sábado, 27 de mayo de 2017

EDUARDA MANSILLA



El 25, desde temprano, recibí las mil y una versiones del himno. 
La mas emocionante es la versión en guitarra, aunque la de granaderos también me hizo moquear; creo que por tanto tiempo de no verlos integrados a la sociedad participando de los actos.
Después de años me devolvieron el derecho de ver un tedéum en la Catedral con la presencia del presidente que llega caminando de la mano de la primera dama, como es tradición.
Aunque el obispo haga política desde el púlpito, (me molesta la política con sotana), celebro recuperar un país donde el arzobispado recupere el habla y el coraje para usarlo.
Celebro este país normal que está volviendo. Lentamente… trabajosamente. Por momentos desespero porque los avances son lentos pero otras veces me lleno de esperanza.
Vivo en la calle Lucio V. Mansilla pero cada tanto encuentro correspondencia en mi buzón que corresponde a la calle “Eduarda D. Mansilla”, su hermana. Mi pueblo tiene dos calles Mansillas que me inspiran para viajar a la historia y tratar de hacer un aporte a la argentinidad.
Me valgo de Doña Eduarda Damasia Mansilla Ortiz de Rozas de García porque creo que contribuye, hoy, a lo mismo por lo que tanto luchó en su época.
Eduarda Mansilla, además de ser una calle de mi pueblo, donde tienen la talabartería los hermanos Di Bin, fue una célebre mujer (1834-1892). 
Escritora, periodista, de las primeras mujeres argentinas en trascender por su obra literaria.
Cito a Eduarda en el día de la Patria porque siento que necesitamos de su intención y de su impulso para ayudarnos a superar este momento tan difícil.
Imaginen la Argentina de esos años. Si ahora nos espanta “La Grieta”, traten de ponerse en contexto de Unitarios y Federales… esa si que era una grieta en la que se degollaba y paseaban por las plazas con las cabezas a punta de lanza.
Eduarda fue la sobrina predilecta de Rosas pero también, a puro talento literario y elección, amiga de Sarmiento.
Siendo de familia ultra Federal se casó con Don Manuel Rafael García Aguirre, Unitario, de familia leal opositora a Rosas. La prensa publicó la noticia del casamiento como la unión de Romeo y Julieta como si se tratara de un caso de Capuletos y Montescos.
Pues los hijos de ambos, representaron la fusión y el inicio de un nuevo apellido los García Mansilla de larga tradición hasta la actualidad. Unidos en la sangre fueron un testimonio claro para dar esperanza a una sociedad que se desangraba sin reconciliación.
Toda su vida trabajó en la unión de los argentinos. Amiga personal del presidente de EEUU Abraham Lincoln y de diversas personalidades notables, influyó con sus notas, ensayos y participaciones en los medios de comunicación.
Su marido, diplomático, embajador en Francia, coronó una tarea de años bregando por la repatriación de los restos mortales del General San Martín que estaban en Boulogne Sur Mer.
En estos días, gracias a mi hija mayor que estudia literatura, pasó por mis manos un texto de Doña Eduarda Mansilla donde relata, para un periódico de la época, la llegada de San Martín a la Catedral de Buenos Aires.
Me gustaría poder transmitirles la emoción que me provocó esa lectura. 
La emoción tan bellamente expresada por una madre que ve a su propio hijo con uniforme militar llevando por las calles de Buenos Aires el féretro del Padre de la Patria después de 30 años de trámites, gestiones, discusiones políticas, egoísmos, envidias, mezquindades, traiciones….
Tuvo que morir Merceditas para que su marido, Mariano Balcarce, ministro plenipotenciario en Francia, autorizara el traslado a Buenos Aires.
Cuando lees a Doña Eduarda tomas conciencia de la vigencia de esos odios contra los que ella luchó para conseguir ese glorioso 25 de mayo de 1880.
San Martín llegó en el viaje inaugural del Vapor “Villarino”  que arribó a Montevideo el 22 de mayo procedente del puerto de El Havre.
Fondeó en Montevideo ante amenazas de atentados, hasta que el 25 arribó escoltado por buques de guerra argentinos y el saludo con salvas de todos los buques que lo recibieron en Buenos Aires.
El presidente Nicolás Avellaneda, ese que la grieta de hoy sacó del acceso a Pehuajó, dijo al iniciar su homenaje: “Pocas palabras ante tan magno hecho”.
Pero este no es un homenaje a San Martín, lo que intento es rescatar la acción de Doña Eduarda y tanta gente que trabajó y trabaja en superar los odios y ayudar a unir a los argentinos que permanecen entrampados en los desencuentros.
La repatriación de los restos del gran General en 1.880 fue un paso muy importante para cerrar una grieta.
Cuando vi al presidente Macri inclinarse ante la tumba de San Martín y después escuchar la dura homilía del arzobispo, soñé con estar nuevamente ante una persona normal que hace lo mejor que puede para unirnos. A pesar de todo, de las críticas despiadadas, de los errores, de las demoras, las acusaciones, las sospechas… A pesar de los agravios y las amenazas.... ¡menuda tarea tiene este presidente!.
A pesar de los repudios a los que somos tan afectos en Pehuajó…
Pensé en nuestras ridículas rencillas chicaneras de Montescos y Capuletos de hoy y después busqué la versión del himno con guitarra que hacía llorar a mi viejo… y sentí un poco de vergüenza por lo que hacemos de este maravilloso país que Dios nos dio.
Pensé en los liderazgos negativos que construyen poder apelando a la discordia, dividiendo para reinar con teorías conspirativas y lucha de clases… y después pensé en los positivos como el de Eduarda… 
Dios ilumine al presidente.... y a todos los argentinos para salir a la república y merecerla.!! 
Viva la Patria!!!
Juan Martín Perkins.


