sábado, 12 de noviembre de 2016

REPUDIO



Muchos individuos nos quedamos toda la vida en la edad psicológica de los 12 años.
Habemos gran cantidad de débiles de espíritu y de idiotas morales que cada vez en mayor número elevamos los índices de criminalidad. Es una característica de nuestra sociedad por demás evidente, sin embargo hacemos como que no vemos y cuando alguien se asoma y hace oír su voz, inmediatamente lo decapitamos por alterarnos la conciencia.
Al mismo tiempo, los individuos normales están agobiados por el peso de aquellos que son incapaces de adaptarse a la vida y reconocer la verdad.
Extraje esta idea de “La incógnita del Hombre” del Dr Alexis Carrel, premio Nobel de medicina porque aplica y tiene mucha actualidad a pesar de haber sido escrito en los años 39-40.
Me hizo reflexionar sobre la experiencia de estas semanas en las que escribí unas crónicas sobre el período democrático previo a la irrupción del último gobierno militar. 25 de mayo de 1973-24 de marzo de 1976.
Crónicas escritas en base a datos extraídos de fuentes serias y confiables con toda la rigurosidad.
Datos fríos y duros, ciertos y dolorosos. Que no son mi irrelevante opinión, representan nuestra historia, esa de la que nos tenemos que hacer cargo.
Algunos amigos me preguntaron porqué lo hacía, cual era mi objetivo y para que me complicaba la vida si es algo que ya pasó y no vale la pena recordar. ¿Perdón?
Durante estas semanas se me ha convertido en apólogo del terrorismo de estado, apropiador de bebes, facho, dirigente de Cambiemos, neo-liberal, cipayo y poco menos que un Groucho Marx leproso. Gajes del oficio para cualquiera que intente salirse del relato y buscar la verdad.
La memoria es parcial, subjetiva, es una construcción caprichosa que se acuerda de lo que quiere y le conviene recordar y olvida u oculta lo que no quiere recordar. La memoria no siempre arriba a la verdad.
La verdad, en cambio, es algo inapelable y superior con la que tenemos que escribir la historia. La historia completa que nos contiene a todos con nuestras virtudes y defectos para que nos podamos asumir, reconciliar y convivir.
Porque no nos queda otra que convivir.
Hoy dirijo esta columna a mis amigos que se preocuparon por el repudio y a los repudiadores bloque FPV de mesas de café. A todos juntos.
Ante todo, gracias por leerme. Es un gran paso leer. Y pensar, ni hablar.
Tenemos que entender que la “VERDAD” no es algo que se negocia. No es un punto medio acordado que queda entre dos extremos de opinión. Queda donde queda y es lo que es, ni mas ni menos. Aunque no nos guste. Y lo que no es verdad, es mentira. MEN-TI-RA.
Les quiero contar que mi fuente no es la imaginación, son revistas y diarios de la época. Medios populares de consumo masivo. De esos que se leen en el subte yendo al trabajo, en el bar, en la espera de la peluquería o en cualquier hogar común y corriente de la república Argentina.. Y libros, que no muerden.
Las notas tienen firma y muchos periodistas firmaron como “corresponsales de guerra”. De esa guerra que ahora niegan los firmantes, los lectores y principalmente los jurásicos “gendarmes del relato“ de repudio fácil.
Ustedes se preguntarán cuales son los diarios a los que hago referencia… ¿les suena “La opinión”?
La opinión de Jacobo Timerman, cuyo director era su hijo…. el que fue canciller de la ex presidente Kirchner.  ¿Qué pasó? ¿Dónde están hoy los firmantes de esas crónicas?
Los que firmaban como corresponsales de guerra…. ¿desaparecieron todos? ¿Mentían antes o mienten ahora?.
La Nación, Clarín, La Prensa, La Razón, Gente…. ¿Dónde están ahora los periodistas que firmaron esas notas? ¿Se olvidaron de todo?
Según las notas, Tucumán fue una especie de infierno, pero resulta que ahora me cuentan que fue una excursión de caza por el interior del zoológico. ¿Cuál es la verdad?
Yo no me olvidé. Y no puedo vivir tranquilo con ese recuerdo sin hacer nada.
Todo está ahí, con fotos y textos espeluznantes. Y no me vengan con teorías conspirativas ni con la sara sasasa de la teoría de los dos demonios y demás.
No tengo el mas mínimo nexo con las fuerzas armadas mas que mi paso obligado por el servicio militar, no tengo ni un solo pariente o amigo militar, sin embargo, no quiero vivir en un país que se miente a si mismo y se exculpa demonizando una parte de su historia para ocultar la mitad de la verdad.
A los que me preguntan porque hago esto… lo hago por mi, porque no quiero ser cómplice de la injusticia. No quiero cargar sobre mis espaldas ni llevar en la conciencia la inacción del silencio egoísta y cobarde.
Y se muy bien todo lo que se hizo mal, muy mal y horripilantemente mal. Todo, desde los vuelos de la muerte, las apropiaciones de bebes, las torturas, las desapariciones y todo de lo que se habla mucho y con detalle. No ando con Gre Gre para decir Gregorio.
Pero me falta lo otro. Me están atormentando las otras victimas. Esas de las que nadie habla, que además de sufrir la mutilación o la muerte, además, sufren el olvido, la indiferencia y la injusticia por nuestra propia culpa y vergüenza..
Todos los que decidimos no complicarnos la vida total ya pasó, somos cómplices de los victimarios que andan por la calle como si nada y hasta ocupan altos cargos en el Estado gozando de jubilaciones e indemnizaciones que pagamos todos nosotros y sus victimas.
Quiero saber la historia completa. Sincerar la memoria y revisar. Ya que somos tan adeptos al revisionismo histórico… revisemos todo, quien cobra y quien no cobra. Quienes están muertos y quienes vivos y coleando. Porque las cifras importan. No es verdad que da lo mismo 30.000 que 7.010.
Héctor Tímerman, el canciller del pacto con Irán, afirma desde La Opinión en el 76 que durante 1975 la subversión había matado a 1075 argentinos inocentes en actos terroristas por razones políticas. ¿Alguien se acuerda?
Toda la prensa (los medios) incluidos los del canciller de Cristina Kirchner, La Opinión y La Tarde auspiciaban la caída de Isabelita a tono con el estado general de la opinión pública.
No es mi opinión esto que narro. Es un dato de la realidad. Es la verdad. Lo estoy leyendo de letra de Héctor Timerman relatando su hastío por las bombas, los secuestros, los robos y las muertes provocadas por los guerrilleros que declamaban combatir en una guerra nacional y popular prolongada.
¿Nadie se acuerda?
Moría 1 persona cada 5 horas y estallaba una bomba cada 3. Esta es la verdad que no pueden tapar con repudios.
Pueden reescribir el prólogo de Sábato prohibir las redes sociales, los teléfonos y las cámaras… pero la verdad seguirá estando allí, pujando.
Y como billetera mata galán, VERDAD supera a memoria con billetera o sin ella. Inexorablemente, tarde o temprano. Sólo es cuestión de tiempo. Y ese tiempo está cerca.
Juan Martín Perkins.


No hay comentarios:

Publicar un comentario