sábado, 27 de enero de 2018

SIN CARETA

Yendo hacia  Carlos Casares a pesar unos camiones se enmudece la radio. Como ocurre con frecuencia, por cortes de energía, no me pareció nada excepcional. 
Al salir de la balanza pública, la radio sigue muda.
Entro a la ciudad a hacer diligencias, Banco, trámites comerciales y a la hora de almorzar, reparo en que la radio está prendida, pero sigue muda.
Me estaciono en la histórica Esso de Tomás, lugar de encuentro parroquiano casarense…
Antes de entrar, wasapeo a la radio para averiguar las causas del silencio. Las peores noticias.
“Nos cerraron” escucho del otro lado. “Nos cerraron y nos pidieron que retiremos una publicación”.
¡No podía salir del asombro!! Anacrónico, autoritario e ineficaz, paso atrás que una sociedad nunca debe permitirse dar. Atentado a la libertad y censura que no se pueden disimular. Acá y en China.
No puede ser, pensé. ¡Es una animalada! ¿Será el día de los inocentes? Pero la radio seguía muda, perdón, “silenciada”, que no es lo mismo.
Entré al comedor como un zombie. 
Cuatro parroquianos departían en una mesa sobre “Agropecuario” el club de futbol de Bernardo Grobocopatel que es todo un suceso. En otra, se dedicaban a lo atrancadas que están las lluvias y en las consecuencias que ya tendrá para la producción aunque se corte esta seca.
Más allá, en el rincón del salón, una familia almorzaba bulliciosamente de vuelta de las vacaciones en la cordillera. Cada mesa un mundo aparte.
Yo pensaba en que no puede ser tan fácil silenciar una voz, así como así, de un plumazo.
Debe ser un chiste, seguro van a recapacitar… esto no puede estar pasando en pleno siglo 21 y tantos años de declamada democracia.
Me pido un especial de crudo, queso y tomate y manoteo un diario de la pila. Están todos, puedo elegir.
En la esquina del salón más alejada del sector de comedor, lejos del bullicio, hay un living con unos silloncitos donde uno puede tomar un café, esperar a alguien, relajarse y descansar para proseguir el viaje o, si lo desea, pasar un rato de lectura.
Hay una biblioteca donde servirse de un libro y donde uno puede aportar alguno que haya leído. Hay de todo, desde Vargas Llosa, García Márquez o Neruda, hasta Sandra Russo con su historia de La Cámpora.
¡¡Y nosotros con la radio silenciada!!.
El sanguchón? Extraordinario!! Además, se sentaron a mi mesa un par de colegas que me ayudaron a distraerme.
Recomendable la Esso de Tomás (ahora Axion). Un concepto distinto, fresco, con personalidad y estrategia comercial definida que denota una conducta. Te das cuenta hasta cuando pasas al baño. Y está bueno usar todos los ámbitos posibles para trabajar sobre la idea general. Para que todos aprendamos y tengamos claro como UNIR CAUSA CON EFECTO.
En el baño, hay un cartel grande de chapa amurado a la pared que reza:
NO CREA QUE LA TIENE TAN LARGA… ARRÍMESE Y ORINE ADENTRO.
Firmado: LOS QUE LIMPIAMOS EL BAÑO.
¡Que bueno!, cuanta filosofía popular para aplicar en todos los ordenes de la vida.
Efectivamente, pasado el sofocón, la radió volvió a sonar. No podía ser de otra manera. No se puede orinar tan pero tan afuera del tarro.
La libertad tiene estas cosas, a veces duele un poco porque hay que merecerla y, eso, tiene un costo. No es gratis.
La libertad de expresión tiene que ser irrestricta, con el solo límite de la RESPONSABILIDAD.
Podes decir lo que quieras, pero hay que poner la firma… 
Y si te gusta el durazno, tenés que bancarte la pelusa. Ese es el precio.
Juan Martín Perkins.

