sábado, 26 de agosto de 2017

VIAJE AL NORTE


La manera clásica  de contarles un viaje al norte sería, tipo revista “Lugares”, describir fotos de una belleza salvaje, munido de un diccionario y un largo listado de sinónimos para adjetivar el espectáculo natural que te acalambra los ojos!! 
No quiero apelar a ese recurso. Es muy fácil, si te das algo de maña para escribir, lograr esa emoción.
Si te describo a ese collita arropado con colores encendidos bajo su sombrerito negro, esa carita sucia que me recita una copla desde su orfandad: “en la punta de aquel cerro crece una planta de albahaca, sino me das una monedita no te me vas de Humahuaca”. Así te puedo arrancar una sonrisa para empezar a mostrarte otro tipo de viaje.
Un viaje sobre la tierra doliente, yerma. La tierra de los salares en la altura de la puna, los cóndores, la calma o el viento repentino y en medio de todo eso… el hombre en esa circunstancia.
En idioma de folleto de agencia de turismo los escritores pueden decir las cosas mas lindas sobre estos paisajes que te quitan el aliento… y seguramente te despertarán las ganas de largarte a la aventura. Para eso escriben, son un engranaje de esa industria.
Pienso yo que esas descripciones son escritas por gente, que en la mayoría de los casos, nunca visitó el lugar realmente. No digo que no hayan estado, si quiero decir que quizás, no hayan conectado.
Nunca leí un folleto que describa lo que significa vivir a 4000 metros de altura. En un lugar maravilloso, increíble… ¡único!! Y trabajar allí, desplazarse a pié con un atado de ramas de espinillo en la espalda y los brazos ocupados con las herramientas de limpiar la acequia.
Para observar desde una 4x4 con el climatizador a full es una imagen como para inmortalizar en el álbum…
Un folleto te describe la puna y el desierto de Atacama, no como sitios ignominiosos, sino como la belleza paralizante que efectivamente, también son. 
A mi me pasa que veo entre líneas y te cuento que lo que veo es la nada misma a una altura imposible donde reinan el frío y el calor extremos bajo un cielo siempre límpido, pero mas vale que nunca se te quede el auto!!.
Mi viaje pasa por ese lado. Por hablar con la gente del lugar, con ese patrón de finca de Payogasta que vive allí con su personal Coya y Aymara y que me cuenta como es el dolor de cabeza permanente por la falta de oxígeno. Con lo difícil que se ha puesto ahora que el gobierno se ha enloquecido con los impuestos y “La Virginia” ya no le paga como antes la cosecha de pimiento.
La realidad local suele ser distinta a la belleza del marco geográfico que te muestra el folleto de la agencia que yace sobre el mostrador de conserjería del hotel Salta.
La primera plana del “Tribuno” te cuenta con letras de molde, diría Cristina, que “El tren de las nubes” ha descarrilado por milésima vez y ha dejado varados a los pasajeros que tuvieron que caminar largas horas hasta que los rescataran. Una delicia de nuestra década ganada ¡que los Romero no perdonan!.
Cuando uno viaja por la Argentina puede saber por que provincia va pasando según la jeta del corrupto que se ve en los carteles. Por ejemplo, si lo ves a Alperovich y Mansur, estas en Tucumán… y cuando aparece la de Urtubey es porque ya pasaste a Salta. 
Para los amantes de la cordillera, Tucumán es una buena puerta, claro ejemplo de que además de lo que se ve hay algo mas. Mucho mas. Solo hay que mirar y escuchar porque la música esta allí. 
