sábado, 3 de diciembre de 2016

REVOLUCIÓN EN EL JARRÓN



Es sabido que Guillermo Coppola es un gran narrador de cuentos. Junto con el Coco Basile y el Bambino Veira, son un retrato viviente del ser argentino, la actualidad y del pasado reciente.
Tienen esa frescura de los borrachos y los niños que no los deja mentir.  Derrochan autenticidad y los vende la cara.
Mi alarma despertador es una radio que todos los días se enciende a las 6 de la mañana retransmitiendo la sintonía de AM 790.
A las 7 se transforma en Mágica, como la Cenicienta..
Este sábado, reconocí la voz del Guille Coppola rezongando a Bonelli porque la producción lo despertó cuando acababa de pegar los ojos con la noticia de la muerte de Fidel Castro.
-Está bien, tenés razón, murió Castro rezonga el Guille, ¡pero tenía 90 años!!. ¿A vos te sorprende?
“Creo que era un hecho mas que esperado que el mundo ya tiene asumido hace por lo menos 10 años” sentencia el Guille Coppola.
Me refregué los ojos sentado en la cama y me quedé como petrificado escuchando el desparpajo y la naturalidad con la que este personaje dejaba sin palabras al periodista agonizante de corrección política..
Debo haber leído 300 crónicas sobre el suceso.
Para algunos pocos que se animan a expresarlo, se fue una hiena cruza con chacal.
Para Maradona, “lo mas grande después de su viejo“. Maradona dixit desde Abu Dhabi y su comunismo de cotillón.
Para la inmensa mayoría indiferente que cree que las ideologías no existen, se fue la revolución pintada en la remera que compraron en un mall de Miami.
Lo mejor que escuché o leí fue el testimonio “homenaje” de Guillermo Coppola.
Contó ese problemita que el Diegote tuvo en ocasión de unas vacaciones en Punta del Este, en que parece que se pasó un poco de rosca (textual) y hubo que internarlo de urgencia.
-“Me di cuenta que se me moría”. Nos miramos entre todos y le digo al Dr Cahe: Me lo llevo a EEUU.
Diego estaba en las puertas del infierno y yo quería lo mejor para él, así que me lo llevo para EEUU apenas me lo estabilicen.
A pesar de todos los esfuerzos de nuestros contactos, fue imposible. Nos negaron la visa. Nos cortaron las piernas y ahora nos cerraban las puertas. -”A los gringos les haces una y olvídate, el que se las hace se las paga”
¿Y ahora adonde vamos? Se pregunta toda la barra junto al medico del Diego.
-Yo quería lo mejor para Diego ¿viste? No estábamos en Mar de Ajó o San Clemente…. pero ahí en Punta del Este, si zafaba de esta, se me moría en la próxima!! No daba para mas.
Cuando los gringos me sacan cagando con la visa me acuerdo entonces de Fidel y me vino a la memoria todo el verso este de la salud cubana donde ya no hay ni aspirinas… En la embajada me allanaron todos los caminos y ¿que te cuento? El comandante nos hace llegar una invitación especial para recuperar a Diego en Cuba. ¿Qué tal?
Organizamos todo y en cuanto el Diego se acomodó un poco cuadramos el mono y nos subimos a un avión rumbo a Cuba.
El comandante en persona nos recibió cuando aterrizamos en el José Martí de La Habana. ¡Que contraste!
En varios sentidos el contraste ehh. Mejor no te lo explico.
-Que calor!! Un lugar maravilloso pero donde, para conseguir una bolsa de hielo, tenía que pedir auxilio al comandante. No es fácil vivir en la isla ni para Maradona. Con tanta carencia…
Una vez que nos visitó el comandante (junto con un ejercito de custodios) Diego lo recibió con un regalo que él mismo preparó. Con la tabla del inodoro tapizada con la bandera norteamericana puesta de collar en el cuello y la tapa con un retrato de Bush que había sacado del “Granma” y pegado con engrudo. ¡Harina y agua!! porque no teníamos otra cosa.
El comandante pasó la tarde entera con Diego hablando de futbol y deportes en general porque se aproximaban las olimpíadas.
Castro era muy personalista y estaba al tanto de todas las cosas pero charlando con Diego se dio cuenta que faltaba un deportista en la nómina. Uno muy importante que era una medalla segura.
Preguntó por él y un colaborador le contestó que González estaba preso hacía un año por orden de su hermano Raúl.
Ah no, chico! No podemos resignar una medalla tan alegremente!!! Me lo sacas ya de las pestañas y lo pones a entrenar!!
Ja jaja ríe el Guille y acota: ¿Te imaginas lo que habrá corrido ese negro?
Fidel era así, todo el tiempo te hacía sentir que él era quien decidía tu vida y tu muerte. El pulgar para arriba o pulgar para abajo como un Cesar romano!!!
Coppola, entre joda y joda pintó el semblante mas honesto de una revolución que no puede proporcionar una bolsa de hielo sin la Venia del barbado de uniforme verde.
Al final, cuando se despedía, Bonelli quiso pasarse de listo y le pidió una opinión sobre la revolución, como si lo patético de su cuento no fuera suficiente…
-”¿La revolución? ¡A la revolución hace mucho que la escondí en el jarrón!!”.
Esto que parece una frivolidad, me pareció lo mas honesto y valiente que escuché o leí durante estos días de gansadas hipócritas.
La corrección política y la deshonestidad intelectual fueron la constante.
He visto como se discutía balbuceando la diferencia entre pobreza y miseria, donde con orgullo se imponía la pobreza.
Dícese de la isla como una gran villa miseria pero solo habitada con pobreza digna. Se lo exalta como a una virtud.
Cuba es la obra de arte que habla por si sola. No es necesario opinar. Solo hay que mirar en que dirección navegan la balsas y hacia donde intentó ir primero a curarse Maradona.
El artista se fue. Cuando él quiso. Sin dar cuentas, sin pedir perdón, sin dolor. Sabiendo que su obra tiene muchos socios. Tantos, que sobrevive aunque el comandante viva en una urna.
¿Se habrá llevado la tabla y la tapa del inodoro?
No tuvo justicia en la tierra, se escapó, pero de la otra no va a zafar.
Quien se fue para mi? Un criminal parido por un enemigo corrupto y sin convertir unas escaramuzas rurales en una epopeya digna de Homero que el mundo socialista aplaudió en su idiotez.

La clase dirigente y la prensa cubana hicieron abandono de país con entrega de soberanía y el pueblo fue consumido a antojo del nuevo Cesar.
Al principio les dio circo pero poco a poco les fue robando el pan.
Se fue un dictador con todas las letras.
Que la historia no se lo perdone
Juan Martín Perkins

 convicciones que le permitió

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