En 1982 Galtieri era presidente de un proceso decadente, se jugaba el mundial de España con Maradona liderando el equipo campeón del mundo y yo tenía 21 años.
El país vibraba ante los televisores esperando los goles del Diegote que no llegaban.
Los que si llegaron fueron los ingleses.
La ciudadanía vivió con indiferencia irresponsable la guerra de Malvinas.
Propio del idealismo de los 21, me anote de voluntario a pesar de las críticas de mi padre que sostenía que la guerra era un grandísimo error producto de dos manotazos de ahogados por parte de sendos gobiernos, argentino y británico. Viví la vigilia PRE embarco con mucha intensidad creyendo todas las mentiras del aparato de propaganda.
Con el tiempo entendí que mi padre tenía razón.
Si hoy estuviera conmigo, me estaría alertando sobre las posibilidades de repetir la historia.
Analizo la actualidad y me acuerdo de él. En Inglaterra un gobierno conservador que ha roto la alianza con la que formó gobierno con los liberales, crisis en Europa. Primer ministro Cameron muy cuestionado.
En Argentina un gobierno contestatario, prepotente, que entiende de diplomacia tanto como el jefe de la barra de Nueva Chicago, en vísperas de un monumental ajuste económico que le provocará un gran costo político.
Para ambos gobiernos, el conflicto sería una excelente razón para llamar a la gran causa nacional y así disimular la ineptitud grosera para comandar los dos países en los tiempos que corren.
Otra guerra sería imposible porque aunque la inglesa siga siendo la armada mas poderosa del mundo, la argentina no tiene ejercito. El Belgrano ya se hundió y los aviones se caen solos cada tanto en los vuelos de instrucción.
A pesar de nuestra patética realidad castrense, igual estamos en plena escalada. Los tonos se están elevando y cada vez más aparecen en las crónicas de The Times las brabuconadas del gracioso payaso canciller argentino.
¿Alguien sabe quien es David Cameron? Tampoco sabíamos quien era Margaret Thatcher hasta que la revista Humor la caracterizó en cuatro patas con Galtieri atrás mostrándole el alcance del “misil criollo“.
El borracho se la empomaba en las revistas pero ella, meta torpedo y cuetazo, nos hacía cagar en 20 días.
“Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla” vociferaba nuestro general aguardentoso.
Cada uno respetó su naturaleza.
Tengo la impresión de que con el correr de los días nos acostumbraremos a hablar de Reino Unido, The Times, The Economist, Foreign Office, The Guardian, Consejo de seguridad y una chorrera de nuevos términos que harán el intento de que nos olvidemos de las tiroides y “los ajustazos”. Además tendremos el alto honor de ir recibiendo los apoyos de Corea del Norte, Irán. Ecuador, Cuba, Venezuela, Bolivia.
Buenissssiiiiiiimo!! Hasta Macri adherirá a la lucha por la soberanía Argentina en Malvinas.
Pero esta vez no voy a ser voluntario. Ya no quiero hundir al “Hermes” en el noticiero de Gómez Fuentes.
Le veo la cara a Timerman y me pellizco. No puede estar hablando en serio.
No hay que subestimar este tema porque lo van a usar para entretener a la gilada. ¿Van a mandar a los pibes de La Cámpora con palos y gomeras?. Esto no es un juego para aficionados y mucho menos para improvisados.
Otra vez sopa no.
ROMPELIMPON
Soldado clase 60 del 6 de infantería “General Viamonte”
Compañía de comandos.