1° de mayo de 1974, habla Perón y en la plaza está lleno de banderas subversivas.
El grupo terrorista Montoneros exige a Perón respuesta a sus cuestionamientos. Perón reacciona, los insulta, los echa de la plaza. Hay un gran desbande.
El hombre que los alentó y que los felicitó por carta, acaba de expulsarlos. El hombre que los llamaba juventud maravillosa los trata de imberbes y estúpidos desde el balcón, protegido por un vidrio blindado.
La violencia recrudecerá. Ha empezado la mas honda crisis del peronismo. La subversión declara la guerra contra su propio líder, mentor y protector.
Después de los insultos del presidente y la retirada de Montoneros empieza la guerra entre peronistas por la que el país pagará un altísimo precio.
Con estupor, los argentinos oyeron a Montoneros, a coro y con euforia, adjudicarse el asesinato de Aramburu. En estas escenas está encerrada la génesis de una guerra que durante 3 años desangró al país y lo hundió en su mas tremenda crisis.
Habría que hacer un capítulo aparte para la sombra del presidente: José Lopez Rega.
Bajo, macizo, retacón, de voz aflautada y ojos atentos que no pierden detalle de lo que ocurre en derredor.
Así es José Lopez Rega, el brujo, secretario, consejero y amigo de Perón. Nadie lo conoce. Todos ignoran su historia. Nadie lo quiere, todos sospechan de él. Sin embargo, este personaje manejó el país.
El 28 de junio de 1974 empieza la agonía de Perón y el 1° de Julio muere de un infarto a los 78 años.
En su último discurso, el 12 de junio de 1974, después de un paro general, con hondo malestar e inquietud pronuncia aquellas premonitorias palabras desde el balcón que suenan a despedida: “Llevo en mis oídos la mas maravillosa música…..” Sonaban y fueron su despedida.
Tres días y tres noches fue velado en el congreso el hombre que signó 70 años de vida política argentina.
Su muerte, su desaparición física NO fue el fin de un ciclo histórico. Las pruebas están a la vista ya que hoy, aún seguimos dando vueltas en la misma rotonda.
Inflación cero y política de concertación, fueron los slogans de José Ber Gelbard.
Resultados: Desabastecimiento, negocios vacíos, canasta familiar vacía, angustia. Una durísima realidad que nos dejó sin jabón, aceite, azúcar, vino común, detergente, dentífrico, carne, pollo, huevos, papel higiénico, atún, tomates, fruta.
Durísima realidad que recordó los tiempos de Salvador Allende en Chile.
Nació el mercado negro, la especulación, el sobreprecio.
Los diarios publicaban enormes avisos con precios oficiales de productos que nadie conseguía.
El gobierno organizaba campañas contra el agio que resultaban una parodia.
Mercados vacíos, inactividad, desolación.
Isabel Perón organizó “mesas de trabajo” para combatir el desabastecimiento. No sirvieron ni para espiar pero sus convocatorias paralizaron el país.
No solo alimentos, también faltaban medicamentos. Si los estantes de los mercados estaban vacíos, también las farmacias eran un páramo. No había antibióticos, vacunas, vitaminas, suero, alcohol, gammaglobulina.
La economía cayó en su trampa peronista de siempre. Una y otra vez… El gobierno impone precios oficiales, el minorista no los puede cumplir porque para conseguir mercadería para reponer necesita pagar sobre precios…. Un círculo vicioso que José Luis Espert explica muy bien pero Argentina nunca termina de entender.
El cortejo fúnebre del general desfila ante el balcón donde vivo. Tengo 14 años y estoy muy impresionado con lo que ven mis inocentes ojos de niño. Llamo a mis padres que viven en el interior:
-Papá, murió el presidente!! Abuela dice que ahora la presidente será Isabelita…
-Dios nos ayude. Ha muerto un gran hdp y lo suceden un ejercito de ineptos y ladrones.
Nunca olvidé esa conversación con mi viejo. Fue un asalto a la inocencia.
Desde ese momento hasta mi servicio militar en 1978 fui un agudo observador de todos los personajes de la época. Nunca los olvido y no puedo entender como muchos de mi entorno hacen como que olvidan lo que yo se muy bien que recuerdan.
Alguien puede preguntarse porque escribo esto, un amigo me pidió que deje de “revolver mierda” y que de vuelta la página. Así nomás, así de livianamente cobarde e indiferente, porque cree que la política de DDHH es inobjetable y el resto del relato de media verdad no vale la pena discutirlo.
Total… los presos políticos se van muriendo y los montoneros que nos gobernaron y su descendencia que nos gobernará merece ese premio porque entendió que había que cambiar el fusil por las urnas. Sin memoria, sin verdad y sin justicia.
Unos calabozo, otros coronita.
