Emociona mucho cuando se producen movilizaciones multitudinarias de personas que no responden a estructuras políticas.
Yo lo llamo milagro humanista.
En este momento estoy viendo personas, familias enteras, que recorren Buenos Aires. Llevan su cara descubierta y van cantando sin palos ni puños apretados o gestos amenazantes. No pegan carteles, no pintan con aerosol, no dañan propiedades, solo marchan dando testimonio.
Quizás no sean de interés periodístico porque no marchan desnudos ni son acompañados por la dirigencia política, pero todo aquel que los está viendo sabe que ellos son y están por la mejor causa. ¡Siempre están! y salen, sólo, por lo que verdaderamente importa.
Cuando la causa no es mezquina, estas personas salen, revientan la calle y todos quedamos temblando. Es una pulsión de vida. Es en defensa propia. Es un acto reflejo de nuestra conciencia.
Feliz día del niño por nacer!!!
Juan Martín Perkins.
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