sábado, 20 de mayo de 2017

PERIODISTA


Cayó el hombre del sombrero. 
Era un contador de historias de esas “pesadas” que pueden costarte la vida. El lo sabía y lo tenía asumido.
Dicen que al PERIODISTA Javier Arturo Valdez Cárdenas lo mató su coraje para publicar crónicas del narcotráfico. Dicen que lo mató una ráfaga de 12 disparos. Dicen y dirán por poco tiempo porque hoy apareció un audio del presidente de Brasil coimeando…. y chau… el mártir héroe periodista pasará al olvido en 3 días porque la noticia ya está en otro lado. Y hay que vender.
Lo cierto es que al periodista amable de sombrero no lo mató tal o cual cartel de Sinaloa. Lo mató el sistema. Todos los eslabones de la cadena lo fueron matando de a poco y hasta se puede decir que también lo mató la sociedad que lo abandonó.
La sociedad y sus gobiernos  anestesiados que soportan y aceptan que eso sea corriente.
Decía Valdez y comparto porque se lo que es escribir crónicas y que te repudien y amenacen. Decía Valdez que al miedo inicial de sentarse a escribir una historia pesada, le sigue un mecanismo de cautela que raya en la autocensura… contra la que hay que luchar a capa y espada. Hay que hallar el resquicio para meter la historia cuando sea oportuno. Porque hace falta. Es necesario, alguien tiene que hacerlo para que la sociedad conserve la esperanza en que la verdad finalmente salga a la luz. Sino ¿qué nos queda? Pero la sociedad no siempre quiere la verdad.
Una anécdota de Valdez en un restorán de Culiacán, capital de Sinaloa, cuenta que “una vez entró el Chapo Guzmán y el lugar quedó sellado. Tu te quedas donde estás, comiendo como si nada hubiera pasado, pero no puedes usar el teléfono ni salir. Y nadie puede entrar. El Chapo paga las cuentas de todos y si te quieres ir y él todavía está allí, entonces los mozos le preguntan si puedes retirarte… Y te vas sólo si te deja el pinche cabrón”!!!
¿Quién mató a Valdez? ¿El Chapo o la sociedad que permite que le paguen la cuenta y le digan cuando se puede retirar?
Él yace en el pavimento de Culiacán bajo una manta y su sombrero, puestos sobre su cuerpo por un policía que no lo supo o no lo quiso proteger, como la sociedad.
El titular es “Hoy nos pegaron en el corazón”. Titular despojado y profundo pero mentiroso. 

 Al que le pegaron es a Valdez. A él solo y a su alma bajo el sol ardiente mejicano. Le pegaron por decir y hacer lo que vos no te animas ni a balbucear.
Los que se animan a contar las historias pesadas y pagan el precio por ello, NO SE LLEVAN TUS DEMONIOS.
Ellos, los que se animan, se van derecho al cielo. En cambio, los demonios se quedan acá, toditos con vos. Se quedan en cada verdad que traicionas con relato, en cada mentira, en cada revisionismo trucho, en cada silencio cómplice, en cada negación de la realidad, en cada especulación política, en cada acto corrupto…
Somos homicidas de nuestro propio futuro, decía Valdez en sus crónicas de víctimas con nombre y apellido.
No se mata a la verdad matando al mensajero. Sólo se la demora unos instantes… y se la engorda.
Como a las ideas que se postergan y se acallan hasta que les llega su momento de pasarte por arriba como una aplanadora.
Como sociedad debemos reflexionar sobre nuestra actitud para con quienes nos dicen la verdad, para con quienes ponen el cuerpo y dicen por nosotros lo que desconocemos o no nos animamos a reconocer.
Los diarios de Méjico lloran al contador de historias. Lloran lágrimas de cocodrilo mientras les pagan la cuenta y consultan si pueden salir del restorán.
Juan Martín Perkins