sábado, 20 de enero de 2018

PREGUNTAS

El cielo despejado y la atmósfera limpia de Noche Buena permitieron ver un cielo majestuoso que invitaba a reflexionar y llenarme de preguntas.
¿Habrá alguien mirándonos desde allá?. ¿O estamos solos?
No entendemos nada acerca de cómo funciona el mundo. Es mas, ni siquiera pensamos en eso.
¿A quién le importa cómo se genera la luz solar que hace posible la vida? ¿Y la gravedad que te mantiene atado a la tierra?
A que nunca pensas en la estabilidad de los átomos con los que se constituye tu ser corporal.
No pensamos mucho en la naturaleza. En por qué es así, con este orden… natural. De dónde surgió el cosmos… o si siempre estuvo aquí.
Mirando el cielo… y pensando que antes hubo caos, ¿por qué ahora hay “orden”? ¿Por qué hay un universo?
Si te tiras panza arriba, sobre el pasto en una noche oscura como la de Noche Buena, serena, fresca, silenciosa y brillante y ves esa obra magnífica que te hace estremecer… seguro que se te ordena un poco el sentido de la proporciones. Aunque no sepas nada de física cuántica ni astronomía, de una cosa estarás seguro, de que sos muy pequeño y no sabes nada pero, fundamentalmente, tendrás la sensación de que lo que estas viendo trata acerca de Dios. 
A cualquiera que le preguntes, sobre la creación bajo ese cielo estrellado, se encogerá de hombros y ensayará alguna referencia a su creencia religiosa. Lo hacemos siempre que no tenemos explicaciones.
Si encontráramos una respuesta en la que todos estuviéramos de acuerdo, sería el triunfo de la razón humana, porque entonces habremos conocido el pensamiento de Dios.
Pero no estamos ocupados en adquirir una visión al respecto. ¡Ni mucho menos!! Nos ocupan mas los puteríos, las roscas políticas y las mas insignificantes y mezquinas miserias humanas.
Albert Einstein, Galileo Galilei, Isaac Newton, Stephen Hawking no se quedaron sentados apelando a Dios para todo lo que no sabían explicar… se quemaron las pestañas para buscar las respuestas a preguntas como:
¿De dónde surgió el universo, y adónde va? 
¿Tuvo un principio, y, si así fue, qué sucedió con anterioridad? ¿Cuál es la naturaleza del tiempo? ¿Llegará el final alguna vez?
Nosotros no estamos muy preocupados que digamos… nos ocupa el día a día de la sobrevivencia superficial. Y como nos da pereza pensar…..
Sería bueno que prestáramos mas atención. Seríamos mas profundos y trascendentes y no pasaríamos así como así por esta vida.
Juan Martín Perkins.