Hasta la próxima.
jmp
El grupo terrorista Montoneros exige a Perón respuesta a sus cuestionamientos. Perón reacciona, los insulta, los echa de la plaza. Hay un gran desbande.
El hombre que los alentó y que los felicitó por carta, acaba de expulsarlos. El hombre que los llamaba juventud maravillosa los trata de imberbes y estúpidos desde el balcón, protegido por un vidrio blindado.
La violencia recrudecerá. Ha empezado la mas honda crisis del peronismo. La subversión declara la guerra contra su propio líder, mentor y protector.
Después de los insultos del presidente y la retirada de Montoneros empieza la guerra entre peronistas por la que el país pagará un altísimo precio.
Con estupor, los argentinos oyeron a Montoneros, a coro y con euforia, adjudicarse el asesinato de Aramburu. En estas escenas está encerrada la génesis de una guerra que durante 3 años desangró al país y lo hundió en su mas tremenda crisis.
Habría que hacer un capítulo aparte para la sombra del presidente: José Lopez Rega.
Bajo, macizo, retacón, de voz aflautada y ojos atentos que no pierden detalle de lo que ocurre en derredor.
Así es José Lopez Rega, el brujo, secretario, consejero y amigo de Perón. Nadie lo conoce. Todos ignoran su historia. Nadie lo quiere, todos sospechan de él. Sin embargo, este personaje manejó el país.
El 28 de junio de 1974 empieza la agonía de Perón y el 1° de Julio muere de un infarto a los 78 años.
En su último discurso, el 12 de junio de 1974, después de un paro general, con hondo malestar e inquietud pronuncia aquellas premonitorias palabras desde el balcón que suenan a despedida: “Llevo en mis oídos la mas maravillosa música…..” Sonaban y fueron su despedida.
Tres días y tres noches fue velado en el congreso el hombre que signó 70 años de vida política argentina.
Su muerte, su desaparición física NO fue el fin de un ciclo histórico. Las pruebas están a la vista ya que hoy, aún seguimos dando vueltas en la misma rotonda.
Inflación cero y política de concertación, fueron los slogans de José Ber Gelbard.
Resultados: Desabastecimiento, negocios vacíos, canasta familiar vacía, angustia. Una durísima realidad que nos dejó sin jabón, aceite, azúcar, vino común, detergente, dentífrico, carne, pollo, huevos, papel higiénico, atún, tomates, fruta.
Durísima realidad que recordó los tiempos de Salvador Allende en Chile.
Nació el mercado negro, la especulación, el sobreprecio.
Los diarios publicaban enormes avisos con precios oficiales de productos que nadie conseguía.
El gobierno organizaba campañas contra el agio que resultaban una parodia.
Mercados vacíos, inactividad, desolación.
Isabel Perón organizó “mesas de trabajo” para combatir el desabastecimiento. No sirvieron ni para espiar pero sus convocatorias paralizaron el país.
No solo alimentos, también faltaban medicamentos. Si los estantes de los mercados estaban vacíos, también las farmacias eran un páramo. No había antibióticos, vacunas, vitaminas, suero, alcohol, gammaglobulina.
La economía cayó en su trampa peronista de siempre. Una y otra vez… El gobierno impone precios oficiales, el minorista no los puede cumplir porque para conseguir mercadería para reponer necesita pagar sobre precios…. Un círculo vicioso que José Luis Espert explica muy bien pero Argentina nunca termina de entender.
El cortejo fúnebre del general desfila ante el balcón donde vivo. Tengo 14 años y estoy muy impresionado con lo que ven mis inocentes ojos de niño. Llamo a mis padres que viven en el interior:
-Papá, murió el presidente!! Abuela dice que ahora la presidente será Isabelita…
-Dios nos ayude. Ha muerto un gran hdp y lo suceden un ejercito de ineptos y ladrones.
Nunca olvidé esa conversación con mi viejo. Fue un asalto a la inocencia.
Desde ese momento hasta mi servicio militar en 1978 fui un agudo observador de todos los personajes de la época. Nunca los olvido y no puedo entender como muchos de mi entorno hacen como que olvidan lo que yo se muy bien que recuerdan.
Alguien puede preguntarse porque escribo esto, un amigo me pidió que deje de “revolver mierda” y que de vuelta la página. Así nomás, así de livianamente cobarde e indiferente, porque cree que la política de DDHH es inobjetable y el resto del relato de media verdad no vale la pena discutirlo.
Total… los presos políticos se van muriendo y los montoneros que nos gobernaron y su descendencia que nos gobernará merece ese premio porque entendió que había que cambiar el fusil por las urnas. Sin memoria, sin verdad y sin justicia.
Unos calabozo, otros coronita.
Hasta la próxima.
jmp
No hay comentarios:
Publicar un comentario