El ronroneo de los motores contribuye a la modorra de la tropa. Solo el hambre los vuelve en si.
Entregados en todos los sentidos, permanecen en las cuchetas y en el piso de la bodega recostados unos contra otros en una pila amorfa, vencida y doliente.
Se cuenta el tiempo transcurrido por la cantidad de comidas. El sueño es la manera de evadir la realidad abominable.
Mugre, nauseas, vómitos, vergüenza, humillación.
Sopor de angustia y cansancio casi crónico con mal de las trincheras. Principios de congelamiento. Dolor….
De repente, un oficial ingles altera la monotonía.
-¡Soldado! ¡Interprete!
- ¿?
-¡El que habla inglés!
- Che, Esteban, contestá hermano.
- Eh, si yes, yes.
El mugroso y harapiento Esteban se levanta con dificultad y expresión de dolor pero, aún así, conserva su actitud desafiante. Es un bravo que ha aprendido a tragarse el orgullo porque no sabe las razones por las que está en ese trance. La desinformación es un arma muy temida y la ansiedad y la incertidumbre hicieron mella en su animo. No saben nada, ni que día viven.
Esteban se desplaza por sobre casi cadáveres que lo siguen con la mirada perdida hasta llegar al compartimiento vidriado desde donde los observa la guardia.
Dos personas al cuidado y vigilancia de 4.200 almas que yacen a bordo del Camberra.
-¿Puedo invitarlo con un cigarrillo? Por favor, me gustaría conversar contigo. ¿Sabes inglés?
-Soy interprete. Me las arreglo bien.
- Pronuncias bien. ¿Dónde aprendiste mi idioma? ¿Conoces mi país?
- No conozco su país, lo aprendí en el colegio.
- ¿En el colegio? Y.. ¿no te has olvidado con el tiempo? Si no has viajado….
- ¿Con que tiempo? Acabo de terminar el colegio. No he tenido tiempo de olvidarme.
- Pero entonces… ¿Cuántos años tienes?
- 19.... ¿Me da otro cigarrillo?
- ¿Cómo es que te vienes a la guerra tan joven y sin instrucción militar ni experiencia?
- Bueno, es que no es una opción. Es una obligación y un honor.
- Para mi, en cambio, venir significa duplicar mi pensión cuando pase a retiro como veterano de guerra. Aumento de rango y por supuesto, de sueldo. Tu paga ha de ser muy buena, ¿no?
- (atisbo de sonrisa) No nos pagan. Estamos por el honor de defender a la patria.
- Si, lo veo en las armas que les secuestramos… y en esa ropa tan inadecuada. Verdaderamente tu esfuerzo ha sido titánico en relación a tu “amor a la patria”
Señor, ¿Qué van a hacer con nosotros?
-Tranquilo, no puedo darte información pero te prometo que en 24 horas estarás desembarcando en la patria que con tanta bravura has defendido. Tranquilo soldado…. Tu misión ha terminado y estas volviendo a casa.
A Esteban lo sacaron de la playa de Pinamar y lo llevaron al infierno. Él quiso ir porque lo sentía “su“ infierno. Fue con 2 amigos, los 3 llenos de ilusión. No eran correntinos ni formoseños, ni pobres que andaban en patas… eran muchachos porteños a los que no les faltaba nada… solo dos islas perdidas en medio del océano.
Fueron, se re cagaron de frío, hambre y miedo. Gracias a Dios volvieron. Y cuando volvieron NADIE los esperó en el muelle. Los abarajaron en formación, los cargaron sobre camiones y los llevaron a los galpones de las Barracas Lahusen. (hoy bingo de Cristóbal) Y de ahí a Trelew, al lazareto como animales importados.
Fue como cuando te aburrís de jugar a los soldaditos y tu mamá te pide que los juntes, los metas en la lata y los guardes en el baúl.
La guerra terminó un lunes 14 de Junio. El Viernes 19 al mediodía apareció el SS Camberra en el muelle de Aluar en Puerto Madryn con 4.200 soldaditos de la patria.
Mugrosos, hambrientos, pálidos… los metimos en la lata y los tiramos al fondo del baúl.
El 13 de Junio había empezado el mundial de futbol España 82. En el partido inaugural, jugado en el Camp Nou, de Barcelona se midieron Argentina y Bélgica.
Argentina campeón del 78, defensor del título ya con Maradona en la cancha… ¿te imaginas?
¿A quien le interesaba la guerra? ¡¡¡El Diego ya estaba en la cancha!!!.
Pasaron 35 años y todavía tenemos idiotas que dicen que estos hombres no son dignos para desfilar.
Esteban se enteró por el oficial inglés de la derrota Argentina ante Bélgica durante la larga charla a bordo del SS Camberra. No le importó.
No tenía espacio para otro dolor porque la derrota que él portaba lo colmaba todo.
Nunca habla nada sobre Malvinas y su pasado de soldado. Aborrece el espíritu malvinero del que se jactan “todos” los políticos y el gran pueblo argentino que un día le llenó la plaza a Galtieri y a los 3 meses les dio la espalda porque la derrota no nos va. Así somos.
Hoy es 14 de Junio. Yo no me olvido.
Perdón Esteban. Y ¡Gracias!!
Juan Martín Perkins.
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