sábado, 13 de enero de 2018

ANIBAL Y MARGARITA


Difícil la tarea de evadirme de la realidad para hacer la columna de hoy.
Mucha bronca. Demasiado talento al servicio de la bronca… y no está bueno buscar todo el tiempo el pelo al huevo.
Ejércitos editoriales combaten por reescribir la historia para torcerla a su conveniencia. Así es como descontextualizan.
Esta semana lo mataron a Facundo Arana, después a Cacho Castaña, bajaron a Roca en Zarate para poner a Alfonsín (cosa que nadie objete nada), cambiaron el final que Georges Bizet le dio a Carmen, para que sea ella quien mata a Don José… la chica que mata a su novio con dos balazos, un amor que no es violencia de género. El papa que nos sobrevuela pero no mira ni de reojo. Tráfico de presos que entran y que salen mientras sigue el festival de bolsos… 
¿Cómo puedo contarles algo lindo? ¿Cómo salgo de este chiquero lleno de adjetivos descalificatorios, ofensas y rencores?
Un antídoto sería que les cuente sobre Aníbal y Margarita.
Los conocí siendo un niño y fueron un ejemplo para mí. Padres de 2 hijas mellizas Mercedes y Leticia, que fueron mis compañeras de escuelita rural en Las Juanitas. 
Aníbal me enseñó a andar a caballo cuando era muy chico. Me sacaba al campo y se ocupaba de mi seguridad.
Era ágil y siempre dispuesto. Generoso con su fuerza y apurado. Siempre puntero para galopar y para todo. Siempre hacía una de mas, y a pesar de vivir en el puesto, era el primero en llegar al toque de campana. 
Ya grandes, Aníbal y Margarita, le alquilaron el campo a Alustiza y se fueron a vivir con sus vacas allá, al rayo del sol, en una casilla rural. Hicieron su sombra, sus comodidades, corrales y aguadas. Todos los días pasaba por el camino y los dos me levantaban el brazo saludando. Tomábamos mate, conversábamos cosas del campo, la familia, los nietos, los achaques del cuerpo, las fuerzas que empiezan a mermar pero que son suplidas por un espíritu inquebrantable.
Les he comprado terneros alguna vez y también la mejor yegua que tuve en mi vida. Una colorada domada por Helio, el nieto preferido.
¿Por qué les cuento de Aníbal y Margarita? Porque son una historia linda, de los mejores ejemplos que tuve en mi vida. Un matrimonio que se amó y permaneció unido contra viento y marea. Con ellos me cerró eso de “contigo a pan y cebolla”. Y que el hombre no separe lo que Dios ha unido.
Tengo muchas charlas con los Amandi. Inolvidables por la sabiduría de los años de filosofía campera.
Nunca les escuché un lamento una agachada o una mala intención.
Esta semana de agobio, con tanta idiotez y enojo, me es muy necesario recordarlos. Los extraño.
Extraño lo que ellos representan en mi memoria. La vida real, la profunda, la leal, la sincera.
Me gustaría volver a esos momentos en que nuestras preocupaciones eran otras, las cuestiones sencillas.
Ni el Nokia 1100 nos alteraba la paz. Éramos mas amables, mas gauchos y leales.
Desde el punto de vista conceptual, la corrección política es incongruente, cae por su propio peso.
Dado que no todo el mundo opina igual ni posee la misma sensibilidad, no es posible separar lo que es ofensivo de lo que no lo es y establecer una frontera entre lo políticamente correcto y lo incorrecto.
Hay personas que no se ofenden nunca; otras, en cambio, tienen la sensibilidad a flor de piel.
La ofensa no está en el emisor sino en el receptor.
La corrección política es una forma de censura, un intento de suprimir cualquier oposición al sistema.
La corrección política es muy ineficaz para afrontar la injusticia, la discriminación, la maldad. Es solo un recurso típico de mentes superficiales de esas que hablan pero no resuelven nada.
Puede, tal vez, que los “correctos”, se sientan un poco mas cómodos… pero es a fuerza de instaurar la cultura del miedo en los demás.
Creo que, secretamente, todo el mundo se está hartando del palabrerío hueco de la corrección política.
Creo, como dice Clint Eastwood, que esta generación de blandos que camina como pisando cáscaras de huevo, necesita volver a las fuentes. Necesitamos volver a tomar mate con Aníbal y Margarita bajo la sombra del paraíso para hallar nuevamente nuestro libre pensamiento. Renunciar a eso es estúpido y cobarde, porque pone en cuestión hasta los principios de la democracia.
Como Aníbal y Margarita Amandi, debemos ser respetuosos con todo el mundo, pero también tenemos que expresar con libertad nuestras ideas y dar testimonio de ellas con amor, libertad y orgullo.
Juan Martín Perkins.


