Inteligente la idea para tratar temas que polarizan. Me divertí.
Permite desarrollar noticias jugadas sin tomar partido y riesgo… tomándolo. Sabía que Oriana no defraudaría.
Hay un tema que me quedó boyando. Sobre el final de la “nueva columna” alguien dijo que la habían pergeñado debido a la gran polarización de la sociedad en general y posibles oyentes entre los cuales casi ya todo es blanco o negro y no existen los grises. “Gris, el lugar a donde deberíamos volver” fue el remate de la dulce doncella de Tardecitas.
Y la cagó.
No compartí, con todo respeto. Soy un liberal casi libertario y no me gusta que nadie, por mas dulce que sea, diga donde me tengo que parar porque allí está la virtud.
Es verdad, hay negros, grises y blancos.
En mi humilde opinión, “la virtud” no está exclusivamente en un lugar.
Cuando era adolescente, siempre me mandaban a echar los caballos. Había un caballo muy manso que siempre quedaba de nochero. El moro era casi una oveja.
De potro había sido muy arisco y renegrido, con el correr de los años se puso moro y a su vejez terminó tordillo casi blanco.
Su virtud no fue ser negro, blanco o gris. Su virtud fue SER. Ser buen caballo, noble, servicial y bien intencionado. Negro o blanco siempre fue el mismo caballo y nadie lo echó de la tropilla por tener tal o cual pelaje.
La anécdota del nochero de La Cautiva de mis recuerdos me sirve de metáfora para explicar la evolución del pensamiento a lo largo de la vida. Ser ciudadano y tener “compromiso” radica en ASUMIRSE negro o blanco o gris o lo que realmente seas con la suficiente sabiduría como para rescatar la tolerancia que se necesita para poder convivir entre todos.
NO TENEMOS QUE SER TODOS MOROS. Tenemos que ser buenos caballos. No patear, no morder, no corcovear a traición. Ser ágiles, decididos, veloces y tener carácter.
A veces lo veo en televisión al gordo Delia y me enternece. Con toda la brutalidad que representa el gordo infame, lo imagino en el nacimiento de sus hijos o en la muerte de su madre y siento que debe ser un tipo parecido a mí aunque me putee por oligarca durante la 125.
Soy amigo del Tono que es amigo de Zurro ¿y? lo quiero al flaco, el me quiere a mi y soy cliente de su negocio a pesar de que él es comunista admirador de Castro. ¿y? ¿Cuál es el drama?
El drama es que me quieran uniformar, estandarizar. El drama es que alguien no me deje ejercer mi condición de minoría o no me respete por eso.
Estoy harto de que me traten de extremista, especialmente la gente que cree que la virtud radica en no confrontar, en la moderación de fingir que no tiene opinión.
Lo mas fácil es estar en el medio. Pero… ¿y si no estas? ¿Por qué transformarme en un ente indiferente.
Respeto a Zurro y a Galíndez pero defiendo a Santiago, entre otras cosas porque es el débil, el que tiene el coraje de enfrentar el poder para sostener su idea sin tener poder y en minoría.
Festejo y felicito a Tardecitas por encontrar la formula para expresar “opinión” comprometida a “su” estilo, cualquiera sea el pelaje que exhiban en la idea, oscura azabache, mora o tordilla.
El sol sale para todos, que nadie ocupe tu lugar.
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