Las elecciones son un episodio emocionante que siempre dan material para una crónica.
Esta claro, lo decimos en cada oportunidad, que tenemos un sistema engorroso plagado de defectos, muy difícil de fiscalizar, que requiere de un gran esfuerzo de la ciudadanía no militante a la que, a menudo, conducen a una jornada que termina bajo un manto de sospecha.
Muchas familias, como la mía por ejemplo, se movilizan y trasladan grandes distancias para cumplir con el deber cívico. Es un rito solemne que practicamos cada 2 años con alegría pero con esfuerzo.
La reforma política debería ser un objetivo impostergable si es que respetamos y valoramos las relaciones entre vecinos.
No puede ser que cada elección sea un acto de paranoia.
La hipocresía de la política siempre refiere a “una fiesta de la democracia” y otras frases hechas para la ocasión, pero los que conocemos la trastienda electoral, sabemos que se dan duras batallas y que ocurren cosas que exponen seriamente la sana convivencia.
En los pueblos nos conocemos todos… no hace falta ahondar en detalles.
Para los que sólo van por el apego a la ley y la transparencia, a veces, el viento se pone del lado de la puerta. A veces, por no decir siempre. Porque siempre ocurre algo que me moviliza a pedir un cambio de sistema y a decir que esto no va mas.
En esta oportunidad, llegamos a votar de la mano con mi hija menor, hábito que me da mucho placer.
Todas las autoridades, incluida la presidente de mesa, y todos los fiscales estaban revisando el cuarto oscuro mientras la urna estaba sola y abandonada en el pasillo.
Todos nos conocemos y somos siempre los mismos. Cuando la presidente vuelve a la mesa, nos saludamos como viejos trabajadores de estas lides y me hace una pregunta “técnica electoral”. Ella sabe de mi relación con la red “Ser Fiscal”.
Mi primer comentario antes de responder fue que, bajo ninguna causa, se debe abandonar la urna.
La autoridad de mesa, si tiene necesidad de ir al baño o de revisar el cuarto oscuro, lo debe hacer abrazada a la urna.
Me dio la sensación de que lo tomaron medio en broma, pero pasó. Asintieron.
La duda era sobre si se podía sacar o no la urna fuera de los límites de la escuela donde se desarrollaba el acto electoral para que pudieran votar las personas de movilidad reducida.
Mi respuesta fue remitirme a lo que dice el instructivo de la Cámara Nacional Electoral que viene dentro de la urna.
El manual de capacitación de autoridades de mesa para las elecciones de 2017 que uno encuentra entre las cosas que vienen dentro de la urna lo dice claramente en la página 32: RECUERDE QUE LA URNA NO DEBE TRASPASAR LOS LIMITES DEL ESTABLECIMIENTO DE VOTACIÓN.
Fui claro y textual, el manual estaba allí, pero no alcanzó.
A mis espaldas había un fiscal general que escuchó mi cita al instructivo y me saludó amablemente, pero luego sentenció, con el típico discurso demagógico:
-“El instructivo que diga todo lo que quiera pero acá el fiscal general soy yo, que estoy al servicio de la gente, así que la urna va a salir todas las veces que sea necesario”
No entré en polémica pero me quedé con un sabor amargo. Duele cuando te usan para hacer política barata. Sobre todo delante de tu hija.
Mi hija me preguntó de que partido era el fiscal general que me había retado como a un chico y me pidió que le comunicara que se había perdido su voto.
-“Papá, yo no me hice 400 km para cambiar una soberbia por otra igual, te aviso que voy a cortar boleta”
Votamos, saludamos y nos fuimos comentando el desapego por la ley, el desconocimiento y la arbitrariedad con la que se había argumentado.
No importó mucho la “fría letra“ de la ley. Fue lo de menos. Y el fiscal se arrogó una autoridad QUE NO TIENE, ya que es un simple veedor, pero siempre gana el que la tiene mas larga y grita mas alto como “servidor público y defensor del bien común“. “Todo en nombre del pueblo.”
La cuestión es que mi hija tuvo que cortar boleta y darme una gran lección de cultura cívica.
Basta de soberbia e ignorancia. Este sistema debe ser reemplazado.
Como mi hija, tampoco cambio una soberbia por otra. Lo que tenemos que cambiar es la boleta de papel, listas sábana, ley de lemas y demás vicios que nos tienen mal.
#Cambiemos por algo mas moderno y transparente.
Juan Martín Perkins
No hay comentarios:
Publicar un comentario