sábado, 13 de mayo de 2017

ISIDRO



Imagina por un momento que naces y tu mamá intenta asesinarte porque no fuiste la bebita que ella esperaba.
Por un momento ponte en la piel de un bebe que tiene que ser rescatado por su papá. 
Rescatado de una mamá que, en su locura demencial, lo quiere matar para liberarlo del diablo.
Vives en San Javier, Provincia de Misiones, límite con Brasil. Hablas portugués, guaraní y “argentino” aunque no sabes leer ni escribir.
A los 9 años tu papá te dice que no le alcanza para criarte mejor, te regala un machete y te pide que te vayas a trabajar a la zafra en el cañaveral.
Esta es una historia verdadera. Este niño existe. 
A San Javier también se lo llama “La dulce” porque se destaca en la producción de caña de azúcar.
Queda a 69 kilómetros de Oberá. Tiene 11.000 habitantes y está situada a orillas del río Uruguay.
A los 9 años, Isidro se calzó su primer par de zapatillas que compró con su trabajo y cruzó el río para buscar destino en Brasil.
Le fue bien, tuvo mejor suerte que en Argentina. Podría haber cruzado al Paraguay pero no fue porque no quiere a los paraguayos. “Te sacan el trabajo, y el trabajo es todo” dice Isidro.
Hace cuatro años regresó a la Argentina porque extrañaba a su padre. Conoció muchos tíos y primos pero no tiene amigos. Conocidos si, y compañeros también, pero amigos no. Nunca tuvo tiempo para dedicarse a hacer amigos.
Una vez vio a su mamá en el monte, desnuda, sucia y loca. Estuvo mucho tiempo internada hasta que se escapó y no la encontraron mas.
Isidro nunca cobró un plan, nunca conoció una comisaría y, a pesar de alguna vez haber pasado hambre, nunca robó. Siempre alguien lo ayudó y nunca le faltó el trabajo, porque “si lo buscas lo encuentras” dice con orgullo en castellano bien hablado.
Lo tengo ante mi, come tranquilamente el asado que preparé mientras esperamos que baje la humedad para cosechar.
Isidro nos relata su historia con naturalidad. “Así es la vida, yo agradezco que mi papá me pudo criar y hoy estoy acá”
Alguien le dijo en el ingenio azucarero que se fuera al sur y acá está. Vive en General Arenales, pudo alquilar una casa y tiene el proyecto de casarse con una chica que lo tiene enamorado.
Su máximo anhelo es formar una familia, tener hijos y cuidarlos.
Aprendió a manejar el celular y un poco de números y lectura. “Pronto voy a poder leer libros” 
Isidro Ramón Godoy se llama Isidro como su padre y Ramón como su abuelo. Uno le regaló un machete para trabajar en La Dulce y el otro, pícaro, se lo robó.
Hoy está frente a mi, relatando sus 20 años con orgullo. Ágil, servicial, bien dispuesto, amable, Isidro no tiene ningún rencor ni resentimiento a pesar de ser un sobreviviente.
Está agradecido de la vida. Sobre todo, porque la semana pasada recibió una llamada de alguien que dijo ser su mamá. No le entendió muy bien lo que decía pero la oyó llorar en guaraní y sueña con ir visitarla. No cree que tenga que perdonarla de nada porque él está seguro de que ella no tuvo intención de hacerle daño. “Alguien le hizo un mal”
Las maquinas salieron a trillar. 
Isidro se ocupó de rescatar las sobras de arriba de la parrilla, las envolvió en papel de diario y, guiñando un ojo dijo, “copetín pa la merienda”. Trepó al Pauny de un brinco y salió a descargar la máquina con la energía y la alegría de un muchacho que tiene la esperanza y los proyectos intactos, a pesar de todo.
Isidro Ramón Godoy me dio una lección. Una lección sobre como salir adelante en la vida y una nueva definición de dignidad.
Cuando logré sobreponerme del shock me prometí que contaría su historia además de velar por su bienestar y su trabajo. 
Al contarla, me estoy dando cuenta que es él quien me ayuda a mi.
Verlo a Isidro en el trabajo y en su actitud ante la vida me reconcilia con la condición humana.
Cuando uno mira hacia adentro, al interior de las personas en el interior profundo de la patria, esa que anda a caballo, en tractor, en un camión, esa que deambula por los campos y los caminos… cuando uno detiene la mirada y la fija en eso que parece invisible pero no lo es… 
Es entonces cuando te das cuenta que no está todo perdido.
Juan Martín Perkins.


