sábado, 25 de febrero de 2017

LEALTAD CALLADA


Hoy te voy a contar una historia de hombres nobles. 
Hombres esforzados de lealtad callada, de los que no andan haciendo alharaca por ahí declamando dignidades.
Hombres bien hombres, de esos que no salieron del closet, sencillamente, porque nunca estuvieron allí.

Por 1826 regresaban a Buenos Aires los últimos 78 Granaderos. Ellos eran lo que quedaba del ejército de Los Andes y volvían después de 10 años de guerrear por Chile, Perú y la América del Sur.
Cansados, algunos enfermos y andrajosos tras 10 años alejados de sus familias.
Eran héroes, pero nadie fue a recibirlos ni vitoreó esa entrada que debió ser triunfal.
Para colmo de sus males, la unidad que integraban fue disuelta por el presidente Rivadavia y los efectivos se distribuyeron en diferentes cuerpos del ejercito.
54 años mas tarde, el 28 de mayo de 1880, llegaban al puerto de Buenos Aires a bordo del vapor Villarino los restos del General San Martín.
Los 7 últimos granaderos a caballo de aquellos 78 que volvieron en 1826, que aún vivían ya viejos, se reunieron y por su propia cuenta y determinación se calzaron los restos de sus viejos uniformes, montaron a caballo con sus 70/80 años y marcharon al puerto a recibir a su jefe.
Los 7 ancianos granaderos escoltaron el féretro del general hasta la Catedral y allí montaron guardia toda la noche velando sus restos en la puerta del mausoleo.
A la madrugada, se despidieron y se perdieron en la historia.
Pasaron los años y el 29 de mayo de 1903 el presidente Roca firma el decreto de recreación del Regimiento de Granaderos a caballo sobre la base del mejor regimiento de caballería de línea, usando como uniforme de parada aquel histórico que diseñara el General San Martín. Cuatro años mas tarde, el presidente Figueroa Alcorta lo designa escolta presidencial.
Desde 1907 cada mañana, pueden verse 7 granaderos de San Martín marchar desde casa de gobierno a la Catedral, donde 2 de ellos quedan montando guardia en el mausoleo del General. Cada 2 horas regresan los 5 y hacen el relevo de guardia hasta el fin del día en que regresan los 7 granaderos a la Casa Rosada.
Así cada día hábil, llueva, truene o haya sol, los 7 granaderos custodian los restos de su jefe.
¿Por qué 7? En honor a aquellos 7 granaderos que en 1880 fueron al puerto a recibir al General San Martín.
Te dije que te contaría una historia de hombres nobles esforzados de lealtad callada. Podría contarte otras porque conozco muchas. La Argentina ha producido innumerables hombres y mujeres de estatura notable.
Hoy elegí esta historia porque sentí la necesidad de aportar un poco de oxígeno. 
Es necesario recordar que también somos esta hermandad sanmartiniana y tantos otros bellos casos que podría contarte. 
No somos sólo pigmeos chicaneros enfrascados en realidades ficticias minúsculas. La Argentina produce todos los días actos nobles de lealtad y dignidad callada. Actos que son opacados por el egoísmo y la imbecilidad que los manipula y los oculta, para que no quede en evidencia la pequeñez enorme de los hombres minúsculos.
Sentí la necesidad de recordar a San Martín y sus gloriosos granaderos para contraponer en su justa dimensión a “LOS ATENTADOS A LA DEMOCRACIA” que denunciaron esta semana. A ver si pueden tomar conciencia de la banalización que hacen de las palabras y se dan cuenta de hasta que punto se exponen al ridículo con la ferocidad de la rosca barata. 
Así estamos, de opereta en opereta, donde esta vez, todo vale para convertir el error de un marido harto de tanta mediocridad en un acto criminal ¿que atenta contra las instituciones y la democracia?.!!!!!
Que contraste ¿no?. Todo por dos pesos en la misma columna junto a San Martín y sus granaderos. ¡Un sacrilegio!!
Lo que hace la diferencia, queridos lectores, no es Trapalanda o el Barrio Talleres, rubia jugate conmigo o avanti morocha… la diferencia, está en los argentinos con lealtad callada y sentido del deber.
La lealtad hacia lo que corresponde, porque es lo que está bien y es lo correcto. 
No importa si naciste en Yapeyú o en San Isidro… Lo que importa, es que seas buena madera.
Que feo es ver desnudo al rey.
Juan Martín Perkins.

sábado, 18 de febrero de 2017

LAS IDEAS NO SE MATAN



El miércoles de esta semana fue 15 de febrero. Seguro que el dato no te dice nada, pero un 15 de febrero del año 1811 nacía un señor que viene muy bien rescatar, recordar y desagraviar.
Político, escritor, docente, periodista, militar y gran estadista argentino. 