“La música nos rodea, lo único que hay que hacer es escuchar” dice el final de August Rush.
Si bien en Salta es evidente que la “oferta” está manejada con mas nivel y respeto por las tradiciones y la historia, la “demanda”, es siempre la misma. En su mayoría (hay excepciones gracias a Dios) deambulan profanadores que consumen enlatados de agencia, recorriendo en masa sin ver nada de lo que trato de describir.
Esta quien desfila en yoguineta de color flúo para treparse al burrito del Coya. Quien da gritos grititos nerviosos mientras el marido no baja de la combi. Quien muerto de vergüenza por desear que la gorda desbarranque por la “cuesta del obispo”, abrazada al burro y al Coya. 
Un poco mas allá, los pasajeros de una SW4 mean disimuladamente atrás de la camioneta  mientras divisan cual de las lindas piedras de la ladera se robarán para la mesa del living de la casa de la quinta.
La demanda deambula. La oferta espera… y avisa que es preexistente.
Para los amantes y conocedores de la cordillera, en el norte, se ve que hay algo distinto. Algo que ya estaba. Algo que resiste, que resistió desde siempre, que resistió a la colonia pero que eligió aceptar de ella la fe, por eso está lleno de templos. 
Resistió también a la organización de la patria Argentina en silencio resignado. Por eso no se ve respeto por la memoria del ejercito del norte de Belgrano, la pasión y muerte de Lavalle o la gesta valiente de Guemes.
Los hechos históricos de la nueva patria son explotados por la política y las agencias de turismo pero le fregan al “Omaguaqueño originario”.
El norte es una patria aparte. Es una verdad que se ve apenas llegas. Pero hay que prestar atención.
En el norte se vive bajo amenaza. Para muestra basta un cartel que se ve en los puentes que cruzan la autopista: “TUCUMANOS, OJO CON TRAICIONAR!! CRISTINA CONDUCCIÓN, ALPEROVICH GESTIONA. Es ancestral!!! Todo funciona bajo extorsión.
Si el centro del norte es SALTA, entonces Salta es Salta. Salta no es Argentina. En todo caso sería la argentina SALTEÑA.
Si conoces la cordillera me darás la razón. En el sur no se nota la presencia de civilizaciones anteriores. Todo parece empezar a partir de la llegada de porteños que le escapan a una vida anterior. Los mapuches son un reclamo trucho. Se nota de lejos que son mas usurpadores que Capozzolo o Perez Companc.
El norte es distinto, la cordillera te dice en su idioma que vos no sos de allí y que lo que estas viendo proviene de otro saber que es ancestral. Solo que nosotros no escuchamos. Nosotros deambulamos inconcientes entre puestos de baratijas comprando artesanías fabricadas en Aldo Bonzi para vestir nuestras casa quintas y recordar que un día llegamos a Tucumán, Salta y Jujuy.
Es verdad, llegar a Salta te conmueve. Salta es marca. Allí podes dormir en la casa de un gobernador realista o en una finca recibida en encomienda del reino de España por un señor que murió sin llegar a conocerla. Por donde camines sentís que lo haces sobre los pasos de alguien que pasó antes. Alguien de otra cultura que realizó obras para que vos admires.
Los Valles Calchaquíes, la puna, la quebrada de Humahuaca… y sigue la lista, son sitios que te interpelan. Te piden respeto y te preguntan cual es tu función allí. Te muestran la cara de lo eterno para que vuelvas a tu casa pensando que te queda poco tiempo para dejar tu huella.
Que lindo país tenemos!! ¿No es cierto Alba Kotur?
Juan Martín Perkins.


