18 colegios tuvieron que ser desalojados el jueves en 3 de Febrero por amenazas de bomba.
En otro distrito vecino, según dijo la radio, fueron 40. Dice no se que funcionario, que este año van 1.500 casos.
Está claro que se ha transformado en una moda y que las autoridades no tienen un protocolo para afrontarla.
Escucho maestras, devaluadas a la categoría piadosa de “seños”, entrevistadas en la calle con alumnos nómades que caminan sin rumbo en medio de la anarquía del enojo y la frustración.
“No tenemos donde ir“, dice la seño. “Si tuviéramos un club cerca, podríamos dar clases en el gimnasio“.
Parece que dieron con 24 adolescentes, alumnos de las instituciones educativas, que fueron responsables de los llamados… ¿Qué se puede hacer con ellos?, cuando provienen de hogares donde se aprueba el procedimiento como una “protesta válida”.
“No tenemos un protocolo” dice un funcionario. Otro agrega que la herramienta es el diálogo, otro pide firmeza con las sanciones disciplinarias.
Lo cierto y patético es que, mientras tanto, lo que está ocurriendo es que se está naturalizando una palabra que se repite ya como una gracia. Se oye decir “BOMBA” como quien dice matemáticas o geografía.
Nos vamos familiarizando poco a poco.
Así empezó nuestra gran tragedia de los años 70.
Ojo que ya explotó una “bombita” en la sede de Indra, la empresa encargada de hacer el escrutinio definitivo… y casi mataron una persona con un sobre bomba…. OJO!
Así nos vamos acostumbrando. Empieza a hacerse cotidiano que los carros de asalto y las ambulancias frecuenten los colegios y cuando queres acordar… estas en el baile.
Recuerdo en los 70, la primera vez que el colectivo tuvo que alterar el recorrido y nos desviamos porque había estallado una bomba en la cuadra. Calle cortada, escombros, vidrios rotos, auto incendiado, gente mutilada… Nunca lo pude olvidar.
Escucho a un intendente actual, joven, que seguro no vivió esto que relato, decir que no hay peligro de una escalada que pase a mayores, porque las segundas partes de tragedias no pasan de comedias. ¿Podemos estar seguros?
Con la vocación que tenemos de tropezar 100 veces con la misma piedra, a mi no me da ninguna seguridad.
Siento que no aprendimos nada. En estos años no vi arrepentimientos, perdones ni mucho menos justicia.
Lo que vi durante estos años, es como los que secuestraron y mataron poniendo bombas cobraron suculentas indemnizaciones pagadas con nuestro esfuerzo, accedieron a cargos, dirigieron medios de comunicación, fueron ministros, legisladores, fiscales, jueces y escribieron y contaron la historia como les convino, sin rendir cuentas a la justicia de sus actos, ni mostrar arrepentimiento, ni pedir perdón por el daño provocado a la sociedad y a los familiares de las víctimas de sus tropelías, asesinatos y mutilaciones.
De esa escuela venimos… Es por eso que escuchar “amenaza de bomba” nos debe encender la alarma.
Ya tomaron las armas una vez y ahora están dando muestras de no aceptar lo que votamos. ¿Otra vez sopa?
A huevazos, piedras e insultos al presidente… por ahora, nos recuerdan un pasado que no queremos repetir.
Por ahora solo es un patético, violento y doloroso recuerdo. Por ahora.
Por favor, no permitamos que pase de allí. Sabemos adonde nos lleva.
Hoy tenemos la foto de un “profesor”, ingeniero agrónomo, que organiza grupo para emboscar al presidente y termina la comedia esposado… en buena hora!!!
Dios no nos permita finales de tragedia!!
Y después nos preguntamos como es posible que ocurran "tomas con violaciones" en los colegios TOP, de Buenos Aires… semilleros de la política.
Juan Martín Perkins
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