No voy a usar la columna para enumerar las condiciones de D. F. Sarmiento, seguramente las conoces y sino, las puedes ver mejor escritas en google de cómo te lo puedo contar yo por acá.
Está claro que el sanjuanino fue sacrificado en el altar de la “revolución”.
Sacrificado por un revisionismo que no reparó en el abuso del uso de la mas temible de las armas, la mentira asociada a la mas despiadada descontextualización histórica.
El Estado, 12 años en manos de un gobierno que apeló a todos los recursos para construir una realidad ficticia, se ocupó de defenestrarlo.
Hasta Zamba en Paka paka se calzó las botas mercenarias y se encargó de difundir rasgos antipáticos para demonizar al prócer y a su visión sobre el país llamado a ser.
Célebres cenadores con c y tomadores de Trumpeter malbec-cabernet a costillas de la ciudadanía, poblaron el instituto de revisionismo para pulir la manera de incorporar conceptos a los “nuevos contenidos” que enseñaron en las aulas a nuestros hijos.
Sarmiento fue el mas demonizado. 
Justo él, el mas “progresista” de todos. El que imaginó en el siglo 19 el gran país que nos hemos ocupado de NO SER por acción u omisión en el siglo 21.
Mientras Zamba se burlaba recorriendo los “defectos” de uno de los padres de la patria que fue genial para su época, nosotros, en la nuestra del siglo 21, no podemos dormir con la ventana abierta en una noche cálida de verano si hay brisa del lado del frigorífico.. Nos ahogan nuestros propios olores.
Nosotros, progresistas del siglo 21, tenemos todavía un basural a cielo abierto y basurales espontáneos que se reproducen como hongos en la humedad.
La versión histórica de esta realidad ficticia revisionada que echa culpas a Sarmiento es la que nos deja temblando de emoción cuando vemos que nos ha entrado algo de agua a la cisterna y nos podemos bañar!!
La misma versión progresista del siglo 21, que vive como un milagro tener algo de agua saliendo por la canilla, no tiene cloacas que funcionen, entonces traslada la caca en cisterna, para verterla en el espejo de agua donde después pretende atraer al turismo.
Los “próceres” del siglo 21 deberían lavarse la boca antes de hablar de los del 19. Pero claro, no tienen agua. Están pagando el precio de tanta prioridad alterada y mal entendida.
Y lo pagamos todos.
Sarmiento era un manantial de ideas, que pensaba, aplicaba y realizaba. Un gran fundador y hacedor, pero en la época en que había que “Poder Hacer” en serio…. No había cemento.
Logró su propósito, eliminó la indolencia, la ignorancia y la pereza… nos dio escuelas y educación que nos alfabetizaron totalmente en pocos años.
Se educaba al soberano… ¿les suena? La gran idea de Sarmiento, Avellaneda, Roca. Esos a los que nos bajaron de los pedestales y de los accesos para rebautizarlos.
Si leyéramos…. Baradel tendría un empleo y no daríamos vergüenza ajena..
Esta semana fue 15 de febrero y como recuerdo de aquel de 1811 en que el “maestro” nació en San Juan, transcribo, a modo de homenaje, unos renglones de su finísima pluma.
“¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que, sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! Tu posees el secreto: ¡revélanoslo!" 
Fragmento de “Facundo” de Faustino Valentín Sarmiento. (padre de la Patria)
En contraste con Sarmiento, los “próceres” del revisionismo pakapakiano quedan como enanitos de Blancanieves.
Él si que tenía claro que “Hombre, Nación, Estado, todo…. Todo está en los humildes bancos de la escuela”
En otros tiempos, cuando alguien era un crack le decíamos: “SOS UN MAESTRO”.
Ahora, se lo llama CAPO… ¿será herencia influida por La Mafia?
Estemos mas atentos.
Juan Martín Perkins.

