¿Por qué Rompelimpón esta en silencio? Preguntó la doncella y disparó la idea.
Se quedó mirando y dijo: Escribí porque te hace bien.
Decidí esta vez hurgar en la semana para encontrar algo lindo y bueno. En honor a ella.
Tarea difícil, en una realidad que, a veces, no da el mínimo margen para festejos o alegrías.
Afinando la mirada, podría rescatar el día del periodista con el premio a Norma Morandini.
Una “ENORME” mujer y periodista, dueña de un idioma y tono angelical.
Reconforta el alma escucharla y siempre me emociona mucho su práctica generosa de la política.
Homenajeada por la columna de Leuco en continental y luego reporteada por los periodistas del programa, produjo con su mensaje de paz, un momento sublime.
Un lujo, en la Argentina de hoy.
Belleza en estado puro a pesar de una experiencia de vida tan desgraciada. Memoria pero con perdón y ausencia de rencor. Y su lucha permanente por lograr que en su país, poder decir lo que uno piensa sea solo producto de tu honestidad intelectual y no un valiente acto de coraje.
Kovadloff fue otra alegría de la semana. Recordando el gran soporte espiritual que me proporcionaba su vuelo intelectual durante épocas del paro agropecuario, me alegré mucho al leer a Escribano (La Nación) homenajeando su entrada en no se que academia. (no recuerdo).
Filosofo, escritor, agudo y honesto observador pero por sobre todas las cosas, elegantísimo comunicador.
Un groso de verdad que te explota la cabeza de conceptos y argumentos.
A modo de homenaje, Escribano transcribió algunas cosas del Santiago escritor que ahora comparto con ustedes.
“Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado.
Como ella, con ella, todo a mi alrededor reposa.
Cuando ella despierte, también lo harán las cosas. Volverán a abrirse las puertas, correrá el agua otra vez, los pasos avivarán la vieja escalera, caerá de nuevo la luz sobre las plantas.
Yo retornaré a mi mesa, a las palabras, y su voz, como un halo, circundará mi día”
Escribano me hace ver como desconocemos otras dimensiones humanas de las personas.
Santiago Kovadloff, en su contemplación amorosa, me ayuda a decir lo que yo no puedo sacar.
Vivo también en una casa en donde todo se detiene cuando la doncella duerme. En una casa, donde no me importa mucho que es lo que me depare mañana si es que ella estará allí.
Anoche, mirando el cielo, tuvimos el regalo de la caída de una estrella que ¡Guauu! Nos pareció gigante.
Aproveché para pedir un deseo. Lo deseo tanto que casi se transforma en sueño. No es nada para mí porque… créanme, yo ya tengo todo lo importante. ¡TODO!
Rompelimpon
pla! Pla ! pla! aplausos por emoción.
ResponderEliminarMUY, PERO MUY BUENO, DESDE EL PRINCIPIO AL FIN.
ResponderEliminarSI TE AYUDA TE AGREGO ALGO QUE UNA VEZ ESCUCHE DE UN VIEJO PROVERBIO UCRANIANO :
DICE ASÍ:
EN EL AMOR NO SE TRATA
DE ENCONTRAR A ALGUIEN CON QUIEN VIVIR...
SINO DE ENCONTRAR A ALGUIEN CON QUIEN,
NO SE PUEDA DEJAR DE VIVIR...
SALUDOS
Excelente!!!!
ResponderEliminar