LA LEYENDA DE ELPIDIO


Una leyenda se desarrolla en un lugar y tiempo precisos y reales, aunque puedan aparecer en ellas detalles ficticios. Nosotros tenemos una propia, bien local, con un personaje legendario salido del ámbito rural.
Saliendo de Pehuajó hacia La Cautiva, con rumbo norte, antes de pasar por donde estaba el boliche de “La Esperanza”, hay un canal que une dos cuencas. A un lado el Cañadón de Alvarado y al otro “La Salada”.
Antes de cruzar el canal, unos 500 metros para el lado de Pehuajó, hay una cruz grande hecha en quebracho. 
Dos durmientes de ferrocarril me recuerdan todos los días de mi vida lo que, para mi, se ha ido transformando en una leyenda popular llena de vida.
Tengo datos ciertos y precisos, pero también de los otros. Algunos, producto de la imaginación y adoración popular gaucha que he ido recogiendo con el tiempo.
“Que fue a rescatar un lote de vacas que ya no tenían que comer en aquella loma aislada en medio del mar“.
“Que fue a buscar a su madre que vivía en un puesto y justo era su cumpleaños”. 
“Que había que salvar unos caballos que….”
He escuchado toda clase de cuentos. 
Aunque en todos es un héroe, éste personaje no es un cuento ni un mito.
La tarea fundamental de mantener viva su memoria, creo, es la de dar fundamento y explicación a una determinada cultura. Eso lo convierte en leyenda porque su memoria habla de nobleza, coraje y vocación de servicio.
He pasado un millón de veces ante la cruz. Muchas, acompañado por personal, tractoristas, maquinistas, molinero, alambrador… Siempre saco el tema, todos me dan su versión y saludan con respeto.
1987. La peor de todas las inundaciones, cuando todavía no estaba el canal.
La fecha, el lugar y el final heroico son el denominador común de todas las historias. Tengo miles, todas bellas… criollas y valientes.
Elpidio fue un hombre que representa un arquetipo de héroe sabio. 
Su leyenda, tradicional, corta, pero profundamente ejemplar, refleja una representación psicológica simbólica de la creencia popular.
Elpidio representa valores de la tradición gaucha a la que su memoria pertenece.
Dice el “Rengo Cano” que una noche, hace poco, después de tantos años en que se nos fue Elpidio, se lo encontró al petiso ensillado, con las riendas en el piso, mojado y asustado, de orejas paradas, atento a la aparición de su dueño. ¿Es una visión?
El recuerdo de Elpidio nos tiene que servir para tomar conciencia sobre como estamos tratando el tema del agua y la inundación. 
Elpidio está allí, en esa cruz de palo, como un recordatorio de una geografía dramática que puede volver a ser la nuestra. Su memoria nos reclama otra conducta.
Todos los días me recuerda esas travesías a nado sobre el lomo de un caballo. Los mareos, la falta de horizonte que despierta a esa solidaridad gaucha que todos tenemos y aprendemos a rescatar en las emergencias.
Elpidio fue de verdad, real. Hoy nos interpela y nos llama a recordar su ejemplo para que entendamos que no sirven las peleas y las brabuconadas payasescas desde arriba de un terraplén. 
Lo que sirve es darse un baño de humildad y enfrentar la adversidad con determinación, coraje y vocación de servicio. 
Como Elpidio Martínez, un gaucho legendario de nuestra memoria popular.
Juan Martín Perkins