sábado, 6 de enero de 2018

PRESIDENTES

Leyendo a Laura Di Marco me impactaron estos testimonios y lo comparto…
El presidente Alfonsín, al igual que el presidente Macri, se trató con un psicoanalista mientras estuvo en el poder, entre 1983 y 1989.
El analista presidencial se llama Eduardo Issaharoff.
Enterado del dato, un día de fines de 2014, y ya lanzado a la presidencia, Macri se llegó hasta el analista Issaharoff (ya retirado).
A Macri lo perseguía una pregunta que quizás el analista podía responder en profundidad…
- Dígame, doctor ¿en qué se equivocó Alfonsín?
Cuenta Di Marco, según la entrevista que le hizo al presidente Macri, que Issaharoff demoró la respuesta midiendo el exacto sentido de la pregunta.
Se tomó su tiempo y luego respondió:
-Bueno, Alfonsín tenía el síndrome de Cristóbal Colón.
Colón emprendió una aventura extraordinaria, cuando descubrió America, pero en realidad no la descubrió. En el sentido de que NO TOMÓ POSESIÓN DE ELLA, no la organizó. No se dio cuenta de lo que había descubierto y volvió a España. Estaba más enamorado del mar que de organizar un territorio.
Igual que el presidente Alfonsín, que estaba más enamorado del mar de la democracia que de sentar sus bases junto a una idea de república. Tal vez por eso fracasó su gestión.
También eligió mal a su tripulación para consolidar la democracia, que no debía ser la misma que usó para llegar al poder.
Colón había armado una tripulación para zarpar de Puerto de Palos rumbo a las indias… y fue fiel a ella.
Alfonsín, en su aventura, también fue fiel a ella. Ese fue su error, según Issaharoff.
Laura Di Maro aclara que los términos de esta conversación fueron chequeados y confirmados por dos testigos presenciales y por el propio analista del presidente Alfonsín.
Macri siguió indagando y preguntó si Alfonsín había tenido alguna otra limitación.
-Sí, la pertenencia de clase. A diferencia de Macri, Alfonsín venía de una clase media baja y eso le restó libertad a pesar de su inmenso coraje, contestó Issaharoff.
Cuentan los dos testigos presenciales que el analista le dio dos consejos al futuro presidente Macri. En vistas de lo mucho que sufrió su ex paciente con los 13 paros salvajes que le hizo el sindicalismo, el analista aconsejó que se cuidara del peronismo y su instinto tanático, su instinto de muerte.
Macri pudo ver y sentir el afecto que el doctor psicoanalista sentía por Alfonsín y el sabor amargo que subyacía en su ánimo por el fracaso de la gestión del ex presidente.
Issaharoff contó que Alfonsín amagó varias veces con apostar a la modernización, pero una y otra vez no se animó. Tuvo la oportunidad de evitar su final, pero lo entornaron cuatro o cinco que él tenía a su alrededor, los históricos, la vieja guardia, la tripulación que debió haber reemplazado a tiempo…
Alfonsín era audaz pero confió en un entorno muy equivocado o inepto.
Alfonsín estuvo a punto de hacer lo que después hizo Ménem. Mantuvo reuniones con Álvaro Alsogaray para encarar un proyecto que hubiera cambiado la historia. Pero no se animó.
Laura Di Marco le preguntó al presidente Macri que aprendió de esa charla con el analista de Alfonsín.
Macri contestó que su enseñanza fue la importancia de saber escuchar, pero también la de estar bien rodeado, porque si tu entorno te cierra y te limita, haces macanas…
El libro de Laura Di Marco está plagado de revelaciones. Algunas, verdaderamente sorprendentes para mi.
Lo primero que comprobé con esta lectura, es el prejuicio total con el que, como sociedad, analizamos y juzgamos a Macri. 
Al presidente Macri se lo critica despiadadamente por algo que, definitivamente, NO ES.
Gracias al prejuicio no lo vieron venir y eso lo hizo presidente…. Pero llegó la hora de cambiar.
Deseo de todo corazón que el presidente no tenga el síndrome de Cristóbal Colón. 
De todo corazón, mi deseo es que el presidente SE ANIME!! Y nos saque del horno.
Pero tenemos que animarnos a mas. No robar es un gran paso, necesario y fundamental, pero no suficiente.
Juan Martín Perkins.