sábado, 6 de mayo de 2017

DOBLE MORAL SEGÚN IDEOLOGÍA


Doble estándar a la orden del día. Repudios para “todos y todas” pero nada para los represores bolivarianos.
Ahora entiendo la doble moral con la que se me repudió en el HCD de Pehuajó.
En estos tiempos hemos visto imágenes desgarradoras sobre lo que está sucediendo en Venezuela.
Se escapan a la censura, usando la magia de Internet.
Los “monstruos” que pegábamos calcos en la luneta del auto con frases como “Somos derechos y humanos“, al menos, tenemos la disculpa de no haber visto las imágenes del horror que hoy nos cuentan.
No existe un video mostrando gente cayendo de un avión. Tampoco uno mostrando una sesión de tortura en la ESMA o una grabación donde se vea o escuche a un funcionario entregando un bebe al coronel fulano o al general mengano.
La realidad no era explícita si no eras una víctima directa. La vida transcurría normal, si se puede decir normal mientras explotaban bombas. 
Se jugaban los partidos, se hacían recitales y funcionaban los teatros. ¡Se jugó el mundial!! Y se ganó aunque todos hagan como que se olvidaron hasta del matador Marito Kempes.
Repudian a un tipo que se anima a decirles la verdad pero no se animan a reconocer lo que está pasando en Venezuela, aunque tengan la cruda evidencia.
Hoy tenemos la tortura y la muerte provocada por el terrorismo de Estado, ese que dicen que yo defiendo y reivindico. En vivo y en directo filmada por las victimas. Nuestros hermanos Venezolanos le muestran al mundo su sacrificio para salir a la libertad pero no. Eso NO LO VEN.
Esos gorilas enfundados en uniformes verde oliva nuevos con armamento ruso moderno terciado en la espalda, armados como para combatir a un imperio agresor, ¿Qué están haciendo? Torturando y matando a los venezolanos que marchan por la calle protestando contra el régimen que los mata de hambre.
Pero eso no es una dictadura.
¿Y lo que pasa en la trastienda?  Veo imágenes de tres militares bolivarianos que se turnan para flagelar a tres muchachos que están apoyados contra la pared. Cachetadas, rodillazos en el vientre, puñetazos en la nariz. Los deja una hiena y los agarra la otra hasta hacerlos vomitar, defecar y orinar a culatazos por las costillas. 
Estas imágenes dan la vuelta al mundo. Si las tengo yo, las debe haber visto hasta el Papa. ¿Qué pasó con ellos?

Lo que está pasando en Venezuela es indescriptible y eso que vemos sólo lo que logra filtrarse a la censura. Sólo vemos alguna toma desde el ángulo y la distancia que permita el miedo a ser encarcelado o asesinado.
Pero lo mas espeluznante es lo que pasa afuera de Venezuela. Nos jactamos de ser el continente menos violento, nos jactamos de la patria grande y la mar en coche, pero no somos capaces de hacer un carajo para ayudar.
¿Donde están la UN, OEA, EEUU, MERCOSUR, UNASUR, la Iglesia, los arzobispados, el Papa, los gobiernos de países amigos o vecinos? ¿Dónde están todos? ¿Para que sirven? Son todos inoperantes pero se las tiran de guardianes de la paz mundial. Son una gran mentira!!
¿Dónde está la solidaridad? ¿Por qué no hay condena a lo que pasa en Venezuela? El silencio es cómplice.
¿Es el petróleo de Venezuela el que está comprando el silencio del mundo?
¿O será el signo político con el que se identifica esta dictadura?
¿Que pasaría si esto lo estuviera haciendo una dictadura NO COMUNISTA?
Esto no se le puede consentir a ningún dictador ni de derecha ni de izquierda pero como Maduro es el sucesor de Chávez y representa la revolución Castro comunista, entonces, se le disculpa todo.
Si fuera derechoso, todos los gobiernos del mundo estarían condenando al régimen. Especialmente los gobiernos mas liberales y democráticos que están llenos de complejos progres.
La humanidad condena las actitudes reprochables, mucho mas, cuando cree que provienen de la derecha.
Es por eso que Hitler es el monstruo mas bestial y nadie habla de Mao y Stalin, a pesar de haber sido los mas grandes y feroces asesinos de la historia, despachándose 60 millones de almas cada uno. 
La historia logró poner en el estante de la derecha a Adolf Hitler aunque era socialista y declaraba en sus discursos que combatiría a muerte al capitalismo. Eso lo convirtió en el monstruo de la historia.
El silencio es cómplice. 
Los concejales de Pehuajó que se negaron a atender este tema son cómplices.
Ven en videos como matan a gente desarmada e indefensa. Lo ven y lo disculpan por ideología e idiotez.
Eso no tiene perdón.
Nosotros en los 70, al menos, no veíamos explícitamente lo que pasaba. 
En Venezuela está a la vista muy claro, que unos ponen la carne y otros ponen las balas. 
El silencio es cómplice.
Juan Martin Perkins.