sábado, 19 de agosto de 2017

FIESTA TORTURA


Es habitual oír como repiten como loros que cada elección resulta una fiesta de la democracia.
La columna de hoy refiere a un acto heroico de un hombre común y silvestre. Un trabajador que se levantó temprano un domingo de elecciones para votar apenas abriera su mesa y salir corriendo a cumplir con un compromiso familiar…
En este caso, madrugar no lo ayudó. Faltó la autoridad de su mesa y le toco reemplazarlo por ser el primer elector en llegar. Adiós asado y fulbito con los amigos.
Nunca había hecho esa tarea. Lo suyo fue de neófito total.
Los fiscales le prometieron asistirlo y su responsabilidad ciudadana lo sentó a la mesa como presidente.
Alguien le dijo que en la urna encontraría un “instructivo”, que no se hiciera problema porque era muy sencillo y todos lo iban a ayudar.
10 largas horas pasaron cantando números de documento, reclamando firmas, entregando troqueles, revisando el cuarto oscuro, sonriendo, saludando, firmando sobres….
No estaba en los planes pero, ¿Qué iba a hacer? No quedaba otra, cuando te toca te toca.
A las 18 en punto el soldado cerró las puertas y hubo un aplauso con algunos gritos. Ya está, se acabó, pensó el señor mecánico presidente de mesa. Pero no tuvo tiempo de relajarse.
Faltaba lo peor. 
Abrazó la urna y se encerró con los fiscales a contar los votos. Sus dedos no obedecían las ordenes. Su pésima escritura no era legible. Tuvo que pedir ayuda y alguien le llamó la atención porque eso no se puede hacer y aquello tampoco. 
Los fiscales generales no siempre fueron amables y la paciencia empezó a ser escasa porque los resultados no estaban siendo del gusto de los dueños “históricos” de la “voluntad popular“.
A las 23 pudo terminar el telegrama. Solo y su alma. El empleado del correo le cerró la bolsa con el precinto y le fajó la urna porque las fuerzas lo estaban abandonando y no daba mas de dudas. 
El presidente hizo lo mejor que pudo. Todo a puro corazón y voluntad. 
Admirable, heroico, conmovedor. 
Llegó a su casa a las 12 de la noche y vió en la tele que el país opositor reclamaba los resultados acusando al gobierno de retenerlos.
Se acostó y durmió como si hubiera muerto.
Cuando llegó al taller, el lunes temprano escuchó en la radio que el escrutinio se había interrumpido y pensó que quizás muchos telegramas habrían sido llenados como el suyo y que no habrían llegado a tiempo.
Sintió algo de culpa por su torpeza. 
Durante el almuerzo escuchó que las PASO costaron 2.800 millones de pesos. 
Pensó en silencio cuantas cosas podríamos hacer con esa parva de plata para reducir el 30% de pobreza.
Después, otra vez, escuchó reproches sobre su tarea por la tardanza y los errores y bla bla bla.
Tuve el privilegio de acompañarlo hasta el final y darle un abrazo en la despedida.
Un ejemplo de ciudadano Oscar. Un héroe anónimo.
Él es como todos nosotros, los guardianes del voto. Pienso que merecemos que se nos trate mejor.
Este sistema debe ser reemplazado. Es inhumano e inseguro, esta plagado de mañas y trampas además de ser decadente y anticuado. Te fríe el cerebro.
Hay que salir de este anacronismo.
Estas boletas con listas sábana son una falta de respeto a la condición ciudadana. En la era de internet nos obligan a comunicarnos con señales de humo. #Cambiemos por favor. No da para mas.
Una vez, alguien me mandó a hacer un partido y ganar una elección para tener derecho a opinar y cambiar lo que no me gusta.
Me dio trabajo pero hice los deberes y hoy veo todo desde otra perspectiva y desde adentro.
Quiero que ésta columna sea un homenaje para Oscar y para todos los guardianes de la voluntad popular.
Para mis hermanos, mis hijas, la familia, los amigos…. Todos los que entendimos que tenemos que arremangarnos y poner manos a la obra para que no nos estafen más.
Y acá estamos… participando para cambiar en serio.
Por amor al arte y la verdad. Gracias Oscar. Gracias por hacerme sentir acompañado.
Vos y yo sabemos que las elecciones con este sistema NO SON UNA FIESTA.  
Para nosotros, este sistema, es una tortura.
Juan Martín Perkins


