jueves, 12 de mayo de 2016

Perón Montoneros. Memoria 5

Claro, antes de llamarlos imberbes, los alentó.

Desde el llano, alentó la guerra revolucionaria a través de su alianza política con las “formaciones especiales”.

Perón escondía con eufemismos, maquillando a las organizaciones armadas revolucionarias peronistas, particularmente, Montoneros, a quienes llamaba juventud maravillosa.

La nación era un caos. Fabricas tomadas, universidades tomadas, oficinas del estado tomadas. La paralización abarcaba todo el país mientras, Cámpora jugaba al billar.

La izquierda ganaba posiciones y ponía al país en un lugar donde no quería estar, que no había votado y que lo llevaría a un desastre.

Las facultades, tomadas por la sin razón de una juventud extraviada, vieron convertir sus aulas en barricadas, cada pedazo de pared en una expresión ideológica.

El que quería estudiar debía conformarse con peregrinar por mesas de trabajo políticas y no por claustros de enseñanza. Nadie ponía orden, la anarquía era total.

Caos, emblemas subversivos, profesores insultados y golpeados. Tiroteos, bombas, las aulas eran un denigrante trampolín para el comunismo y Cámpora seguía “gobernando” hasta que el 2 de junio de 1973, después que el ERP rompiera su pacto con el gobierno y Santucho saliera al aire por televisión en conferencia de prensa, el empresario ingles Charles Lockwood era secuestrado. Rescate: 2.000.000 de u$s. Liberación, un año después vuelve a ser secuestrado. Rescate: 10.000.000 u$s.

En este clima aterrizó Perón. La juventud maravillosa, como ya he relatado, le obsequió una cálida bienvenida de sangre y fuego en Ezeiza, dejando bien claro cuales eran las cartas que quedarían echadas.

Odio, furia, revancha. ¿Esperaban realmente a Perón?

Unos querían la patria peronista. Otros, la patria socialista. Primero cruzaron estribillos, mas tarde, las balas y en esa locura arrastraron a todos los argentinos.

Ellos representaban, sin duda, el país que no votó nadie. El país de la guerra, los gritos, insultos, sangre y muerte.

Cámpora renuncia el 12 de junio de 1973 dando fin a los primeros 49 días de este capítulo peronista que los argentinos borraron de su memoria para no asumir responsabilidades post 1976.

49 días son muy poco tiempo en términos históricos pero suficientes para que la extrema izquierda ocupe lugares importantes en el gabinete, en la administración nacional y en los municipios provinciales.

En estos 49 días de violencia se oculta la clave de lo que vendría. La clave de la causa de lo que hoy nadie quiere recordar, ni mucho menos asumir.

Se va Cámpora, asume Lastíri bajo ambiente de secuestro. Un grupo subversivo secuestra un Boeing de Aerolíneas Argentinas en pleno vuelo e intenta desviarlo a Cuba.

Impunemente, un comando del ERP copa el diario Clarín y obliga a sus editores, bajo amenaza de muerte, a publicar una solicitada en la que se ataca al presidente Raúl Lastíri por haber sancionado un decreto que impedía a los guerrilleros expresarse a través de solicitadas en los diarios. En el copamiento a Clarín fue asesinada la hija de una telefonista.

El 22 de agosto de 1973, uno de los asesinos de Aramburu habla públicamente. Fue en el estadio de Atlanta. Se celebraba el aniversario de los hechos de Trelew.

A cara limpia y públicamente, Mario Firmenich, mas tarde prófugo de la justicia, habló de “la revancha”.

Entre los oradores estaba también Juan Manuel Abal Medina, hermano de otro de los asesinos de Aramburu. Las banderas de la subversión flamearon toda la noche. Viva la muerte!

El 25 de septiembre de 1973. Gobierna Raúl Lastiri. Perón ya es presidente electo. Al salir de su domicilio, en la calle Avellaneda, es asesinado a balazos José Rucci, secretario general de la CGT. Los criminales le dispararon desde 3 puntos distintos. Rucci y su chofer murieron en el acto.

Rucci, hombre de Perón, amado y odiado por héroe o traidor es solo un nombre mas en la gran tragedia nacional que fue el período 73/76.

En su último reportaje había dicho: “No creo que exista un solo argentino que no aborrezca la indignidad que simbolizan los que asesinan para hacer valer sus razones“. Lo dejaron como una traviata.

En el primer día de Perón en su tercera presidencia se estableció un sistema de trabajo de medio día. A las 13 cerraba el despacho y se calzaba las pantuflas y la bata.

El 27 de noviembre de 1973 salen los billetes de 1.000$ ……

En la próxima entrega te cuento el gobierno de Perón. Vas a tener la sensación de que, todavía, la argentina no puede salir de la rotonda.

jmp

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