lo que se habla mucho y con detalle. No ando con Gre Gre para decir Gregorio.
Pero me falta lo otro. Me están atormentando las otras victimas. Esas de las que nadie habla, que además de sufrir la mutilación o la muerte, además, sufren el olvido, la indiferencia y la injusticia por nuestra propia culpa y vergüenza..
Todos los que decidimos no complicarnos la vida total ya pasó, somos cómplices de los victimarios que andan por la calle como si nada y hasta ocupan altos cargos en el Estado gozando de jubilaciones e indemnizaciones que pagamos todos nosotros y sus victimas.
Quiero saber la historia completa. Sincerar la memoria y revisar. Ya que somos tan adeptos al revisionismo histórico… revisemos todo, quien cobra y quien no cobra. Quienes están muertos y quienes vivos y coleando. Porque las cifras importan. No es verdad que da lo mismo 30.000 que 7.010.
Héctor Tímerman, el canciller del pacto con Irán, afirma desde La Opinión en el 76 que durante 1975 la subversión había matado a 1075 argentinos inocentes en actos terroristas por razones políticas. ¿Alguien se acuerda?
Toda la prensa (los medios) incluidos los del canciller de Cristina Kirchner, La Opinión y La Tarde auspiciaban la caída de Isabelita a tono con el estado general de la opinión pública.
No es mi opinión esto que narro. Es un dato de la realidad. Es la verdad. Lo estoy leyendo de letra de Héctor Timerman relatando su hastío por las bombas, los secuestros, los robos y las muertes provocadas por los guerrilleros que declamaban combatir en una guerra nacional y popular prolongada.
¿Nadie se acuerda?
Moría 1 persona cada 5 horas y estallaba una bomba cada 3. Esta es la verdad que no pueden tapar con repudios.
Pueden reescribir el prólogo de Sábato prohibir las redes sociales, los teléfonos y las cámaras… pero la verdad seguirá estando allí, pujando.
Y como billetera mata galán, VERDAD supera a memoria con billetera o sin ella. Inexorablemente, tarde o temprano. Sólo es cuestión de tiempo. Y ese tiempo está cerca.
Juan Martín Perkins.