sábado, 5 de agosto de 2017

LA GALLINA DESPLUMADA


Escuchaba a una señora psicóloga explicar en la radio que las redes sociales están contribuyendo a los “desbordes” emocionales durante la campaña electoral. 
Puede ser que así sea, no lo se. Yo nunca responsabilizaría a un medio con el que se puede acceder a un fin. Es como echar culpas a la pelota sobre la rotura del vidrio.
Lo mas alarmante fue el remedio que se propuso para contener la anarquía de las redes. Luego de criticar ferozmente a los legisladores, parece que a pesar de ello, la solución sería pedirles que “REGULEN” la manera de comportarse dentro de la comunicación virtual.
Un espanto. Sería otra resignación de libertad ciudadana. Otra claudicación, otra delegación de facultades por pura incapacidad de convivencia. Actitud propia de una sociedad que re huye a asumir los costos de vivir en libertad. 
Precisamente, después de la queja sobre la calidad de gente que metemos en el parlamento es que proponemos pedirles que regulen uno de los pocos espacios de libertad que nos quedan. ¡Fantástico!! Y muy coherente… ¿no? Justamente a ellos.
Pensé todo el día como poner en palabras este sentimiento. Escuché como se expresan algunos candidatos sobre las presiones que reciben algunos empresarios para no recibir en sus establecimientos a candidatos opositores al gobierno municipal… También vi una conferencia de prensa donde dos candidatos de un mismo partido se desmentían sobre supuestos aprietes para que no vinieran a recorrer la zona… otro denunciaba con la boca tapada que no podía recibir a este o aquel porque tenía miedo de que le dejaran de llevar agua a la fábrica de queso… otro no se deja ver ni atiende a nadie en época de campaña porque tiene miedo de enojar al intendente… un prestigioso médico, abanderado del sentir pehuajense cuenta su pesar por tener que dejar el hospital…
Toda una serie de eventos desafortunados que pintan una metáfora exacta de lo que estamos viviendo.
Voy a tratar de explicarme, especialmente para los que dicen que nos salvamos de ser Venezuela. Para que abran los ojos y estén atentos entendiendo que todavía no nos salvamos de nada.
Las pseudo denuncias que escuché hoy fueron mitad críticas mitad elogios. Ni fu ni fa. La mar de la ambigüedad. Como es la actitud de la mayoría de los empresarios que siempre quieren tener un pié en cada plato.
Todos quieren hablar de bueyes perdidos y hacer chistes sin tocar a la política… pero es perentorio que reaccionemos como sociedad. Esto no da para mas.
Hoy no terminé de entender el sentido y la causa. Es por eso que me parece oportuna ésta escena como ejemplo:
Entra un profesor al aula, se para en el frente, saluda e inmediatamente se dirige al primer alumno, le pregunta como se llama y lo expulsa del salón pidiéndole que no venga nunca mas. Sin causa. El alumno se sorprende, pero se levanta y se va. 
El profesor comienza la clase preguntando para que sirven las leyes. 
Todos piensan y dan sus respuestas…
¿Para que haya un orden en nuestra sociedad? -NO
¿Para cumplirlas? -NO
¿Para que la gente mala pague por sus actos? -NO
La respuesta acertada es PARA QUE HAYA JUSTICIA
¿Y para que sirve la justicia? Para salvaguardar los derechos humanos, para discriminar lo que está bien de lo que está mal, para premiar al que hace el bien y penalizar al que hace el mal…
El profesor indica que todas esas respuestas son correctas pero pregunta si él actuó correctamente cuando expulsó al alumno de la clase. Pide una respuesta decidida y unánime.
Todos se miran y temerosamente contestan a coro NOOOOO.
Entonces, el profesor cometió una injusticia que, ni el alumno expulsado, ni sus compañeros trataron de evitar.
¿Para que queremos leyes y reglas si no disponemos de la valentía para llevarlas a la práctica?
CADA UNO DE NOSOTROS tenemos la obligación de actuar cuando presenciamos una injusticia. Con nosotros o con el prójimo.
Cuando nos quedamos callados y no reaccionamos ante la injusticia, perdemos nuestra dignidad.
Y la dignidad, no se negocia.
El cobarde, queda como la gallina de Stalin cuando la agarró del cogote y la desplumó ante sus lugartenientes. Pelada y desesperada de dolor, la gallina quedó ante Stalin quien sacó de su bolsillo un puñado de semilla de trigo y dijo a sus colaboradores:
-Observen la gallina, pelada y temblando, adolorida y sangrando me sigue por todo el salón picoteando mis pantalones.
Stalin mira a sus ayudantes y les dice: “Así de fácil se gobierna a los estúpidos”.
Así son la mayoría de los pueblos, persiguen a sus gobernantes y políticos a pesar del dolor que les causan.
Lo hacen por el simple hecho de recibir un favor barato.
Eso es la dignidad. Sino apelamos a ella a tiempo, seguimos rumbo a Venezuela.
Mientras escribo esta columna, escucho en la radio que Amado Boudou fue sobreseído pornográficamente por prescripción de la causa y siento asco, pero después me entero que quizás mañana sábado, haya una marcha para desagraviar al Dr Juan Miguel Cumba y siento alivio y esperanza.
Ojalá nos tengamos piedad y decidamos rescatarnos de este chiquero.
Estamos a tiempo.
Juan Martín Perkins.