Escuchaba a una señora psicóloga explicar en la radio que las redes sociales están contribuyendo a los “desbordes” emocionales durante la campaña electoral.
Puede ser que así sea, no lo se. Yo nunca responsabilizaría a un medio con el que se puede acceder a un fin. Es como echar culpas a la pelota sobre la rotura del vidrio.
Lo mas alarmante fue el remedio que se propuso para contener la anarquía de las redes. Luego de criticar ferozmente a los legisladores, parece que a pesar de ello, la solución sería pedirles que “REGULEN” la manera de comportarse dentro de la comunicación virtual.
Un espanto. Sería otra resignación de libertad ciudadana. Otra claudicación, otra delegación de facultades por pura incapacidad de convivencia. Actitud propia de una sociedad que re huye a asumir los costos de vivir en libertad.
Precisamente, después de la queja sobre la calidad de gente que metemos en el parlamento es que proponemos pedirles que regulen uno de los pocos espacios de libertad que nos quedan. ¡Fantástico!! Y muy coherente… ¿no? Justamente a ellos.
Pensé todo el día como poner en palabras este sentimiento. Escuché como se expresan algunos candidatos sobre las presiones que reciben algunos empresarios para no recibir en sus establecimientos a candidatos opositores al gobierno municipal… También vi una conferencia de prensa donde dos candidatos de un mismo partido se desmentían sobre supuestos aprietes para que no vinieran a recorrer la zona… otro denunciaba con la boca tapada que no podía recibir a este o aquel porque tenía miedo de que le dejaran de llevar agua a la fábrica de queso… otro no se deja ver ni atiende a nadie en época de campaña porque tiene miedo de enojar al intendente… un prestigioso médico, abanderado del sentir pehuajense cuenta su pesar por tener que dejar el hospital…
Toda una serie de eventos desafortunados que pintan una metáfora exacta de lo que estamos viviendo.
Voy a tratar de explicarme, especialmente para los que dicen que nos salvamos de ser Venezuela. Para que abran los ojos y estén atentos entendiendo que todavía no nos salvamos de nada.
Las pseudo denuncias que escuché hoy fueron mitad críticas mitad elogios. Ni fu ni fa. La mar de la ambigüedad. Como es la actitud de la mayoría de los empresarios que siempre quieren tener un pié en cada plato.
Todos quieren hablar de bueyes perdidos y hacer chistes sin tocar a la política… pero es perentorio que reaccionemos como sociedad. Esto no da para mas.
Hoy no terminé de entender el sentido y la causa. Es por eso que me parece oportuna ésta escena como ejemplo:
Entra un profesor al aula, se para en el frente, saluda e inmediatamente se dirige al primer alumno, le pregunta como se llama y lo expulsa del salón pidiéndole que no venga nunca mas. Sin causa. El alumno se sorprende, pero se levanta y se va.
El profesor comienza la clase preguntando para que sirven las leyes.
Todos piensan y dan sus respuestas…
¿Para que haya un orden en nuestra sociedad? -NO
¿Para cumplirlas? -NO
¿Para que la gente mala pague por sus actos? -NO
La respuesta acertada es PARA QUE HAYA JUSTICIA
¿Y para que sirve la justicia? Para salvaguardar los derechos humanos, para discriminar lo que está bien de lo que está mal, para premiar al que hace el bien y penalizar al que hace el mal…
El profesor indica que todas esas respuestas son correctas pero pregunta si él actuó correctamente cuando expulsó al alumno de la clase. Pide una respuesta decidida y unánime.
Todos se miran y temerosamente contestan a coro NOOOOO.
Entonces, el profesor cometió una injusticia que, ni el alumno expulsado, ni sus compañeros trataron de evitar.
¿Para que queremos leyes y reglas si no disponemos de la valentía para llevarlas a la práctica?
CADA UNO DE NOSOTROS tenemos la obligación de actuar cuando presenciamos una injusticia. Con nosotros o con el prójimo.
Cuando nos quedamos callados y no reaccionamos ante la injusticia, perdemos nuestra dignidad.
Y la dignidad, no se negocia.
El cobarde, queda como la gallina de Stalin cuando la agarró del cogote y la desplumó ante sus lugartenientes. Pelada y desesperada de dolor, la gallina quedó ante Stalin quien sacó de su bolsillo un puñado de semilla de trigo y dijo a sus colaboradores:
-Observen la gallina, pelada y temblando, adolorida y sangrando me sigue por todo el salón picoteando mis pantalones.
Stalin mira a sus ayudantes y les dice: “Así de fácil se gobierna a los estúpidos”.
Así son la mayoría de los pueblos, persiguen a sus gobernantes y políticos a pesar del dolor que les causan.
Lo hacen por el simple hecho de recibir un favor barato.
Eso es la dignidad. Sino apelamos a ella a tiempo, seguimos rumbo a Venezuela.
Mientras escribo esta columna, escucho en la radio que Amado Boudou fue sobreseído pornográficamente por prescripción de la causa y siento asco, pero después me entero que quizás mañana sábado, haya una marcha para desagraviar al Dr Juan Miguel Cumba y siento alivio y esperanza.
Ojalá nos tengamos piedad y decidamos rescatarnos de este chiquero.
Estamos a tiempo.
Juan Martín Perkins.
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