Martes 23 de marzo de 1976. Plaza de Mayo y la Casa Rosada son dos calderos donde hierve una formidable ola de rumores escuchada desde mayo del 73. Se habla de “golpe” minuto a minuto. Todos dicen saber la fecha, la hora y los detalles. El periodismo especula con los nombres de los protagonistas y hasta la composición del nuevo gabinete. Sin embargo, pasan las horas y no hay “novedad”. No hay noticias ciertas, concretas. Y sube la ansiedad porque la situación no da para mas.
Lo único concreto es una reunión que mantiene Isabel Perón con políticos peronistas y dirigentes sindicales. Mas allá de las 11 de la noche, cuando esa reunión termina, los periodistas se abalanzan (como ahora) sobre Miguel Unamuno, Deolindo Felipe Bittel, Lorenzo Miguel que asistieron a la reunión. Los dirigentes están optimistas. Aseguran sonrientes, que no hay golpe militar y prometen que mañana seguirán las tratativas. ¿Las tratativas de qué?
Mientras tanto, un reducido grupo de adictos al régimen, sin coro ni apoyo, vivan a Isabel en una esquina de la plaza.
A las 0,45 del 24 un helicóptero color naranja del tipo Sikorsky de los usados en las campañas antárticas, despega de la terraza de la Casa Rosada. Viajan Isabel Perón, todavía presidente, Julio González, secretario técnico de presidencia, Rafael Luissi, jefe de la custodia presidencial y varios oficiales de las fuerzas armadas.
¿Qué hacían nuestros padres en ese momento? ¿Estaban angustiados? ¿Porqué nunca hablan de esto?
Antes de subir al helicóptero, se la saludaba a Isabel como Señora presidente, ya en vuelo (esto es conjetural), el piloto le comunica que por una razón técnica no podrá aterrizar en la Quinta de Olivos, que debe bajar en el sector militar del aeroparque. La presidente no pone ningún reparo. Cuando la presidente y su comitiva bajan de la nave son rodeados por efectivos militares. Isabel Perón pregunta que ocurre y un efectivo le comunica que ha cesado en su función presidencial, que está detenida y que será transportada al sur del país, a la residencia neuquina de El Mesidor en el avión “Patagonia” de la Presidencia de la Nación. Acompañará a la presidente su asistente, Rosario.
La ex presidente volando a Neuquén y las radios difundiendo el comunicado numero 1 de la Junta Militar que se ha hecho cargo del gobierno.
Al otro día y durante semanas, la imaginación popular, los periodistas, los versioneros tratan de reconstruir la crónica íntima de esas horas, desde las 0,45 hasta la partida del avión. Algunos dijeron que Rafael Luissi intentó resistir, otros, que la entregó con un moño. Que Julio González rezó un rosario… que Isabel, ya perdida, intentó negociar para conservar el poder, que solo le importó hacerse traer ropa desde Olivos…
Hay varias versiones ¿la real? ¿la verdad? Faltó a la cita, como en todas las guerras.
Todos citaron frases presuntamente “textuales”, detalles, circunstancias, ¡siempre relato! porque nada de esa crónica puede ser confirmado o desmentido.
Lo que ocurrió, los pasos, las palabras, las intenciones, la entraña última del episodio, pertenece únicamente a los protagonistas. Solo ellos podrán contarlo algún día y tendrán que tomarse el trabajo de encontrar alguien que les crea.
Lo que sé es que, inexorablemente, amanecía el 24 de marzo, Isabel llegaba a Neuquén y la Plaza de Mayo estaba desierta.
El viento Pampero se había llevado el olor a cala.
Los rumores, las versiones y los pronósticos se apagaron definitivamente. Los comunicados, la marcha Ituzaingo y la ESPERANZA de 26 millones de argentinos eran los primeros signos trazados en una página en blanco de nuestra historia que unas horas antes todos habían deseado en silencio.
Todos, incluidos los peronistas de un gobierno convertido en desquicio suspiraron aliviados.
25 de mayo de 1973-24 de marzo de 1976.
En el medio de ese período está encerrado, para mi, el capítulo mas negro de la historia que me está tocando vivir. Que viene de antes, pero que aquí estalla en una guerra declarada de la cual yo respiré su olor a carne quemada.
Fue mi primera desenfrenada carrera inflacionaria, violencia, vacío de poder, descomposición social, corrupción. Una crónica cruda y seca de lo que pasó y que inspira a lo que siempre nos pasa y nos sigue pasando.
Quiero contar. Mostrar y dar testimonio de lo que fueron esas tristes imágenes que nos ocultaron para siempre. Las heridas no cicatrizarán nunca si no echamos luz. Tenemos que intentarlo.
La historia NO empezó el 24 de marzo del 76.
Hubo 1035 dramáticos días anteriores que no quieren explicarnos.
Ellos empiezan el cuento por el día 1036 y te muestran a Videla, Massera y Agosti.
Se saltea una parte para no contarte, por ejemplo, que la carrera meteórica de Eduardo Emilio Massera fue impulsada por el General.
Para no contarte que durante la presidencia de Juan Domingo Perón cumplió destino en el Ministerio de Marina y luego en el Servicio de Inteligencia naval y que fue ascendido al rango de Capitán de Navío para nombrarlo comandante de la fragata ARA Libertad.
No te contaron que el general apadrinó su carrera ni mucho menos que, con la ferviente recomendación de Lorenzo Miguel y José López Rega, lo designó Comandante en Jefe de La Armada.
Tampoco te contaron que Massera fue el marino mas joven de la historia naval argentina en alcanzar esa jerarquía y que , para ello, fue necesario pasar a retiro a 14 oficiales superiores. ¡Un peronista de ley!, con todas las letras. ¿Pero esa no te la contaron no?
Nadie te contó tampoco que el demonio mas demonio de los demonios fue condecorado por los gobiernos de Chile, Ecuador, Brasil, Paraguay, Bolivia, Venezuela, Perú, EEUU, Taiwán, Colombia, Corea, España, Gabón, Guatemala, Méjico, Nicaragua, Sudáfrica y el Uruguay de Víctor Hugo Morales que fue amigo de todos los militares antes de bajar de Sierra Maestra.
No te lo contaron. No, esa no la cuentan.
De todas maneras y para no aburrirte:
-Videla murió en la cárcel el 17 de mayo de 2013 con 87 años desde 1985 condenado a perpetua.
-Massera murió en la cárcel (hospital naval) el 8 de noviembre de 2010 con 85 años, también desde 1985 condenado a cadena perpetua.
-Agosti murió en la cárcel el 6 de octubre de 1997 con 73 años condenado a cadena perpetua.
No hay un solo preso aparte de los efectivos de las fuerzas armadas legales. Esa es la razón por la cual a la Argentina le secuestraron 1035 días de su historia. Este dato encierra una gran injusticia.
Una injusticia que habla a los gritos de cómo somos… y yo no me lo banco mas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario