En la última entrega los dejé en la noche del 25 de mayo de 1973. Con la suelta de “palomas de la paz” de las cárceles bajo el lema “El pueblo los libera, la lucha los espera. A cada guerrillero lo espera su fusil”
Devoto fue el epicentro de los hechos pero la acción se extendió como reguero de pólvora llegando hasta las cárceles del sur del país.
Para darle forma legal a la apertura de las cárceles, Cámpora se vio obligado a otorgar un indulto y luego una ley de amnistía para todos los delitos subversivos cometidos antes del 25 de mayo de 1973.
Hasta ese momento habían sido condenados varios centenares de terroristas.
Había 600 para dictar sentencia y aproximadamente 1000 procesados. Todos fueron liberados por la ley del presidente Cámpora.
Los terroristas recién llegados desde Rawson en 3 aviones de Aerolíneas dispuestos por el gobierno nacional, fueron a reunirse con el gobernador Oscar Bidegain, quien los recibió amistosamente para que le comunicaran que volverían a luchar sin tregua.
Así estaban las cosas y así nos llevaron al próximo paso del infierno.
El siguiente episodio aberrante que se destaca en la turbulenta historia de esos días es el regreso de Perón el 20 de junio de 1973.
Otras veces había amagado, pero éste era su regreso definitivo y varios ejércitos lo esperaban agazapados en Ezeiza.
Sobre la autopista Riccheri, cerca del puente 12 llegando a Ezeiza, se organizó un gran acto para darle la bienvenida al líder supremo, que regresaba al país luego del exilio.
La izquierda y la derecha peronista se juntaron para lo que pretendía ser una fiesta popular.
No pudo ser. En breve empezaron a los tiros entre grupos. Bala va y bala viene se despacharon 400 muchachos idealistas y por si fuera poco, dejaron 800 heridos luego de la batalla campal.
Nunca hubo una investigación, un solo procesado.
“Perón o muerte” “Vuelve Perón, Carajo!”
El regreso de Perón traía consigo el peligro de que se detuviera el avance revolucionario iniciado y avalado por el gobierno nacional de Cámpora y provincial de Bidegain.
Las acciones estaban dirigidas a desplazar a el ala derecha y rodear a Perón para afianzar la revolución socialista que bajaba de Cuba. Había que adueñarse de la gran herramienta política que había inventado el general.
Las organizaciones armadas FAP, FAR, Montoneros y ERP 22 coparon la parada y se disputaron el lugar preferencial ante el palco.
El teniente coronel Jorge Osinde, apoyado por peronistas ortodoxos fuertemente armados, fue el responsable de la seguridad del acto. No alcanzó.
Al avanzar la columna de la izquierda hacia el palco, un sujeto levantó en alto un megáfono. Esa fue la señal para empezar las hostilidades, según el diario La Razón.
Desde unos ómnibus Leyland estacionados comienzan a disparar ráfagas de ametralladora a quemarropa contra el personal que custodia el palco de honor. Simultáneamente, abrieron fuego los efectivos de las columnas de ERP, FAR y Montoneros mientras francotiradores, disparaban desde las copas de los árboles con armas largas provistas de miras telescópicas. ¡¡¡Una hermosura nac&pop!!!
400 muertos!!! 800 heridos!!!
El líder no pudo aterrizar y tuvo que hacerlo en El Palomar.
A poco tiempo de arribar a la Argentina, Perón dio un claro mensaje a las organizaciones armadas de carniceros. Sus declaraciones anticiparon lo que vendría. “Nosotros somos justicialistas, los que ingenuamente piensan que pueden copar nuestro movimiento o tomar el poder, se equivocan”.
“Yo soy peronista, por lo tanto, NO soy marxista”.
Los montoneros, que tardaron en reconocerse marxistas, desoyeron las palabras de Perón e interpretaron que las medidas que éste tomó para pacificar el país eran responsabilidad de un grupo que lo dominaba y lo tenía aislado del pueblo. En el grupo se encontraban, según Montoneros, López Rega, Osinde y Rucci.
Luego de la masacre de Ezeiza, el 12 de Julio de 1973, Cámpora renunció después de 49 días de desgobierno. En su lugar asumió Lastiri, ¿te acordas?, aquel de las mil corbatas sobre la cama, el marido de la hija de López Rega…. Y llamó a elecciones!!!
El próximo presidente sería uno que dijo de la masacre de Ezeiza:
“Aquellos que se sienten revolucionarios y que quieren pelear sin necesidad es porque se sienten MALOS en vez de sentirse inteligentes. Esa juventud está cuestionada y cuidado porque está tomando un camino equivocado! Debemos encaminarlos, seamos capaces de realizarlo en su medida y armoniosamente.
En un país en donde la ley ha de imponerse, este proceder de guerrilleros no tiene cabida. La ley no lo tolera. Que hagan un partido y se llamen como prefieran, ERP, Comunista, Montoneros o MONGO AURELIO”
Hasta la próxima!!