domingo, 12 de febrero de 2017

GRACIAS CÁCERES


“Si te hizo feliz no cuenta como error” reza un tuitero desde un sobrecito de azúcar en el bar donde pienso esta columna.
Me hizo feliz. 
Me hizo feliz sostener el tema cuando pocos se animaban. Sentí que hacía algo justo y necesario.
Sentado en la plaza de mayo rodeado de palomas, viendo la gente pasar con el vértigo porteño de un día de trabajo.
La Rosada, el Cabildo, la Catedral, la intendencia… parte de nuestra historia allí, a veces trágica, otras veces gloriosa, nunca intrascendente, entre la plaza y mis pensamientos.
Una formación de granaderos ingresa a la plaza en diagonal, desde la Casa de Gobierno. Marchan, solemnes, hasta el mástil central. Izquierda, izquierda, izquierda derecha izquierda.
Granaderos de San Martín, escoltas del presidente, en la ceremonia de arriar la bandera.
El Clarín y el tambor no llamaron la atención del público que parecía indiferente.
Firmes, desataron la bandera y la doblaron cuidadosa y amorosamente. Lo recuerdo como si fuera hoy.
Ya habían entrado en formación para retirarse cuando, de entre el público indiferente, un señor de unos 38 o 40 años, tal vez menos, se interpuso en el camino de los granaderos de la mano de un niño que aparentaba ser su hijo. Firmes los dos ante el soldado que portaba la bandera. 
El señor intercambió unas palabras con el líder del grupo unos instantes. 
Los soldados se cuadraron, saludaron; el señor se paró firme ante la bandera, se inclinó en reverencia y la besó. 
Inmediatamente, el granadero que portaba la bandera hizo rodilla a tierra y la ofreció a el niño que soltó la mano de su padre, hizo saludo 1 y también besó la bandera.
Nunca olvidé esa imagen y la emoción que me causó a pesar de mi juventud. 
Padre e hijo caminaron juntos de la mano tras los soldados, como escoltando la bandera hasta que los perdí de vista cruzando la calle. Nadie reparó demasiado en el episodio. Son códigos que los civiles casi no entendemos.
Hoy después de tantos años, es un poco mas fácil hablar y escribir sobre estos temas. Sólo un poco, porque aún seguimos con el complejo y el resentimiento.
Me alivian y me dan algo de paz estos pequeños homenajes casi domésticos donde intento expresar la deuda de gratitud a hombres enormes traicionados y olvidados durante años.
Este señor de la plaza podría haber sido el Capitán Cáceres de la mano de su hijito Héctor o Diego.
Podría haber sido, pero sólo en espíritu porque el Teniente 1° Cáceres ofrendó su vida en el monte tucumano combatiendo al ERP por mandato constitucional.
“Tranquilo, ya te saco” fueron sus últimas palabras rescatando a un camarada que yacía abatido.
Una ráfaga lo mató en el acto.
Nunca nos hablaron de él, nunca nos contaron que cayó en acción heroica merecedora de medallas y homenajes. Nunca, porque la historia de los héroes que te cuentan llega sólo hasta el sargento Cabral y después se reanuda con Maradona..
Esta semana tuve el honor de que me contactara uno de los hijos del Capitán y le pedí autorización para mencionar a su padre en mi columna. Leí sobre el Capitán Cáceres y sentí vergüenza por lo que le hacemos como país a su memoria y a la de todos los que combatieron por nosotros. 
Ilustro esta nota con una foto del Capitán para que lo veas. Para que conozcas su mirada de los 30 años. El fondo valiente y limpio de sus ojos.
A ver si te animas a decirle en la cara que él no murió en la guerra en 1975.
Mírale bien la facha y dime si no parece una estrella de cine. Un George Clooney, Matt Damon o Brad Pitt morocho nacido en Río Negro. Pero no pudo ser. 
Fue un soldado argentino. Un oficial muerto en el frente de batalla de una guerra que hacemos como que no ocurrió. 
Nunca pasó, pero Héctor y Diego se quedaron sin papá cuando tenían 3 años y 7 meses, respectivamente.

