sábado, 7 de enero de 2017

CABALLERO DE LA NOCHE


Mientras almuerzo escucho la crítica de “Batman Vs Superman: Dawn of justice“, entre las risotadas de los “especialistas“ en hablar sobre el trabajo de otro.
Notable.
Interesante visión la de inteligencia argenta que no ha logrado abstraerse del común nacional y popular.
Risotada va y risotada viene, todos hacen gala de sus conocimientos sobre cómics de la vida. 
Parecen vecinos de ciudad Gótica, biógrafos de Bruce Wayne.
Entre risas socarronas discuten si Gal Gadot hace una buena “Mujer Maravilla” o Ben Affleck tiene la dignidad suficiente para protagonizar un capítulo del mundo de los murciélagos.
Pensaba, bocado tras bocado de la deliciosa berenjena al horno, en superhéroes globales y atemporales que siempre han velado por la protección de una humanidad vulnerable e indefensa.
Pensaba en que un niño chino, indio, nepalí, congoleño, taiwanés o venezolano…. Seguro, alguna vez soñó con volar como Superman, o besar a Batichica como lo hace Batman.

En cualquier rincón recóndito del globo saben quese estrenó otra versión nueva del vigilante protector de Gotham City de las amenazas del mundo criminal. Se ríen y se mofan, pero lo saben y hacen gala de saberlo. Presumen de su familiaridad, como si  ellos durmieran colgados de las patas y enroscados en la capa negra, siempre alertas para combatir el mal.
Todos conocen a Batman, han manejado el batimóvil y alguna vez, en sueños, entrado a la baticueva y conocido a Alfred. ¿Quién no? Miente quien lo niegue porque la capa de Batman no se le ha negado nunca a ningún niño que nace en el planeta.
Pobres o ricos, blancos, negros o amarillos, todos sabemos el poder que da una capa. Todos lo sabemos.
Lo que no sabemos, es el poder que da asumir que cada uno de nosotros tiene su propia capa. El poder de hacerse cargo y asumir que nadie lo hará por vos.
Mientras almorzaba, también, escuchaba la nota que hizo Andrea Pérez en Crónica contando el episodio de la violenta noche del inicio del 2017 en Pehuajó.
La lluvia de cascotes, las trompadas, insultos…. Imágenes que te dejan sin palabras. Sólo queda la vergüenza y al cabo de un instante de reflexión, la pena, infinita. 
¿Pehuajó estará procesando lo que le está pasando? ¿Nos vamos a poner la capa? 
Son nuestros hijos, nuestros sobrinos, amigos o vecinos… acá nos conocemos todos!!! Las caritas quedaron plasmadas en las filmaciones….
Durante la semana escuché mucha gente parroquiana alarmada sobre la ciudad y el país que le estamos dejando a nuestros “nenes”. Ni una sola voz se preguntó qué tipo de “nenes” le estamos dejando a nuestra ciudad.
La horda siempre está compuesta por “nenes” entre los cuales nunca está el mío, que es un santo que no chupa ni se droga.
Y la policía no hace nada cheee! Está pintada. Se meten atrás de los escudos y dejan que las “criaturas” amasijen el centro de la ciudad. ¿Quién pone un poco de orden chee?
Lo que pasa es que tantos años de dictadura…. viste? La culpa arranca con el generalísimo Franco en España. Ahora queremos libertad… porque somos una sociedad adolescente.
La cantidad de sentencias y consignas idiotas que escuché durante ésta semana, hicieron que recordara mi columna anterior, cuando saludé por la llegada de 2017. Mi deseo fue que nos respetáramos a nosotros mismos para poder mirarnos al espejo.
Arrancamos mal. Muy mal. Y si no entendemos de una vez que hay que ponerse la capa y actuar de noche como el murciélago, vamos a ir de mal en peor.
El problema empieza por casa. Lo sabemos, dejemos de hacernos los otarios.
Albert Einstein dijo que el mundo no será destruido por los que hacen el mal sino por los que observan sin hacer nada.
Ya pasó una semana y ¿Qué hicimos? NADA!
Hace 40 años que nos dedicamos a desautorizar a las instituciones culturales de la sociedad y su potestad para ejercer la disciplina. Así, nos fuimos quedando sin policía, sin MAESTROS, y lo mas lamentable, casi SIN FAMILIA.
¿No crees que llegó la hora de ponerse la capa?
Juan Martín Perkins.


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