sábado, 14 de enero de 2017

EVOLUCIÓN HERNANDIANA




Es sabido que el pensamiento es algo dinámico que puede cambiar.
La opinión “evoluciona“. 
A medida que avanza el paso de la vida, ganamos experiencia y adquirimos información para desarrollar el criterio propio.
El verdadero, el que sobrevive a las presiones de lo políticamente correcto y a la deshonestidad intelectual. La deshonestidad que nos presiona con la extorsión y la pulsión que tenemos a participar del “pensamiento nacional y popular” para pertenecer al rebaño.
Sabido es también que a la mayoría de la gente no le interesa demasiado la manera de pensar. Es mas, lo primero que te dicen es que han muerto las ideologías y que hay que mirar el futuro para cerrar las heridas del pasado.
Esa estrategia supone una gran PEREZA intelectual.
De la pereza popular se aprovechan los militantes del revisionismo. Esos que decían dar la batalla cultural inventando un relato que deformó los hechos y los separó de su contexto histórico.
La visita de Hernán Brienza al colegio Nacional de Pehuajó fue un claro ejemplo.
A confesión de parte, relevo de pruebas.
Brienza reconoció que no era objetivo como historiador porque había elegido ser un militante del revisionismo. 
O sea que la verdad no es lo que mas le importa.
Dijo que hay otra historia además que la que cuenta Mitre. Una historia que sobrevive a el degüello que significó la visión constitucional de inspiración liberal Alberdiana.
La historia de Brienza, en cambio, se apoya en el pensamiento nacional…. Nacional y popular.
¿Que es el pensamiento nacional? Una construcción.
Brienza inició su charla con una confesión: “El relato del revisionismo es una construcción” 
Es lo que se denomina pensamiento nacional y popular democrático.
Nacional porque es anti sajón , anti imperio y popular porque declama defender los intereses de las mayorías, incluso, avanzando por sobre los de las minorías.
No voy a contarles la charla plagada de mentiras y omisiones pero un solo ejemplo alcanzará para advertir la maniobra.
Como Pehuajó es un pago Hernandiano, citó a Hernández para desarrollar su tesis.
Denunció que nunca se tiene en cuenta el principio de su obra literaria.
La historia oficial, según Brienza, oculta la visión de José Hernández sobre la pasión y muerte del Chacho Peñaloza. (su obra mas joven)
El texto de Hernández sobre Peñaloza, tan bello como bárbaro y violento, bien propio de la época, habla del Hernández que él rescata como buen militante de un relato extremista. 
Brienza rescata para su charla el ser nacional que representa el primer Hernández y omite profundizar sobre la evolución del autor, que representa una gran metáfora de la argentina que él oculta y niega.
Siguiendo por el Martín Fierro, también se valió de la parte que le es útil al relato omitiendo la otra.
Para Brienza no existió evolución en el pensamiento Hernandiano.
Brienza mal lee el poema nacional. Usa para su relato el espíritu de los versos 2239 a 2250 con que termina la primera parte donde el protagonista le dice al sargento Cruz, con quien está abandonando la civilización yéndose a vivir con los indios.
“Fabricaremos un toldo
Como lo hacen tantos otros
Con unos cueros de potro
Que sea sala y sea cocina…..
“Allá no hay que trabajar,
 Vive uno como un señor,

De cuando en cuando un malón
Y si de él sale con vida
La pasa echao panza arriba
Mirando dar güelta el sol”
Horrible la parte del mensaje de José Hernández que usa el relato Brienza. Sobre todo porque omite el mensaje de “La vuelta de Martín Fierro, escrito 7 años después.
Después de Caseros, la vida del gaucho empezó a cambiar a tono con un país que se iba organizando.
Se tendía el ferrocarril, llegaba el progreso, las comunicaciones, la agricultura, los alambrados, la inmigración y entonces… José Hernández dijo en “La vuelta de Martín Fierro:
El trabajar es la ley
porque es preciso adquirir…
Sangra mucho el corazón
del que tiene que pedir
Debe trabajar el hombre
Para ganarse su pan,
Pues la miseria en su afán 
…llama en la puerta de todos
Y entra en la del haragán
…el hombre de razón
No roba jamás un cobre
Pues no es vergüenza ser pobre
Y es vergüenza ser ladrón
El hombre no mate al hombre
Ni pelee por fantasía
Tienen en la desgracia mía
Un espejo ande mirarse.
Lamentablemente, de Martín Fierro se recuerdan mas las aventuras y desventuras de la primera parte.
Maliciosamente, omiten la conversión de Hernández y su criatura poética para evitar que se descubra un nuevo ideario que facilite la elevación personal y social de los argentinos.
¿Podremos cambiar el deleznable mensaje sostenido en el relato populista del siglo XX y XXI?
Ya llevamos 70 años en estas pruebas. El mismo tiempo que duró el “socialismo real” en Rusia.
Hay que volver a explicar al pueblo que hay que trabajar, estudiar, tener una casa de sólidas paredes en vez de un toldo de cueros… y agarrar los libros además de alpargatas.
Hay que volver a predicar esos nuevos viejos valores. Cambiemos como lo hizo José Hernández.
Estaría bueno que un tipo como Brienza, que presume de historiador, tuviera la honestidad intelectual como para no subestimarnos y contar la historia completa.
Hernández fue senador de Julio Argentino Roca, ese “verdadero progresista” que organizó el país, y al que el relato intenta bajar de los monumentos…
Nosotros,  ¿no podemos evolucionar?
Juan Martín Perkins.


No hay comentarios:

Publicar un comentario