Jmp.
Devoto fue el epicentro de los hechos pero la acción se extendió como reguero de pólvora llegando hasta las cárceles del sur del país.
Para darle forma legal a la apertura de las cárceles, Cámpora se vio obligado a otorgar un indulto y luego una ley de amnistía para todos los delitos subversivos cometidos antes del 25 de mayo de 1973.
Hasta ese momento habían sido condenados varios centenares de terroristas.
Había 600 para dictar sentencia y aproximadamente 1000 procesados. Todos fueron liberados por la ley del presidente Cámpora.
Los terroristas recién llegados desde Rawson en 3 aviones de Aerolíneas dispuestos por el gobierno nacional, fueron a reunirse con el gobernador Oscar Bidegain, quien los recibió amistosamente para que le comunicaran que volverían a luchar sin tregua.
Así estaban las cosas y así nos llevaron al próximo paso del infierno.
El siguiente episodio aberrante que se destaca en la turbulenta historia de esos días es el regreso de Perón el 20 de junio de 1973.
Otras veces había amagado, pero éste era su regreso definitivo y varios ejércitos lo esperaban agazapados en Ezeiza.
Sobre la autopista Riccheri, cerca del puente 12 llegando a Ezeiza, se organizó un gran acto para darle la bienvenida al líder supremo, que regresaba al país luego del exilio.
La izquierda y la derecha peronista se juntaron para lo que pretendía ser una fiesta popular.
No pudo ser. En breve empezaron a los tiros entre grupos. Bala va y bala viene se despacharon 400 muchachos idealistas y por si fuera poco, dejaron 800 heridos luego de la batalla campal.
Nunca hubo una investigación, un solo procesado.
“Perón o muerte” “Vuelve Perón, Carajo!”
El regreso de Perón traía consigo el peligro de que se detuviera el avance revolucionario iniciado y avalado por el gobierno nacional de Cámpora y provincial de Bidegain.
Las acciones estaban dirigidas a desplazar a el ala derecha y rodear a Perón para afianzar la revolución socialista que bajaba de Cuba. Había que adueñarse de la gran herramienta política que había inventado el general.
Las organizaciones armadas FAP, FAR, Montoneros y ERP 22 coparon la parada y se disputaron el lugar preferencial ante el palco.
El teniente coronel Jorge Osinde, apoyado por peronistas ortodoxos fuertemente armados, fue el responsable de la seguridad del acto. No alcanzó.
Al avanzar la columna de la izquierda hacia el palco, un sujeto levantó en alto un megáfono. Esa fue la señal para empezar las hostilidades, según el diario La Razón.
Desde unos ómnibus Leyland estacionados comienzan a disparar ráfagas de ametralladora a quemarropa contra el personal que custodia el palco de honor. Simultáneamente, abrieron fuego los efectivos de las columnas de ERP, FAR y Montoneros mientras francotiradores, disparaban desde las copas de los árboles con armas largas provistas de miras telescópicas. ¡¡¡Una hermosura nac&pop!!!
400 muertos!!! 800 heridos!!!
El líder no pudo aterrizar y tuvo que hacerlo en El Palomar.
A poco tiempo de arribar a la Argentina, Perón dio un claro mensaje a las organizaciones armadas de carniceros. Sus declaraciones anticiparon lo que vendría. “Nosotros somos justicialistas, los que ingenuamente piensan que pueden copar nuestro movimiento o tomar el poder, se equivocan”.
“Yo soy peronista, por lo tanto, NO soy marxista”.
Los montoneros, que tardaron en reconocerse marxistas, desoyeron las palabras de Perón e interpretaron que las medidas que éste tomó para pacificar el país eran responsabilidad de un grupo que lo dominaba y lo tenía aislado del pueblo. En el grupo se encontraban, según Montoneros, López Rega, Osinde y Rucci.
Luego de la masacre de Ezeiza, el 12 de Julio de 1973, Cámpora renunció después de 49 días de desgobierno. En su lugar asumió Lastiri, ¿te acordas?, aquel de las mil corbatas sobre la cama, el marido de la hija de López Rega…. Y llamó a elecciones!!!
El próximo presidente sería uno que dijo de la masacre de Ezeiza:
“Aquellos que se sienten revolucionarios y que quieren pelear sin necesidad es porque se sienten MALOS en vez de sentirse inteligentes. Esa juventud está cuestionada y cuidado porque está tomando un camino equivocado! Debemos encaminarlos, seamos capaces de realizarlo en su medida y armoniosamente.
En un país en donde la ley ha de imponerse, este proceder de guerrilleros no tiene cabida. La ley no lo tolera. Que hagan un partido y se llamen como prefieran, ERP, Comunista, Montoneros o MONGO AURELIO”
Hasta la próxima!!
Jmp.
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