En 33 años, la democracia Argentina, esa por la cual él murió, nunca se atrevió a mirarlo a la cara, pedirle perdón por el olvido y agradecerle el servicio prestado.
Será porque el Capitán no tiene pañuelos pintados en la plaza.
Será porque nunca su madre fue a defecar en el altar de la Catedral.
No se porque será. Lo que si se, es que el tuitero tiene razón,  “Si te hizo feliz, no cuenta como error”
Gracias Cáceres! Y perdón por el olvido.
Juan Martín Perkins.


sábado, 4 de febrero de 2017

ASOMA LA VERDAD


Empiezo la columna de hoy haciendo mías las palabras en un twitter de Vicky Villarruel. “No puse bombas ni secuestré, nunca pensé que un mundo mejor se hacía eliminando gente, no convalido violaciones a los DDHH, no debo explicaciones.”
Esta semana se ha producido un hecho para celebrar. Finalmente, el periodismo ha decidido empezar a hacer visible algo que se ha barrido bajo la alfombra sistemáticamente. Lo hace a su manera, plagado de golpes bajos, chicanas y operetas… pero está sucediendo!!
Bienvenida sea la luz sobre la verdad.
Años abortando el debate con la consabida y sacrosanta sentencia: “la justicia ya se expidió así que, de eso, no se habla”
De eso no se pudo hablar porque los vigilantes del “pensamiento nacional” decretaron que era apología del delito.
Buscar la verdad y completar la historia te convertía en genocida, torturador y apropiador de menores. Así de implacables fueron. Implacablemente injustos y autoritarios.
Si no te mató un policía o un militar, no eres víctima. No has muerto ni te han mutilado. Es mas, no has existido.
No mereces reconocimiento, mucho menos reparación moral ni indemnización por parte de quienes te hicieron volar por el aire o te asaron como un pollo con una “indefensa” molotov armada en el living de la casa de la periodista panelista de Intratables que nos toma por estúpidos.
Nadie oyó tu reclamo en 33 años de democracia mientras tus agresores obtenían honores, cargos, compensaciones y se erigían en las autoridades morales de la patria.
Tu culpa fue no haber secuestrado a los hermanos Born y matado a su chofer. Si lo hubieras hecho podrías haber sido legislador y gozarías de todos los privilegios de una jubilación con desahogo económico.
O podrías haber tomado por asalto un regimiento de Formosa y asesinado a los colimbas que no se rindieron… también hubieras sido diputado y podrías haber acomodado a toda tu familia.
Pero no, tuviste la mala suerte de que te tocó estar entre los demonios.
Tuviste la mala suerte de que a la opinión pública se le ocurrió dejarse guiar por el pensamiento único de la opinión “publicada” que decidió hacer silencio por “corrección política” y por 2.000 millones verdes de razones.
Y allí fuimos a parar, barridos bajo la alfombra durante 33 años de democracia. 
Casi 34 años y recién ahora parece que Intratables se da cuenta de que Vicky Villarruel es una señora seria y consistente que tiene la contundencia de la verdad. En buena hora!! Aleluya! 
Deben haber medido la audiencia y olfatean que la opinión pública está cambiando.
Por fin podemos ver a Gil Lavedra balbuceando que lo de los 70 no fue una guerra, junto a Fredy Storani diciendo que si lo fue y que la coordinadora supo generar otra oferta para la juventud. 
Por fin vemos que la incoherencia nos es muy propia. Correligionarios, protagonistas directos de un misma gestión dramática, todavía no se han puesto de acuerdo en el nudo del problema. Según convenga, fue una guerra o no fue una guerra. Mientras tanto, en el medio hay personas, victimas, a las que se barre debajo de la alfombra una y otra vez.
Gil Lavedra ha sido erigido por el periodismo en “Totem de la justicia” a la que no se puede cuestionar. ¿Perdón? 
¿La justicia no se puede cuestionar? Cuando la frase “Creo en la justicia”, se convierte en lo mas hipócrita que se puede decir, es que debemos preguntarnos que pasa. ¿Qué ha pasado con nuestra justicia? 
¿Esto es justicia? En un estudio de televisión, dos altos funcionarios contemporáneos de un mismo partido, que participaron de un gobierno clave,dicen todo lo contrario y nosotros, los ciudadanos… ¿no podemos cuestionar?
