sábado, 30 de julio de 2011

La Factura Siempre Llega.

Ni idea de política internacional y menos de teoría económica. Simple sentido común de chacarero o almacenero de libreta.
Cualquiera que sostiene y administra una simple economía doméstica sabe que debe haber una relación entre lo que sale y lo que entra. Puede uno, durante una emergencia o episodio excepcional tener algún desvío, pero todos, en general, sabemos que no podemos vivir eternamente de la tarjeta de crédito.
Esta onda, moda en el mundo del “nuevo capitalismo mágico” adoptado por las teorías de gobiernos socialistas, que idílicamente, abrazan al “estado de bienestar para todos” y cultivan el principio que dice: expropio y distribuyo, total “la guita la cagan los monos” nos lleva a un final fatal.
El Muro de Berlín cayó, entonces adaptamos el “salvaje” capitalismo y en nombre de él hacemos todas las trapisondas y prácticas viciosas que se nos ocurren. ¡Viva Keynes! Y la sociedad de consumo.
Abarrotamos aeropuertos, colapsamos Spas en las costas del Caribe, surcamos en cruceros el Mediterráneo, reventamos shopings en todo el globo.
Todo fomentado por gobiernos que demonizan el equilibrio fiscal y se vanaglorian de su “gasto” social a base de emisión o endeudamientos desenfrenados. Burbujas financieras y financiamientos de burbujas inmobiliarias. Crédito, crédito y mas crédito para el consumo prioritariamente.
Lamento alertar que la factura llegará.
El fantasma del demonio (el ajuste) asoma.
Maten al mensajero, digan que soy el Tea Party que le niega a Obama una extensión en el limite del endeudamiento para la administración del estado americano. Soy el tea Party, Sara Palin está buenísima, pero las peleas políticas son la anécdota menor de todo esto. 
Voy a lo casero, se cae de maduro como la España socialista de Zapatero o Grecia o Irlanda o Portugal.
¿Cuál es el remedio? ¡Mas salvataje!!! Nuevos planes de ayuda, créditos que caerán en saco roto porque evitarán la toma de conciencia de cuál es la realidad y sólo financiarán la fiesta por un tiempo más. ¿Es este el remedio?
Nuestra presidenta da consejos porque siempre el muerto se ríe del degollado. Dice que Obama es peronista. Y tiene algo de razón. Solo cambió el “combatiendo al capital” por el “we can”. Y es cierto, todo se puede, cualquier cosa menos evitar las consecuencias.
SALVEMOS AL CAPITALISMO POR FAVOR!!! La democracia y el capitalismo no son perfectos pero son los sistemas de convivencia menos malos con los que cuenta la humanidad. Hay que velar por que los dejen funcionar.
Siempre que voy a lo de mis suegros pienso en escribir esta columna. Pienso en los conceptos de austeridad, prudencia, en la conciencia sobre los valores de lo necesario. Siempre salgo con un baño de humildad preguntándome si existe una relación entre lo que soy y lo que aparento por como vivo. 
También me pregunto en que medida he contribuido para poder tener el tren de vida que llevo. En cuanto depende de mi y en cuanto no.
El mundo dejará de creer en papel pintado emitido por estados que están perdiendo prestigio. 
Parece pesimista mi reflexión pero no puede ser otra mientras siento que les enseñamos a nuestros hijos que podemos no cumplir contratos, no devolver créditos, que vivimos en un sistema capitalista que ha inventado una cláusula por la que NADIE SE FUNDE porque siempre habrá un prestamista de último orden que te rescatará con la plata de los contribuyentes.
Me gustaría poder volver al “sueño americano” en donde solo tus meritos te hacen triunfar. Donde te destacas por sobre los que hacen las cosas mal y donde los gobiernos no dilapiden tus esfuerzos en financiar programas ridículos en nombre de una supuesta “igualdad de derechos” que no es tal y solo iguala para abajo fomentando en todo el mundo el hábito de vivir sin trabajar.
La factura está por llegar. ¿quién la va a pagar?
El campo, las AFJP, el ANSES, el Banco central y las cajas que queden se irán terminando.
Vayamos pensando. Sencillito, como ama de casa, chacarero o mucama pero hay que ir poniendo las barbas en remojo. 
La fiesta se termina y no habrá mentiroso que nos consuele.