La fecha pasa siempre sin pena ni gloria. Es de esas que la “Memoria” eligió descartar. Esto no ocurrió…
Pero ocurrió.
Esta semana pasó el 23 de enero, día en que se libró la cruenta batalla del intento de copamiento del regimiento 3 de La Tablada.
Fue el último intento trasnochado de una guerrilla a la que no hubo pito que le sonara bien. Ni Perón, Isabel, ni Alfonsín.
La sangrienta mañana del 23 de enero de 1989 caerían en defensa del cuartel, de sus camaradas y la patria:
My. Horacio Fernández Cutielos, Tte. Ricardo Alberto Rolón, Sarg. Ayte Ricardo Raúl Esquivel, Crio. Insp. Emilio García García (PPBA), Sarg. José Manuel Soria (PPBA), Cabo 1° José Gustavo Albornoz, Sarg. Ramón Wladimiro Orué, Soldados Héctor Cardozo, Leonardo Martín Díaz, Julio Domingo Grillo, Roberto Tadeo Taddía.
Esta es la historia de uno de estos 11 héroes, el Mayor Horacio Fernández Cutiellos.
Nació el 27 de septiembre de 1951, en la provincia de Corrientes. Ingresó en el Colegio Militar de la Nación el 1 de marzo de 1968 y egresó como subteniente de infantería el 17 de diciembre de 1976. Cursó la Escuela Superior de Guerra de donde egresó como Oficial de Estado Mayor. Además tenía la especialidad de paracaidista militar.
Su último destino fue como 2do jefe del Regimiento de Infantería Mecanizada 3, lugar donde fue asesinado el 23 de enero de 1989. Fue ascendido post mortem al grado de Teniente Coronel.
Sobre la defensa del cuartel, éste es el relato de Gonzalo Fernández Cutiellos (hermano):
“Mi hermano se había levantado a las 6 de la mañana, esto me lo contaron los soldados.
Se vistió con uniforme de combate, como todas las mañanas, se puso unas alpargatas y se fue a afeitar.
Los primeros tiros y los gritos desde la guardia, lo ponen en alerta. Los terroristas entran derribando el portón con un camión de reparto de Coca Cola con el que aplastan al soldado de guardia. Atrás venía un Renault 12 desde donde fusilan al soldado Tadeo Taddía que estaba barriendo la galería de la guardia, desarmado.
Mi hermano se pone a tirar contra los terroristas que entran al cuartel. El estaba en el edificio de la Plana Mayor, de frente a la guardia a unos 50 metros. Se parapeta sobre una puerta pesada de hierro y, para no comprometer al soldado que tenía de ayudante, le da un cajón de municiones y lo pone a llenar cargadores. Mi hermano tiraba y el soldado cargaba y le pasaba los cargadores por el suelo. Gracias a eso, mi hermano pudo resistir todo el combate hasta las nueve y media. Luego que los terroristas tomaron la guardia, donde hicieron estragos, se van metiendo dentro del cuartel y mi hermano se queda sin blanco. Entonces sale a la galería, se cubre atrás de una columna y comienza a disparar nuevamente con mejor ángulo.
Horacio no pudo ver que detrás de él ya se encontraba “Farfán”, un ex miembro del ERP que había estado preso durante los 70 y después llegó a un cargo político combatiendo en Nicaragua… Ya el combate se había generalizado. Farfán (Roberto Sánchez) lo ve a mi hermano y le tira por la espalda. El tiro le entra por el omóplato y le sale por abajo del hombro. Ese tiro no lo mata pero lo deja fuera de combate. Fue lo último que hizo Farfán porque después lo mataron los soldados de la compañía de servicios que tiraban desde un balcón.
Horacio queda como en shock unos minutos, se recupera, y arrastrándose logra llegar nuevamente a la entrada de la oficina. Se detiene en el marco de la puerta bajo una lluvia de balas que vienen desde la guardia. Recibe un tiro en la unión de las clavículas, arriba del esternón, que le atraviesa la tráquea, le rompe la médula espinal y le sale por el hombro izquierdo. Queda muerto.
Siempre hablaba de la muerte con mi hermano y estoy seguro que él estaba preparado para esto. Murió como un hombre, con honor, defendiendo a la patria de los enemigos de siempre.
Había ido a misa la noche anterior, había comulgado estaba en gracia y en paz.
Una hora después de empezado el combate, le dijo a su jefe por teléfono: “Yo voy a morir defendiendo el regimiento, ustedes recupérenlo”… y así fue”
Estos miembros del ejército y de la policía merecen ser recordados y reivindicados. Por ellos va mi columna. Difundan y compartan por favor. Lo hicieron por nosotros.
El presidente recorrió al día siguiente el campo de batalla. Su rostro reflejaba su profundo estado de angustia y conmoción por el cuadro siniestro de locura y pesadilla.
Palabras del presidente Alfonsín:
“Siento un gran dolor y pesar al honrar a quienes dieron sus vidas por la tranquilidad de todos. Siento estupor e indignación frente a la sanguinaria y cruel acción de estos personeros de la muerte. Pero al mismo tiempo, experimento el legítimo orgullo de ver a los hombres del ejército que, nuevamente, han dado prueba fehaciente de su valentía, de su inquebrantable decisión de defender nuestra independencia y de resguardar, por consiguiente, la soberanía popular.
Como presidente de la Nación y como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas felicito a todos los hombres del Ejército que han actuado con decisión y coraje para contener la acción de los terroristas.
Mi reconocimiento también a las fuerzas de seguridad. Y mi solidaridad, que es la de todos los argentinos, con las familias de los caídos en acción”
Raúl Ricardo Alfonsín- Presidente de la Nación.
¿Dónde está la Memoria de los argentinos?
Juan Martín Perkins.
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