¡Yo creo que tenemos la obligación!! Por el bien de la reconciliación y el perdón, que vendrá sólo, como consecuencia de la luz sobre la verdad.
Por último, lo que debería ser primero y fundamental. Deberíamos preguntarnos que pasó con el periodismo. ¿Por qué tanto silencio? Antes y ahora. Repito… antes y ahora. Pensamiento único, deshonestidad intelectual, hipocresía y cinismo con muy pocas y honrosas excepciones. 
Históricamente el periodismo, en su mayoría, adhirió a las 4 falacias en las que incurrió Gil Lavedra en Intratables:
1- “NO HUBO GUERRA”. 
En la sentencia del tribunal que juzgó a las juntas en 1985, siendo él integrante del mismo, sostuvo exactamente lo contrario.
2- “SE TENDRÍA QUE HABER JUZGADO A LOS TERRORISTAS Y NO PROCEDER COMO SE PROCEDIÓ” 
Es de público conocimiento que los terroristas fueron juzgados. Se los condenó y, ni bien el gobierno de Cámpora llegó al poder abrió las cárceles y soltó a todos para que hicieran una cacería de los jueces que se habían atrevido a condenar. El Juez Quiroga fue asesinado y el resto debió exiliarse.
A la fecha del golpe del 76 no había juez que se animara a procesar y menos a condenar a los terroristas.
El partido del Dr Gil Lavedra no quería saber nada con hacerse cargo del desmadre. Al contrario, golpeó reiteradamente la puerta de los cuarteles pidiendo el golpe para terminar con la sangría y, una vez ocurrido, volvió a golpear pidiendo puestos para participar del gobierno (con la represión incluida). Hay que hacerse cargo de TODO.
Radicalismo y Peronismo aportaron un sin número de Intendentes que cubrieron todos los cargos… ¿ o te crees que eran todos militares?
Hasta el Socialismo puso a su máximo líder, Américo Gioldi, como embajador en Portugal.
Zaffaroni fue nombrado juez, pero para Gil Lavedra, en Intratables, los militares son los únicos culpables.
3- “EL TERRORISMO NO ES DELITO DE LESA HUMANIDAD”
El estatuto de Roma dice exactamente lo contrario. 
Los atentados mas numerosos y escalofriantes se cometieron en democracia con apoyo estatal.
Montoneros como Bidegain y Obregón Cano, entre otros, fueron gobernadores del gobierno peronista y decenas de intendentes también eran montoneros sin mencionar funcionarios y jueces.
4- “LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO SE ABROQUELAN EN DEFENSA DE LOS MILITARES”
En esto, Gil Lavedra, fue ampliamente acompañado por la claque periodística que mortificó a los familiares de las víctimas del terrorismo como antes lo hicieran con Gómez Centurión,  con preguntas como ¿Qué sentis cuando pasas por la ESMA? ¿Qué sentis cuando pensas en Galtieri? ¿Condenas el genocidio perpetrado por los militares?
Nunca escuché a un periodista o al propio Dr Gil Lavedra cuestionar a los familiares de la represión militar como lo hacen con las víctimas del terrorismo.
Jamás se cuestionó la pública defensa y reivindicación que los familiares de terroristas confesos desaparecidos hacen, no solo de sus hijos, nietos, padres, madres o hermanos, sino de sus actos, su ideología y sus propósitos. 
Jamás se los cuestionó y nunca se les pidió unas disculpas y un acto de arrepentimiento por la violencia que emplearon contra el país de todos los argentinos, en su afán por hacerse del poder.
¿Cómo es que hoy, todavía, no se puede cuestionar el pensamiento único?
¿Porque me contestan que la justicia ya se expidió?  
¿Cuál justicia?
¿La del Dr Gil Lavedra hoy o la del Gil Lavedra modelo 1985 que habló por su sentencia?
Sentencia del tribunal integrado por Gil Lavedra sobre el juicio a las Juntas Militares en 1985.
“…. el fenómeno se correspondió con el concepto de guerra revolucionaria (….) no hay entonces delincuentes políticos, sino enemigos de guerra y que debemos admitir que en nuestro país si hubo una guerra interna iniciada por las organizaciones terroristas contra las instituciones de su propio Estado”

Mientras los argentinos pasamos 33 democráticos años mirando para otro lado hay gente que clama por ser visibilizada. 
Ellos también son argentinos. Víctimas que merecen justicia.
Que se haga la luz para que podamos tener paz.
Juan Martín Perkins.