Hace casi un año se murió el Padre Mateos.
Me cuenta el padrecito Juan, párroco de Trenque Lauquen, que entre las pertenencias de Caito, había una caja, aparte de otras muy pocas cosas.
Una caja que resultó ser la síntesis del cura que se fue de este mundo.
En el interior del la caja, dentro de sobres numerados por años, estaban las estampitas de los niños de todas las generaciones a las que Mateos dio la primera comunión.
Allí estaban todos con su catecismo aprendido con el Padre. Medio Pehuajó católico, lleno de promesas y buenas intenciones.
Me pareció lindo escribir esta columna para homenajear a un hombre que dedicó su vida a algo tan importante como acompañarnos en la fe.
Supongo que para un educador debe ser muy emocionante la graduación de sus discípulos. Como para un médico salvar vidas o para un bombero hacer un rescate….
La caja de Caito es la historia de su vida y la nuestra. Es el registro de bautismos, comuniones y confirmaciones en la fe.
¿Tenemos conciencia de lo que contiene el cofre de Caito?.
Murió Mateos, la crónica dice que no tenía casi nada entre sus pertenencias. Algunas pocas pilchas y una caja con estampitas… ¿no tenía nada?
Para mi tenía un tesoro, un pedacito de cada alma infantil de su parroquia a la que guió y acompañó en la fe.
En esa caja del padre Mateos estaba, nada menos, que la prueba registrada de su gran tarea. Tarea que aún no ha terminado porque el laburo de los curas como Mateos, se sigue desde arriba.
He leído su testamento y unas notas de su puño y letra. Humor y amor para sus pueblos Tres Lomas, Trenque Lauquen y Pehuajó… donde pidió un lugarcito junto al Padre Keegan.
Manuscrito de Mateos:
Porque he sido rebelde
Y he buscado el peligro,
Y escudriñé curioso
Las cumbres y el abismo
Perdóname, señor,
Y quédate conmigo.
Porque ardo en sed de ti
Y en hambre de tu trigo,
Ven, siéntate a mi mesa,
Dígnate ser mi amigo.
¡Que aprisa cae la tarde!
¡Quédate conmigo!
Hoy, comparto con ustedes una bendición de Mateos con motivo de un aniversario de la fundación de Pehuajó.
Dijo el Padre:
Señor Jesús,
Te damos gracias por nuestra ciudad y su partido
en este aniversario de su fundación.
No queremos merecer el reproche que hiciste a tu ciudad Jerusalén.
Somos herederos de una historia generosa, esforzada, y centenaria ya.
Esto nos enorgullece, pero también nos compromete.
Por eso, antes que nada, en esta oración
pedimos perdón por faltas, errores y pecados,
Individuales y colectivos,
porque todos han afectado al cuerpo social
del que formamos parte y al que todos nos debemos.
Te damos gracias, por todos los beneficios recibidos hasta hoy
por nuestra ciudad y nuestro partido,
sobre todo por las mujeres y los hombres que,
antes que nosotros,
con sus esfuerzos y trabajos, sacrificio y voluntad,
abrieron la picada de un futuro, que hoy es nuestro presente.
Señor Jesús, hijo de Dios hecho hombre,
Tu que lloraste por la ciudad de Jerusalén
Sé nuestra guía
Para que vivamos de tal manera que amemos ésta, nuestra comunidad.
Que todos su habitantes, principalmente los pobres, los débiles,
los solitarios y desamparados
encuentren respuesta generosa y fraterna
para sus necesidades y legítimos deseos.
Que tu Espíritu Santo dé amor
inspire y guíe a quienes tenemos mayores responsabilidades:
Autoridades de todos los niveles, sociedades intermedias,
Padres, madres y docentes.
Para que siempre antepongamos el bien común
A nuestro interés particular
Que la Virgen de Luján, patrona de nuestra Patria,
Ilumine nuestras inteligencias, entusiasme nuestros corazones
Y fortalezca nuestra voluntad, para dar lo mejor de nosotros mismos
A nuestra comunidad de Pehuajó. Amén.
Hasta la próxima
Juan Martín Perkins.
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